miércoles, 30 de marzo de 2022
Madres paralelas: melodrama e historia
martes, 29 de marzo de 2022
Secuencia: no hay otra
1- El 10 de diciembre pasado, en un acto al que asistió también Lula y el Pepe Mujica, Cristina le propuso públicamente al presidente Fernández el proyecto de solicitar a EEUU la colaboración para identificar a los evasores de las cuantiosas fortunas que se fugaron durante la administración macrista. Que la deuda la paguen los que la fugaron. AF la oyó como quien escucha caer la llovizna. Porque en realidad el presidente se dedicó a... ¿qué?
2- El entornus albertero sin votos durante todos estos meses de inercia política le estuvo comiendo el oído a Fernández para que se deshaga de la molesta presencia de Cristina y que gobierne con el apoyo del macrismo y la derecha pejotista. Una nueva mayoría parlamentaria formada por los "moderados" de Larreta y Alberto. El presidente no se animó a romper el Frente de Todos con el que llegó al gobierno (el Poder es otra cosa, ¿no?), pero fue convenciéndose de que los votos que sacó en 2019 los obtuvo por su irresistible carisma, mientras los cuatro millones que perdió en 2021 se debían a la "radicalización" impulsada por el kirchnerismo.
3- Kristalina, atenta, señaló que el escollo principal para que en Argentina se hagan las reformas estructurales que el país necesita y el FMI recomienda es la "izquierda radicalizada" del peronismo. O sea: Cristina. Una vez más, el Resto del Mundo.
3- Carlos Pagni el lunes de la semana anterior en su programa del canal macrista lanzó el rumor de que Cristina estaba redactando con la ayuda de Horacio Verbitsky (?) su renuncia, con una carta durísima cuyas consecuencias podrían desestabilizar al gobierno de Fernández, y que la carta iba a ser publicada el 24 de marzo, durante la Marcha a Plaza de Mayo.
4- El 24 Cristina y Máximo mostraron quiénes tienen el poder de movilización popular. La carta fue la Marcha. Alberto Fernández se dedicó a ignorar puntillosamente la principal movilización popular que se produce anualmente en Argentina. Los diarios Clarín y La Nación, igual que el presidente, trataron de invisibilizar la movilización.
5- No hubo carta de renuncia: era una operación de Pagni nomás, con la que la derecha tiró toda la semana y que hasta los alberteros -Beliz, Katopodis, Zabaleta, el Chino Navarro- compraron (¿o deseaban?). Operaciones como esta forman parte de la narrativa del establishment desde que se propuso erradicar a Cristina de la política argentina, sin éxito desde 2007.
6- Cristina retomó ayer desde la bancada del FdT en el Senado el proyecto que le había propuesto hace tres meses al presidente moderado.
7- CFK ayer también se reunió con el embajador de USA y hablaron del problema del lavado de activos, de la trata de personas y de la defensa de los derechos humanos. Al término de la reunión Cristina hizo pública la foto, la segunda parte del mensaje que empezó a emitir con la Marcha multitudinaria del 24. Hay una dirigente del Frente de Todos, detestada por el conjunto del establishment financiero, judicial, mediático y agroganadero, que hace política en Argentina.
8- Juntos por el Cambio inmediatamente salió a repudiar el proyecto, claro, porque ese sector político representa a los fugadores.
9- Movilización y liderazgo, lo que andaba faltando, no roscas palaciegas y moderación posibilista, es lo único que nos puede sacar del atolladero.
10- Hasta que no aparezca otro, no se sabe cuándo, el pueblo necesita el liderazgo de Cristina. No hay otra.
lunes, 28 de marzo de 2022
En medio del trap
por Ezequiel González
“El tiempo pasa, nos vamos poniendo Tecnos”
(Prodan, Cover Milanés)
1/ Postergando el juicio de que el Trap es una basura
Los debates como las ideas no se matan, mueren solas. Mueren por desinterés y se archivan hasta que algún curioso las vuelve a activar. Hoy el debate que vuelve a la escena musical es el que tuvo lugar en el programa de televisión Sábado Bus entre Pappo y DJ Dero, donde se discutía si lo que hacía Dj Dero era hacer música o pasar música. ¿Qué triunfó al final? ¿La música tocada por seres humanos o aquellos que aprietan botones?
