martes, 29 de abril de 2008

Cine del milenio: Autohystoria

Primero es una pantalla negra, mientras alguien canta en off una canción de amor, de suave tristeza. De pronto, un corte brutal de imagen y de audio nos pone frente a un joven que camina hacia la cámara. La cámara se mueve desprolijamente, como si hubiera sido sorprendida por el paso rápido del joven, que enseguida queda de perfil, mientras la cámara trata de seguirlo en una caminata por las calles de la ciudad. Hay una expectativa de terminar de ver al muchacho, que se verá primero postergada y luego frustrada. Justo eso de terminar de ver es lo que esta película pone en cuestión. Entonces llega el tan mentado travelling de 35 minutos, en los que el personaje sale de foco, se sumerge por momentos en la oscuridad de la calle, su imagen es interceptada por autos que cruzan por delante de cámara, se aleja un poco más, se detiene en una esquina, cruza, sigue.

De la dificultad de verlo en algún momento pasamos a pensar en nuestra necesidad de verlo, de entender hacia dónde se dirige. Después entendemos que Autohystoria demora las respuestas, mientras el joven sigue caminando. Llega a una casa, parece que entra, pero la cámara se queda afuera, en la vereda de enfrente. Después sale y se sienta en el umbral a esperar. ¿Qué? Nosotros, afuera, frente a él, esperamos, pero algo distinto de lo que él espera. Esperamos el corte de montaje. Cualquier espectador lo espera, aunque nunca lo haya pensado en estos términos, porque el cine del siglo nos ha enseñado a esperar el corte. “¿Es necesario que una caminata de una película dure 35 minutos? –pregunta Rodrigo- ¿no bastaría con que ese plano dure, digamos, tres minutos y pase a otra cosa? ¿Qué es lo que agregan los restantes 32 minutos?”

Y bien, ¿es necesario que yo tarde 35 minutos en llegar cada mañana el Abasto? ¿No sería lo mismo si llego en 3 minutos? No, no sería lo mismo, porque en 3 minutos estoy todavía a 30 cuadras del Abasto. La diferencia entre una caminata de 3 minutos y otra de 35 es: tiempo. Al caminar durante 3 minutos no se llega al mismo lugar que si uno sigue caminando por otros 32. Y menos si uno no está en condiciones de saber a dónde está siendo conducido.

Martin no hace lo que el 99 % de los cineastas: mostrar unos segundos de una travesía que normalmente lleva mucho más y cortar . Se supone que si el espectador ve unos segundos de un tipo caminando, ya "entiende el sentido": el tipo está caminando. Pero eso no es cine. Es guión literario ilustrado.En sus Histoire(s) du cinèma Godard vuelve a decir: el único problema del cine sigue siendo: ¿dónde cortar un plano? En la proyección de Autohystoria, Raya Martin logra que al cortar ese plano de 35 minutos, una parte de los espectadores (alguna gente ha empezado a levantarse y retirarse) aplauda un corte de montaje. Parece que lo hacen con sorna, pero quizá se trate de angustia. Como si volviéramos a ese extrañamiento ante la sintaxis fílmica que debe haberse experimentado en las primeras proyecciones de los Lumière o ante las primeros raccords inventados por Griffith. ¡¡¡Aplaudir un simple corte de montaje!!!

Lo que logra este filipino de 23 años en 14 planos oscuros, de interpretación problemática y sonido saturado, es sumergirnos en una pesadilla difícilmente olvidable: unos meses después puedo recordar cada uno de esos 14 planos, el desasosiego que va invadiéndonos al comprender que una película se resiste a ser ubicada en el casillero de los objetos reconocidos. Julieta, al enterarse de las discusiones que Autohystoria suscita, me pregunta: "¿qué es una película? ¿es lo que se pasa en un cine? ¿lo que cumple con algunas mínimas pautas que son... cuáles? ¿qué diferencia hay entre una película y, digamos, lo que grabé ayer cuando dejé la filmadora arriba de la mesa pensando que estaba apagada? ¿la composición, la intención?"

A Short Film About the Indio Nacional

Y bien, yo creo que nunca debería dejar de hacerse esa pregunta. Se la hace Lisandro Alonso en la entrevista de La Otra. Y se la hacen Kiarostami en Detrás de los olivos y en Five, Hou en Café lumière, Sokurov en Spiritual voices, Bela Tarr en Sátántangó, Albert Serra en Honor de cavallería. Y Raya Martin. Se hacen esa pregunta filmando.


