jueves, 4 de septiembre de 2008

Las izquierdas, esas solteronas



Leo un texto escrito por Ismael Viñas hace 52 años:

"Cuando se leen las obras de los revolucionarios (las de cualquiera: Lasalle, Marx, Lenin), no importa que se esté o no de acuerdo con ellos, es difícil sustraerse al ímpetu viril de rebelión positiva que los mueve. Odio contra los poderosos, apelación a la revolución o a la revuelta, ese espíritu es el que se siente en los alzados de todas las épocas, algo vital y generoso, fecundo, así se apele a la destrucción.

"Nuestras izquierdas rara vez alcanzaron ese tono: lo tuvieron los anarquistas, también algunas fracciones obreras del socialismo y nuestro primer comunismo.

"Ahora -y desde hace mucho tiempo ya- ese espíritu no existe en nuestras izquierdas. Algo así como un hálito de resentimiento, de frustración, recorre todos sus actos

"Es difícil asegurar si se trata de un mal local o de un sentimiento más generalizado: las democracias populares, Rusia, China, no parecen tenerlo. Tal vez se trata realmente, como sospecho, de algo local, de un sentimiento nacido de su inoperancia, de su fracaso frente a las masas. O simplemente de lo mal situados que están en general sus dirigentes, pequeños burgueses que se debaten bastante inútilmente por ser populares.

"Nuestras izquierdas, frente a la actitud de las masas, han ido cobrando el aire de esas solteronas que se preguntan por qué los hombres miran y preñan a otras mujeres. En sus actos y escritos rara vez se siente algún toque de pasión. Por el contrario, un aire de rencilla, de mezquindad suele recorrerlos. Ni aun el Partido Comunista se salva. Todos parecen necesitar contacto con el pueblo, con intereses elementales, amplios.

"Hubo muchas lluvias, que más agriaron que mojaron. Con el peronismo llegó el diluvio: hasta las piedras pareció que iban a deshacerse en el barro. No pasó tal cosa: aun durante la crecida de las aguas se advirtió que muchos no habían aprendido nada y que, por el contrario, hacían de errores virtudes, y de su esterilidad, de la castidad forzosa, pureza. Esas vírgenes conservadas durante tantos años parecen haberse transformado definitvamente en vírgenes locas. Para decirlo denonadamente en términos freudianos, parecen haber alcanzado una verdadera neurosis, con sus fobias, sus represiones, sus estados de angustia, sus complejos de culpabilidad. En algunos casos, como en el de la actual dirección del Partido Socialista, la solución ha sido encontrada: se han convertido simplemente en derechistas. Es una solución patológica, claro, pero de cualquier modo es el encuentro de la tranquilidad." (ISMAEL VIÑAS, revista CONTORNO, número 7-8, julio de 1956, reeditado en la reciente edición fascimilar completa de CONTORNO, Buenos Aires, 2008)

Más allá de las connotaciones sexistas que puede tener esta metáfora de la izquierda como solterona para una lectura desde el discurso ético, la metáfora tiene una indudable productividad estético-práctica.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

a VIÑAS LO CONOCÍ EN LA fACU CUANDO ESUDIABA fILO.Siempre le tuve terror porque dice lo que piensa a boca de jarro. Recuerdo haber visto ese programa de cultura que dirige uana mujer por Canal 7 , en que se irritó por algo y se las tomó: 1) con la escenografía que eran personas descabezadas en un programa de cultura (sic) 2) conPachoO' Donell - que conservaba la calma-por ser el político más veleidoso y cambiante de la Argentina etc. Antes de que le tocara a ella,la Sarlo se levantó y se fue y a la conductora le faltaba llorar.
Tuve un amigo juez muy parecido que me decía que no adhiriera al socialismo pues su único mérito era hacer sus reuniones el domingo para demostrar de ese modo que no iban a misa. Eso, más o menos por la fecha de lo que mandás. Tipos muy especiales.Siempre hay algo de ellos que perdura. martha

Anónimo dijo...

Pero cómo? ¿Eso no lo escribieron después del "voto no positivo"...?

(Me parece, Oscar, que se te confundió la fecha. Esa crónica de la izquierda...es de hace unos días...)

Oscar Cuervo dijo...

Martha:
el Viñas que protagonizó ese episodio que vos recordás en detalle es, no Ismael sino, su hermano David.
Y sí, David Viñas es una de las figuras más respetables de la cultura argentina. El programa era conducido por Cristina Mucci, si no me equivoco se llamaba (o quizás aún se llama) Los siete locos. Sarlo dijo algo parecido a lo que vos dijiste: que cuando Viñas se enojaba le daba miedo; y por eso se fue. Si Viñas hizo ir a la Coca Sarlo y le cantó las cuarenta al mamarracho de pacho, entonces hay un motivo más para quererlo.

Hanna:
quizá esas características de las que hablaba Ismael Viñas estén en el código genético de la izquierda argentina, quizá no es que Viñas fuera visionario, sino que estos sectores de la vida argentina sean verdaderamente unos amargos.