Para saber en qué anda la música hoy hay que ir a buscarla, como propuso Mark Fisher -el intelectual de moda en Palermo Soho-, que se preguntaba cuánto puede vivir una cultura sin la renovación de ideas que trae la juventud.
La juventud hoy trae una música en la que se mezclan los géneros y pareciera que expresa la sensibilidad de los robots. Entre el autotune, pistas lanzadas por una computadora, improvisaciones y samplers. Lo que llaman “trap” es una denominación que viene de Norteamérica -los bautizadores de las cosas-, palabra que significa “trampa”. Una especie de rap más sucio en sus líricas, ayudada por el autotune, como para definir rápido el concepto. Lo bueno del trap es que todos pueden hacerlo. Parece que tiene el espíritu de ese espectacular disco de los Auténticos Decadentes, Cualquiera Puede Cantar. Hoy, con la tecnología como gran prótesis celeste, todos puedan cantar y sonar igual.
Como todas las cosas, el trap tiene sus detractores. Más si tiene éxito. Y el éxito hoy los mismos pibes lo miden con “viewers” (tener escuchas o vistas en las plataformas) y hacer tagui.
En el estrado de la verdad, es decir twitter, están los que los aceptan. Y están los que dicen que el trap es una basura pasajera. Que ya, con pandemia mediante, lleva cinco años en Argentina y unos diez en España. Hoy el rótulo trap se va desdibujando y pasó a llamarse: “música urbana”... ¿Una mutación? (parece que le tienen fobia a encasillarse en un rubro). Este nuevo concepto es ahora: más mezcla. Reggaeton, bachatas, cumbias, rave, música disco, punk robótico, rock y todo lo que se le quiera agregar a esta salsa. Como explicaba Cioran en su silogismo: “Una moda filosófica se impone como una moda gastronómica: se refuta igual una idea que una salsa”.
Es más: hoy uno llamado Lit Killah hizo un sampler con el hit del Chaqueño Palavecino “La ley y la trampa” al que apodó “La trampa es Ley”.
2/ ¿Qué es entonces el trap?¿Música Cyborgs?
La breve y veloz historia de esta musiquita que por lo menos hoy suena acá en Argentina es la historia de un manojo de pibitos que hacían riñas de gallos en las plazas de Capital, replicadas en algunos territorios del conurbano y el interior. ¿Qué era eso? Se juntaban a rapear con una base -la hacía un beat bot, que por lo general es un gordito que la hace ruiditos con la voz- y se peleaban con palabras. El que combinaba mejor llegaba a la final y había un campeón. Era un piberío tremendo, con un espíritu amateur descomunal. La competencia les dio algo. El “Quinto escalón” fue como el gran semillero, fue como The Cavern Club, pero a cielo abierto, sentados en la escalinata. Hoy se pueden ver esas batallas en YouTube y están los traperos de hoy, más chiquitos y sin tatuajes. De esa movida quedaron las batallas, pero ya no en las plazas, sino como recitales: “peleas de gallos Red Bulls”, ahora sí con sponsor y entrada paga. Si hay un éxito y no se cobra ticket, ¿es un éxito? se pregunta el capitalismo. Ahí quedaron varios, otros se fueron a hacer música. Se armaron estudios en casas alquiladas y se pusieron a hacer canciones. Comenzaron y el sistema los recibió. Algunas disqueras salieron a apadrinarlos, cómo se iban a perder estos nuevos diamantes en bruto que escucha la gente en YouTube.