En Spiritual voices la cámara se desplaza de una trinchera a otra, a través de los alambrados, en tomas diurnas y otras nocturnas, en las que se ve poco, pero se siente la dificultad del paso, la distancia entre los puestos y el tiempo que lleva cubrir esa distancia. Junto con la caminata nocturna hacia la casona de Sátántangó, son los parientes directos de las caminatas de Autohystoria. En esos 3 casos la poca visibilidad y el paso humano que reproduce la cámara ayuda a des-estetizar el movimiento, para dejar la desnuda sensación del trayecto. En la película de Raya, la ausencia total de referencias psicológicas y el tratamiento exasperado del sonido callejero logran un efecto de descenso vertical del sentido, como si cada vez supiéramos menos y menos no sólo del personaje, sino del film, del cine, de nosotros mismos como espectadores. ¿Qué se supone que debemos hacer? ¿Qué se espera de nosotros en estos casos? ¿Evaluar la toma en base a algún manual de corrección técnica? ¿Sentirnos tontos?

Y bien, el hecho es que hay gente que cree que la pregunta por el cine está contestada y que ya no puede volver a hacerse. El odio que provoca Autohystoria y las otras películas de Raya es palpable. Cuando esa pregunta se despierta (porque usualmente está dormida) gracias a que un artista la convoca, el cine vuelve a justificar su misión de ser, no un entrenimiento, no proselitismo, no sermón, no moralina, sino pasión por el pensamiento.

22 comentarios:

Anónimo dijo...

¿se pueden conseguir en algun video club las de raya? no vi ninguna y no quiero hablar sin saber.

julieta eme dijo...

Este comentario no tiene nada que ver con el post, pero quería decir algo sobre la discusión del sábado sobre el spot publicitario donde le pegan una cachetada a una mujer mayor. Un chico dijo (no recuerdo su nombre) que las reacciones en contra del aviso le parecían exageradas. Yo creo que esas reacciones no son exageradas y que el spot debió ser retirado, en tanto naturaliza, sostiene y promueve la violencia contra las mujeres en general y contra las mujeres mayores en particular. Pensemos en cómo habríamos reaccionado si la cachetada se la pegaban a un negro o a un judío o a un aborigen. Pero claro, la cachetada solamente se la pegan a una mujer y, para colmo, vieja, así que no es tan grave...

Anónimo dijo...

¿donde dieron ese spot, julieta? no lo vì.

julieta eme dijo...

Lo dieron en el BAFICI.

La nota de Mariana Carbajal puede leerse acá:

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/5-9868-2008-04-23.html

Y una discusión interesante sobre el tema puede leerse acá:

http://seminariogargarella.blogspot.com/2008/04/golpeando-la-abuelita.html

Besos. Julieta.

Anónimo dijo...

Y cuándo mostrás Autohystoria?

Anónimo dijo...

Hola, vos sos la "Ella" que escribia en LlP? Si es asì, saludos.

Anónimo dijo...

A m� me pareci� desastroso eso del golpe de agua en la cara de la mujer vieja. Pero hoy la sociedad se comporta tan cruelmente que ni lo quise comentar, cuando v� que por suerte la periodista lo coment� desfavorablemente. Para colmo lo proyectaban a cada rato.
martha

Anónimo dijo...

A m� me pareci� desastroso eso del golpe de agua en la cara de la mujer vieja. Pero hoy la sociedad se comporta tan cruelmente que ni lo quise comentar, cuando v� que por suerte la periodista lo coment� desfavorablemente. Para colmo lo proyectaban a cada rato.
martha

Oscar Cuervo dijo...

Autohystoria no la tengo, solo la guardo en mi memoria. Pero quizá algún lector del blogger la puede conseguir.

Anónimo dijo...

¿Raya Martin le pegó una cachetada a una vieja en el bafici?

Oscar Cuervo dijo...

No, ese enredo lo promueve Julieta: estamos hablando de Raya y sale con spot publicitario... ¡Justo a Raya, el menos publicitario de los cineastas del universo!

Anónimo dijo...

Yo tengo Autohystoria, aunque con subs en inglés. Si a alguien se le ocurre algo...

Oscar Cuervo dijo...

Sí, la película prácticamente no tiene diálogos, así que lo de los subtítulos no tiene importancia. Si querés mandame mail al tallerlaotra@gmail.com

Anónimo dijo...