Anónimo dijo...

Hola: Si, creo que se murió hace tiempo Ismael. Perdón, me confundí.
En cuanto al programa que comento sigue siendo de Cristina Mucci, se llama así y ha cambiado su escenografía . Cumplió los 20 años, efectivamente.
En cuanto a cantarle las cuarenta a Pacho, te digo que no fue el único. Cuando empezó la apertura política en la agonía del pROCESO, EN UNA JORNADA DE pSICÓLOGIA , llego temprano y encuentro en el salón a Tato y a PACHO EN RINCONES OPUESTOS (debían estar en una mesa) mirando cuadros.
Tato habló en términos tan violentos como nunca le escuché dirigiendose a Pacho el Camaleónico
y atodos los que como él en cierta forma permitieron el Proceso. Fué histórico, porque nadie estaba todavía, acostumbrado a la crítica abierta. Mir´bamos al costado.
Chisme total.: Tato está casado con Susy Evans , ex esposa de Pacho durante 18 años.
martha

Pandora & Zeuz dijo...

"es difícil sustraerse al ímpetu viril de rebelión positiva que los mueve"
"..algo vital.."
"..aun durante la crecida de las aguas se advirtió que muchos no habían aprendido nada y que, por el contrario, hacían de errores virtudes, y de su esterilidad, de la castidad forzosa, pureza."
Fa, no habíamos leído nada de esto, pero nos dejó pensando.
No hay más que opinar...porque nos llevó a un recóndito lugar donde el pensar y el refleccionar... necesitan lugar antes que decir palabras por solo decir.
Saludos!

Anónimo dijo...

Me parece que las izquierdas, se comunican mal. El hecho de que sean izquierdas en plural, es una de las formas de incomunicación. Tampoco hubo una educación para la izquierda interesante, el pensamiento hegemónico en arg. es el pensamiento de derecha (por eso triunfan los medios-de comunicación-).

A mí el movimiento de izquierda que más me atrae es el anarquista, pero la sociedad argentina es tan conservadora que desde inicios del siglo pasado se los borró del mapa, tildándolos cuanto menos de "destructores del orden", cuando el anarquismo es lo más lejano a esa idea que conocemos. El anarquismo plantea vivir sin jerarquías, obviamente una idea compleja, por ejemplo ellos propugnaban hábitos muy precisos, por ejemplo eran vegetarianos, en todo el sentido de la palabra, porque no es necesario ser tan cruel con los animales. Hace unos 50 años en bs.as. todabía quedaban restaurantes para vegetarianos. Hoy no existen más. Obviamente es difícil explicar y educar a la gente en este sentido. La gente le tiene mucha devoción al "estado" como forma rectora de la vida, abrimos el diario y tiene que haber noticias del poder, del gobierno, sino no podemos vivir.

Por otro lado, no sé si es casualidad o no este post. Creo que los incendios a los trenes perpetrados ayer no fueron obras de izquierdas habidas de protagonismo, o promoción de una película. Para mí fue obra y gracia de tba, para mí fue un autoatentado. Es obvio que esa excusa les permite pedirle más plata a los bolsillos "supervit-ados", de los argentinos. Por lo menos, hasta que no haya pruebas que me demuestren lo contrario, creo esta versión.
Saludos. Fede.

Anónimo dijo...

que machista retrogado... como si casarse fuera lo mas importante para la vida de una mujer...

Oscar Cuervo dijo...

Fede:

a mí me parece que hace 50 años Ismael Viñas señalaba algunos síntomas interesantes de la izquierda argentina (no sabemos si de la izquierda mundial). Y lo más interesante es que esas cosas parece que no eran coyunturales, porque si le ponemos la fecha 2008 pasa lo más bien (habría que eliminar las alusiones a las "repúblicas populares de China y la URRS").

Es muy interesante que Viñas y la revista Contorno se definieran a sí mismos como antiperonistas, para exlcluir la posibilidad de que se lea como una gastada del peronismo a la "izquierda" de la Unión Democrática. También es notable ver cuánto ha retrocedido el antiperonismo en su ductilidad de pensamiento: compará estas breves líneas con cualquier parrafada de los intelectuales antiperonistas de hoy y te vas a sentir desolado (hemos mencionado a muchos en este blog últimamente). Es impresionante lo que ha retrocedido el debate polítco argentino si el lugar de David e Ismael Viñas hoy es ocupado por Sarlo, Quintín y Sebreli.

Después no entiendo bien qué sería una "educación para la izquierda". Se supone que vendrían a revolucionar el orden social, así que ¿cómo vamos a esperar que alguien se encargue de educar a lo que por esencia debería ser ineducable?

Por último, Viñas dice que los tipos, allá por el 56, eran unos pequeño-burgueses desubicados, estériles y preguntándose por qué el pueblo siempre ha preferido a los Otros. No creo que sea una cuestión de no saber comunicar.