Pero muchos artistas dijeron que no, aún con la cara llena de granos, los pibitos mostraban un hipo de ética, un “no me vendo”, como una acción anticapitalista o antisistema -aunque hilando fino, nada sucede fuera del sistema pero, bueno, usaron dos tanques para promocionarse, YouTube y Spotify, diciendo no a las discográficas. Dos empresas Unicornio que les empezaron a armar las mansiones con sus canciones, ahora que no necesitaban llevar demos y miles de horas chupando p*** a Mario Pergolini. El impacto era inmediato. Mataron a los intermediarios, las sanguijuelas del arte.
Lo que a las bandas en los 90 y principios del 2000 les costaba entre diez y quince años, hoy se acortó a tres meses. Los panes han sido multiplicados convirtiendo en celíacos a casi todos. Ya hay una saturación. Ya hacen conciertos sin tener todavía 10 canciones. Decí que llegó la Pandemia y se tuvieron que guardar un año, cosa que usaron para hacer canciones o discos “subiendo el level”, como ellos dicen. Este boom hispano-urbano fue total. Podemos mencionar el caso de L-Gante, que arrancó estampando y vendiendo barbijos al comenzar la pandemia y al terminar el encierro salió de la caverna como una superestrella. “Se pegó”, como dicen los pibes.
No llego aún a hablar de sus músicas, sino como un sociólogo de bar, pensar lo que esa generación está viviendo de manera muy veloz.
3/
Hoy el trap lleva eso, suena a la época en que vivimos. Velocidad y cinismo. Y tiene el eco del espíritu indie y no punk, como explica Ernesto Castro es su libro El trap: Filosofía millennial para la crisis en España. Sus letras muestran fiestas de revientes, drogas y una devoción por las marcas. Educados por los mass media, usando mucho la comparación, ya que si les sacamos el “como” la estructura de muchas canciones se hacen líquido. Salvo WOS, del que habría que hacer un capítulo aparte, los traperos están a gusto con su realidad. Escriben sobre el amor, el desamor, las drogas, las salidas y se tiran beef con otros artistas, se acusan de copiarse, de no ser originales, de no ser reales porque no hablan de sus vidas, de que no saben lo que es ser gangstas o andar con fierros. Chicos jugando al rap que siguen hablando de sus cosas y canciones en vivos de instagram. Están transmitiendo sus vidas, su horas de ocios, hay miles de pibes viendo eso en vivo.
Antes uno compraba un cassette y desde un walkman habitaba el mundo como un polizonte; hoy cada play repercute en el artista financieramente. Miles de dispositivos enchufados a la matrix en la edad del dato y el cálculo. Y otros miles haciendo reacciones a estas canciones. Parece que los que escuchan su música van a buscar que otros las autoricen y digan que la canción es buena o mala, hay un mercadito en esto de las “reacciones”.
Si el rock quedó para los nostálgicos, como planteaba otro teórico pop-choclero, Simon Reynold en su libro Retromania, en el que decía que hoy existe una adicción al pasado, el trap habla de hoy y el futuro. Es ficción y simulacro. Pibes que se hacen los pandilleros pero en realidad juegan a la playstation y graban en sus piezas acondicionadas cuando tienen una idea. Pero, ¿cuánto puede durar el trap?
4/
Habría que hacer un decálogo de todos los músicos, artistas y traperos. Pero mientras uno se detiene, nace otro rizoma y sólo basta darle play para conocerlo. Esa es toda la búsqueda. El impacto dura lo que la canción y ya se espera la próxima. Pero esa música hoy está ahí, sonando en los autos, en los negocios, en las radios y en los celulares.
Volvamos ahora a esas carreras en las que, a fuerza de talentos en bruto y con la tecnología que supieron conseguir, desde las netbooks del gobierno de Cristina hasta las Apple de padres con contactos, van apareciendo discos. Discos que pueden llegar a representar una época. O al menos suenan como tal. Algunos la llaman la música de la decadencia, porque suena todos iguales y no dicen mucho. Hay que ver qué siguen haciendo.