No; Raya martin le pegó a unos cuantos espectadores, sin distinción de género. Fueron los que Vieron Possible lovers, y salieron indignados, por la lenta cachetada cienamtografica de un ùnico plano. Pero habia que verlos a la salida, pidiendo la cabeza o cualquier otra parte del cuerpo de a) los programdores c) los escriben el catalogo ( al que consideraban " propaganda engañosa"
d) los criticos c) los criticos. Y creo que tambien la cabeza de los elitistas. Se viene otro 1789 se viene! eso daba la impresión. Yo con todo respeto y simpatia y desconcierto que me provoca el pibe que se pasó de la Raya, descartè este Bafici de ver Possible Lovers, ya que un solo plano con alguine dormido ( posible lover) al lado de otro que lo mira, se parece demasiado a mi vida amorosa de los ultimos años. Y me desvelaria aún más. De cualquier modo tomé parte por Raya, y casi soy linchado por la horda de 15 personas que decía que carajo hacia esa pelicula en el bafici.
Me necantó el comentario de una espactdora: Si la mitad de la sala se levanta, eso quiere decir que la pelicula es mala." " esto es el triubfo del snobismo", decia otra. Acabo de ver una pelicula donde se descomponía una fotografi mil,veces, y ahora esto! Y otro: Decime donde esta el libro de quejas!. Ahora, de la viejita golpeada no decian nada. Pero temi que hicieran un cacerolazo.
saludos Ale. ( uno que pega sin distincion de género)

Anónimo dijo...

Ale: Què confesiòn la de los ultimos años!!! y despuès me decìs exhibicionista a mì. Uau, yo para esas confesiones voy al psicologo.
o hago terapia de grupo o teatro, bueno vos sos actor tambien, creo.
Y a carrie fischer no hay que mandarla al paredon, pobrecita, que mal la pasò con esa madre (shirley mac lane?, ah no esa era en la pelicula, y ella era meryl streep)
Uh hace frio, estoy temblando y se me mezcla todo, debo ir a dormir,
saludos, cinefilos filosofos nitszcheanos.
Silvia Medusa

Anónimo dijo...

Después del gracioso equívoco que se produjo(ese anónimo tiene mucho humor...)aquí va mi comentario.
Por supuesto, en primer lugar me solidarizo con Julieta: ese spot era bochornoso y de mal gusto.
Pero quisiera pasar por fin al tema del cine, ya que el debate que plantea Oscar es interesante. Yo seguí caminando por la delgada línea de Raya Martin (aunque creo que se trata en realidad de una cuerda que pone a prueba mis dotes de equilibrista...)Y creo que Possible Lovers (la única que ví de este director) tal vez pueda evaluarse mejor entre una serie de films donde se problematice qué es el cine y se produzcan distintas propuestas estéticas a partir de esa base.
De las películas que cita Oscar vi solamente Cafe Lumiere, que me gustó. Por supuesto, Sokurov y Béla Tarr me apasionan, pero no vi los films citados. Recuerdo ahora Blisfully Yours de Apichatpong, donde pone a jugar escenas en tiempo real, que me pareció muy interesante. Pero tal vez Raya sea un extremista, e intensifique ese "efecto de extrañamiento ante la sintaxis fílmica", provocando por eso mismo reacciones defensivas...
O sea: cine de ruptura, de provocación (siguiendo a Artaud: "para escandalizar al espíritu público..."). Lo cual no está nada mal, en realidad.Quizá sea Raya Martin un poeta radical, en ese sentido.

Anónimo dijo...

:D -raya

Oscar Cuervo dijo...

El último anónimo será el mismísimo Raya???

Anónimo dijo...

Hay un cine que piensa y otro que simplemente no sabe lo que es un plano. La diferencia entre uno y otro deberia saberla el espectador, a menos que los confunda. O que no entienda lo que Godard quiso decir cuando expreso que "el unico verdadero problema del cine es cuando y porque empezar un plano y cuando y porque terminarlo". Lamentablemente, algunos criticos se comen el bluff y quedan extasiados ante un infantilismo.

Oscar Cuervo dijo...

Hay anónimos, en cambio, que "saben" lo que es un plano y que conocen la diferencia entre lo correcto y lo incorrecto. No parecen extasiados ante el infantilismo. Parecen, más bien, maestras ciruelas.
Qué suerte. Qué suerte no saberlo, digo.

Anónimo dijo...

¿Piensa el cine, píensa la camara, piensa al menos el que encuadra? Lo unico seguro es que los criticos hace rato han renunciado al pensamiento. Para ellos es oro todo lo que reluce, aunque el autor haya muerto (tambien gracias a ellos, que un dia lo crearon).
El otro dia mi hijo de cinco años dejo la camara prendida e hizo una pelicula que puede competir con la última de Raya Martin. Tal vez sea cuestion de probar desde que edad se puede usar una camara, o levantar las filmaciones de las camaras de seguridad, o esperar el dia en que las camaras mismas decidan cuando encenderse y apagarse. Pero el cine se habra extinguido mucho antes que el ultimo espectador.

Oscar Cuervo dijo...

Qué familia inteligente, vos y tu hijo. Qué lástima que los críticos, los autores, el cine y el mundo todo no estén a vuestra altura.
¿Por qué no prueban recluirse en el pasado, hace 30, 40, 50 años, donde seguro encontrarán certezas más cómodas que en este hostil presente?