domingo, 20 de octubre de 2013

Si tu espada busca la belleza, mi familia sos


Hoy a la medianoche escuchamos al Botis en La otra.-radio


por Guillermo Villalobos

Hace unos años conocí a algunos músicos de la zona oeste. Resulta que durante varios meses estuvimos editando con mi amigo Martin Farina la película del Príncipe, La Cocina, en su casa de Castelar, y mientras laburábamos me fue poniendo al tanto de la música que sonaba en los dominios de Divididos. Así fueron apareciendo Juanito el Cantor, Coiffeur, Yicos y La Manzana Cromática Protoplasmática dirigida por el Botis, entre otros. Fue una gran sorpresa conocer la movida de esa zona, ya que por lo general uno suele enterarse solamente por los diarios o revistas especializadas, hasta que aparece un amigo y te dice: "Loco, tenés que escuchar a estos chabones, te van a romper el bocho". Y así fue.

De pronto tenía en la mochila una música impresionante, prácticamente desconocida, que no podía parar de escuchar y difundir. De todos ellos el que más me impresionó fue el Botis. ¿Porqué?, por muchas razones que trataré de explicar. Aunque lo mejor es escucharlo, ya que el tipo es capaz de hacer una música que, si uno se entrega, te lleva a dar una vuelta por el otro mundo, ese que no tiene urgencias ni baila al ritmo de la tapa de los diarios. 

Les cuento una para que se vayan dando una idea: el último disco de este personaje que parece escapado de algún dibujo animado, se llama El Bosque Estrambótico. ¿Quieren saber cómo pudo conocer ese lugar tan extraño? Resulta que un plomero tenía que arreglar una cañería tapada y luego de varios intentos se dio cuenta que ahí, en ese lugar donde no llega el "Ciff", comienza un mundo extraño, un bosque. Así piensa y construye sus canciones el Botis, y lo peor es que lo cuenta con una naturalidad que provoca risa hasta que escuchamos el disco y vemos que la cosa va en serio. 

Cuando vino a La otra.-radio (ver audio y video acá) nos contaba que de pibe tenía un grabador chiquito y le gustaba capturar el sonido de los dibujitos animados y salir a la callea recorrer el barrio para juntarse con sus amigos con esa música de fondo. Efectivamente, la obra del Botis nos remite todo el tiempo a una película, y los cambios de ritmo, de voces y de tiempos, nos llevan a imaginar qué es lo que esta pasando en ese film que este personaje del oeste proyecta dentro de nuestras cabezas. Es eso el Botis, un músico que nos propone imaginar, un aprendiz de brujo que, si le prestamos atención, nos deja en un lugar diferente al que estábamos cuando empezó a sonar su melodía. Y ese lugar, puedo asegurarles, es tan amorosamente gracioso y real, como los inolvidables juegos en la calle de nuestra infancia. 

Dos cosas más. El Botis sabe que maneja la magia y es por eso que nos hace reír. para que no nos asustemos y podamos despegar junto con el. Su espectáculo "multimedia" deja claro que no hace falta demasiado para jugar y crear, sólo hay que mirar qué es lo que tenemos al lado nuestro. Y, por último, estoy muy "embotizado" porque lo ví la semana pasada en Vuela el Pez al lado de un amigo llorando por la emoción que le producía "El jardín de la Alegría", un temazo que da lugar al título de esta nota, y este viernes volví a verlo en zona norte de la provincia de Buenos Aires. Botis es, como dice mi novia: "un tipo muy maduro que nunca dejó de ser un niño".

Hoy a medianoche en La otra.-radio (FM La Tribu / 88,7 / online) les voy a hacer escuchar un par de canciones, joyas que grabé el viernes en vivo en Integrarte, un Centro Cultural de Pilar que tuve la suerte de conocer gracias al Príncipe: me pidieron unas copias de la película La cocina y ese fue el pasaje para viajar nuevamente a los dominios de uno de los grandes artistas de nuestro país que aún pocos tenemos la suerte de conocer.

1 comentario:

pajarita dijo...

Yo conocí La manzana cromática protoplasmática en Cabo Polonio hace como 6/7(o uno más!) años gracias al Cuchi ...Lo que son los caminos de la vida!Salú, Willy.