Los clones como la Oveja Dolly mueren jóvenes
Los 90-2000 también fueron la fiesta de bandas clones, entre Charly y Spinetta. Como esa ciudad de Star Wars, Tatooine, que tenía dos soles. Hoy no se puede limpiar todo ni decir que todos son iguales. La permanencia sigue siendo lo más difícil.
Hoy estos pibes clones apenas están comenzando. La música que hoy hacen, que a mucha gente le puede no gustar, puede ser una etapa de sus carreras, como las tuvieron los pintores y los escritores. Hoy se copian desde el banco del fondo en la escuela. Pero de vez en cuando sale algún disco. Hoy se puede escuchar Post Mortem de Dillom, un rapero menor que ya desde el nombre del disco entiende que el género está muerto y hay que buscar estilos nuevos. Parece ser el que mejor escribe, con mucho humor, riéndose de varios de la escena y haciendo una gran puesta en sus videos:
En el Lolapallooza 2022, tocó el disco y fue uno de los que mejor sonó esa noche.
Esto es un recorte atroz de un montón de años, no es revisionismo. Pero en un país que tiene una gran cultura musical, los pibes que hoy hacen, crean y gestionan sus movidas, no vienen de afuera productores a fabricar Mambrúes y Bandanas. No hay que caerles con todos los fiscales. Yo les tengo les fe a muchos. Las bandas que escuchaba de pibe ya suenan en Radio Aspen.
Pienso en dos carreras adelantadas, como son las de C-Tangana y Rosalía, dos españoles que comenzaron en la escena under y hoy son artistas conceptuales. Fueron a la tradición española y la actualizaron a la web 3.0. Hoy graban con Calamaro, Drexler, Pharrel y The Weekend. En mi humilde gusto, crearon dos grandes discos.
C-Tanga tocó para el Tiny Desk, un ciclo de conciertos en el que los invitados muestran su obra en 15 minutos. Ahí llevó su disco El Madrileño:
Rosalía sacó su segundo disco. Para sus seguidores era muy esperado, porque el primero había sido muy bueno. El disco llamado Motomami se lanzó desde TikTok para que pueda ser visto en celulares:
viernes, 25 de marzo de 2022
Me mandaron una carta
Hace dos años los organismos de Derechos Humanos decidieron suspender el tradicional acto del 24 de marzo, la fecha cívica más potente de la Argentina contemporánea. Las normas de aislamiento social preventivo ante la pandemia que se había desatado semanas antes lo exigía, algo que no había sucedido nunca, ni en los momentos más oscuros de la dictadura. Fueron dos años de desmovilización provocada por una contingencia y aprovechada por los sectores más reaccionarios de la sociedad, que había querido borrar del calendario esta fecha ni bien asumió el macrismo en 2015 sin lograrlo.
La movilización del 24 de Marzo desde cielo.
— Radio Gráfica (@radiografica893) March 24, 2022
🛰 Drone de @radiografica893 #MemoriaVerdadYJusticia pic.twitter.com/CTyoedKv62
Las circunstancias actuales son como todos sabemos muy difíciles, en el aparente final de la pandemia, ante las consecuencias apiladas de esa catástrofe planetaria, sumadas a las críticas condiciones socioeconómicas en las que el macrismo dejó el país y que el gobierno del Frente de Todos no supo hasta ahora desactivar. El reciente acuerdo con el FMI, como resultado de la disparatada deuda contraída por el gobierno de la derecha derrotado en 2019, dejó al frente gobernante en estado de crisis deliberativa, la mitad de los argentinos viven en la pobreza, la situación bélica en Europa disloca las condiciones externas en un momento en que los sectores exportadores quieren acaparar todas las ventajas comerciales que la situación produce y no hacerse cargo de ninguna de las desventajas: el resultado de esta combinación de factores es un país más desigual, con cada vez más pobres y una minoría enriquecida cada vez más rica. Las desaveniencias del gobierno del FdT y un ejercicio errático de la autoridad por parte del presidente Fernández favorecen un malestar colectivo que repercute en la relación entre los diversos sectores de la coalición gobernante.