A mí me parece que en el código genético de la izquierda argentina está el hacerle ascos al poder. Si vos analizás el discurso de cualquier dirigente de izquierda actual, vas a descubrir que los tipos ni se les pasa por la cabeza tener poder, que están cómodos en su lugar de comentaristas, esperando que ante cualquier episodio Chiche Gelblung y Mariano Grondona los inviten a hablar mal del gobierno, cualquiera que sea el gobierno. Para ellos ser de izquierda es oponerse al gobierno.

Te apuesto algo, lo que quieras: la izquierda pura y dura, la tradicional, nunca llegará en la Argentina al poder, sería el susto más grande que se pudieran dar.

Anónimo dijo...

Comparto lo que decís sobre la izquierda y el poder, no están preparados para tomarlo, ni revolucionaria ni democráticamente, y es algo de lo que comparto con esa idea de Viñas de esterilidad, o infertilidad. Pero me molesta también que las cosas se hallan polarizado tanto, ya no quedan espacios críticos, no viví la época de "fertilidad" justamente, pero ahora ante el aluvión derechista solamente nos queda refugiarnos en un poder inopinado, como es el del actual gobierno, para mi no. Yo con los amigos de Carta abierta comparto la mayoría de sus ideas (e ideales), son grandes pensadores que dedicaron su vida a los autores como Benjamin o Adorno. Pero ahora se refugian en Kirchner como única alternativa al problema, para mi eso también esta mal. Ya no hay vías de escape, sos un zurdo "rompe trenes"(ironicamente obvio), un facho como todos o un peronista pro-cristina a ultranza. Para mí que tenemos que crear una alternativa más próspera.

Aunque sacaste de contexto a Viñas creo que comparto algunas de sus ideas, algo que es más triste que nada.

Oscar Cuervo dijo...

Hola, Fede, yo no pienso que haya que refugiarse en Kirchner ni en nadie, y por lo poco que pude hablar con la gente de Carta Abierta, con los pocos que hablé, no me parece que se estén refugiando en nada, creo que están a la intemperie, como vos y yo.

Lo de ser peronista, cristinista, setentista, etc., son epítetos que te van tirando estos pelotudos sin nombre y cuando los pelotudos te tiran un epíteto lo podés tomar como tu nombre, como un gesto, como diciéndoles no me importa que te molestes en llamarme setentista o cristinista, jodete si la cabeza no te da para más que eso.

En cuanto a los tiempos de fertilidad, no sé si alguna vez existieron o si siempre fue un quilombo. Me parece más bien esto último, si alguna vez la cosa hubiera sido mejor, entonces, con sólo leer el testimonio de aquellos que la vivieron, a uno se le deberían aclarar las cosas inmediatamente. Pero si vos leés lo que fue cualquier tiempo, desde Cristo para acá y también para allá, siempre todo pareció estar a punto de irse al demonio.

Quizá a vos te parece más triste porque es el que te tocó vivir.

Anónimo dijo...

Yo tengo entendido que la época de fertilidad fue en los 60 (y hasta por ahí nomás) donde había otro tipo de debates. Por ejemplo las universidades eran un lugar de particípación política fuerte y había posiciones contrahegemónicas. En la dictadura cuando se borró con todo eso, sobre todo aquellos que tenían ideales de cambio, desde la fuga de cerebros hasta las distintas masacres que comentieron en nombre del orden. Hoy tenemos la sociedad del miedo, los hdp son los políticos y los boludos bueno, estan por todos lados.

Saludos.

Oscar Cuervo dijo...

Fede:
es posible que en los 60 los debates políticos fueran un poco más inteligentes, pero no olvides que gran parte de la década transcurrió bajo dictaduras y con el partido mayoritario proscripto. Igual tampoco parece que hubiera claridad: se depositaba una gran expexctativa en el maoismo y mirá lo que quedó; o se defendía al "socialismo real" y mirá lo que quedó; o se abrieron focos insurgentes en el monte tucumano, para después ir conquistando territorios para la revolución y mirá lo que quedó; o se instaló el asesinato de Aramburu como método para conquistar la simpatía de las masas y mirá lo que quedó.

Yo no demonizo ninguna de esas opciones, pero está claro que ninguna de ellas resultó fructífera en la práctica. Es posible que en el campo intelectual hubiera debates más interesantes que los que hoy se sostienen en torno al índice Moreno o a la reivindicación de la Sociedad Rural, pero cada época tiene su estulticia y su virtud. Es verdad que Sarlo, Quintín o Abraham se han ido aproximando a Neustadt, pero hoy vivimos en un sistema jurídico, los tribunales actúan, latinoamérica empíeza a querer desembarazarse del neoliberalismo...

Después de que se dio por muerta a la política y se la intentó sustituir por una idea de gestión eficiente, ahora, con toda la precariedad que quieras señalar, se está viendo que de la política no nos vamos a librar, que aún no terminamos de mutar en televidentes.

El siglo XXI será pasoliniano?