En este marco, las operaciones de acción psicológica de los medios corporativos funcionaron a full preanunciando una inminente ruptura del FdT por decisión de su dirigente más importante y su creadora: Cristina Fernández de Kirchner. El vocero de la derecha Carlos Pagni echó a correr el lunes pasado que se esperaba para este 24 la aparición de una durísima carta de Cristina que podría anunciar su alejamiento del gobierno. Pagni llegó a "adelantar" que Horacio Verbitsky estaba colaborando en la redacción de la temida (o ansiada) "carta de Cristina".
Cualquiera que no se dejara operar por el calvo locuaz de los lunes podría inferir que los movimientos políticos de Cristina no suelen ser nunca lo que todos esperan. Pero la operación lanzada por Pagni pareció tener eficacia persuasiva incluso en algunos sectores del Frente que desearían que Cristina se vaya para que AF gobierne con una coalición del peronismo ortodoxo y las "palomas" del JxC (como si tal especie zoológica existiera).
Si hay una cosa previsible en esta Argentina donde es tan difícil de predecir algo para el corto, mediano o largo plazo, es que Cristina nunca hace lo que todos esperan. Parte de su peso político (que mantiene como ningún otro dirigente desde hace un par de décadas) consiste en la imprevisibilidad de sus tácticas, unida a la firmeza de su estrategia. Escribir un libro, postularse a vicepresidenta, acompañar en la fórmula a un dirigente no demasiado popular que durante varios años se paseó por los canales criticándola, ganarle con esa fórmula al Resto del Mundo: un analista político medianamente sagaz ya debería saber que lo Cristina decide no lo anuncian los medios una semana ni tres días antes. Probablemente el propio Pagni lo supiera, pero tenía que lanzar la especie para cumplir con el deseo de sus empleadores. Por su prestigio periodístico no debería abusar de esas falsas profecías, porque su única eficacia radica en que alguien le crea.
Horas antes desde sectores cercanos a Cristina salió el mensaje que parecía más probable: "La carta es la marcha". Significa dos cosas: que Cristina no va a hacer lo que esperan cuando lo esperan, además de que una intervención pública suya no va a colaborar para opacar la fecha más importante del año político. Efectivamente, Pagni había lanzado una mentira, la movilización fue inmensa, el movimiento de Derechos Humanos es uno de los haberes más poderosos con que cuenta la democracia argentina y La Cámpora se afianza como la organización política más articulada y numerosa del país. Fernández Alberto deberá decidir si quiere terminar su mandato recostado en el poder de la movilización popular de los que estarían en condiciones de sostenerlo ante las movidas desestabilizadoras o ceder a los aprietes del establishment local e internacional.
La marcha fue la más grande de los últimos años y probablemente las maniobras de la derecha en la oposición y en el propio Frente de Todos ayudaron a que cientos de miles de personas en todo el país salieran a ganar la calle. La ocupación de un territorio público y la manifestación de las consignas directrices son el lenguaje en el que habla el pueblo mientras los operadores lanzan sus intrigas en canales de televisión y redes sociales.
Me gusta esta frase que ayer tuiteó Carla Maglio. A las 15 había tuiteado:
"Vamos a pisar la Plaza, le dice un hombre a su mujer, mirntras cruzan Bolívar. Es algo... no sé... griego".
Un rato antes ella misma había tuiteado:
"Todas las marchas, todos los 24, son también el lugar de las disputas en curso, de la coyuntura. Eso no quiere decir que no sean sobre todo el momento en que aparece el pueblo, y lo que buscamos en común. Y lo que no queremos".
El momento en que aparece el pueblo. El 24 el pueblo no falta.










