martes, 18 de marzo de 2014

BAFICI Tsai Ming Liang x 2

El cineasta malayo taiwanés vuelve al BAFICI con su despedida del cine y su inmediato regreso: Stray Dogs y Journey to the West



Tsai Ming Liang es uno de esos directores que fuimos descubriendo a medida que su obra crec√≠a en los primeros a√Īos del BAFICI. Si la memoria no me enga√Īa, The Hole fue pel√≠cula de apertura de la segunda edici√≥n del festival, acompa√Īada por una retrospectiva completa de lo que hasta ese momento era su filmograf√≠a (Rebeldes del Dios Ne√≥n, Vive l'amour y El R√≠o) y desde entonces fue nuestro heraldo del cine contempor√°neo. Hizo una serie de pel√≠culas grandiosas: What time is it there?, The Skywalk is gone, The Wayward cloud, Good bye Dragon Inn y la magistral I don't want to sleep alone, una especie de relectura de Vive l'amour en clave noir. Cada pel√≠cula era un reencuentro con el universo Tsai, siempre con variaciones alrededor de Lee Kang Sheng, un personaje silencioso y sufriente, de sexualidad polimorfa, capaz de resistir todo tipo de cat√°strofes (clim√°ticas, epid√©micas, psicol√≥gicas, habitacionales, parentales, laborales, er√≥ticas) con una admirable dignidad c√≥mica. Tsai y su alter ego Lee conformaron la versi√≥n m√°s rabiosamente contempor√°nea del cine c√≥mico.

De pronto, nos enteramos de boca del propio Lee Kang Sheng, en su segunda venida al BAFICI -para presentar su propia pel√≠cula, Help me Eros, de inequ√≠voca raigambre tsaiana-, de que Tsai estaba preparando una pel√≠cula en Francia, protagonizada por Jean Pierre Leaud (que vendr√≠a a ser el Lee Kang Sheng de Truffaut). Leaud ya hab√≠a tenido una aparici√≥n casi fantasmal en What time is it there?, velando en la tumba de Truffaut, as√≠ que la combinaci√≥n nos despertaba mucha curiosidad.

La película, la primera de Tsai enteramente filmada en Francia, fue Visage y fue un fiasco: estaban todos los elementos que hacían a su estilo, más una serie de cameos de actores franceses célebres, el propio Lee haciendo de sí mismo... pero la cosa no funcionaba. parecía la obra de un mal imitador francés, pretencioso y snob, de Tsai. Se encendieron nuestras alarmas y nos quedamos pensando si el agotamiento del cineasta que protagonizaba la película no era una confesión de su propia impotencia.

Despu√©s nos llegaron noticias a trav√©s de Roger Koza: Tsai anunciaba en Venecia a mediados del a√Īo pasado su ¿¡retiro del cine!? con una pel√≠cula que Roger considera magistral, Stray Dogs:

Verlo trabajar a Lee como cartel viviente o publicidad humana autom√°tica es conmovedor. Tsai elabora estructuralmente la enajenaci√≥n del trabajador. A trav√©s de la repetici√≥n y de un paulatino acercamiento del registro sobre el cuerpo y el rostro de Lee en medio de la calle mientras llueve, una dimensi√≥n √©pica y absurda se impone. Ser√°n tres o cuatro planos generales intercalados con otras situaciones a lo largo de unos 30 minutos en donde se lo ve a Lee con su cartel de anuncio, rodeado por otros hombres realizando el mismo trabajo. Casi imperceptiblemente el registro se torna m√°s cercano hasta llegar a uno de los pocos primeros planos de la pel√≠cula en el que el rostro de Lee es el de la humillaci√≥n imp√≠a de un sistema sobre el cuerpo de un trabajador. Es justo ese momento en donde Lee recita primero la letra de un tema musical y posteriormente lo interpreta. La letra es expl√≠cita en una de sus estrofas: “¿Cu√°ndo finalizar√° la pena de los sujetos de este Imperio?”. Se trata de una especie de gag perverso por el cual se puede establecer una empat√≠a inevitable con la sensaci√≥n de agobio e ira del personaje de Lee. La inteligencia conceptual y formal es ostensible: Tsai propone una especie de zoom moral y un escalamiento del malestar por partes. El efecto es infalible. La alienaci√≥n es visible, palpable, accesible.
Nada de m√ļsica. Ni en los cr√©ditos finales. La austeridad de Stray Dogs es program√°tica y articula el conjunto. La pausa respecto del dolor seco y mudo no llegar√° nunca, y quiz√°s por eso es la primera vez que los personajes de Tsai ya ni se molestan en tomar siquiera agua. Los musicales y sus colores, al igual que el sol, pertenecen al pasado del cine del director. Es por eso que el film m√°s parecido a Stray Dogs es Viva el amor (hay una secuencia que remite a ese filme magistral en donde Lee pasa una siesta en un departamento de lujo desocupado). Nada de metaf√≠sica, menos a√ļn de redenci√≥n. Aqu√≠ es todo dureza, asfixia, una inmanencia desencantada en todos los √≥rdenes de existencia. Como en aquel film se llora por minutos y en varias ocasiones. Filmar el desgarro sin paliativos; frente a un repollo convertido en un otro, en una caminata nocturna entre escombros en el que la mayor amabilidad de nuestro mundo reside en la presencia de unos perros hambrientos. La soledad es infinita. (Leer completo ac√°)



¿Suena entusiasmante, verdad? Pero la rese√Īa de Roger, quien hab√≠a visto la pel√≠cula en Hamburgo, termina con un par de frases desoladoras: El mundo se ha clausurado. Tal vez para siempre. ¿Adi√≥s Dragon Inn?

Bueno, no, parece que era un chiste, o que Tsai se arrepinti√≥, o que lo que habia anunciado era la muerte de uno de sus avatares, para reencarnar inmediatamente en otro director llamado casualmente Tsai Ming Liang, con una pel√≠cula titulada Journey to the West. De esta post-√ļltima pel√≠cula sabemos poco, pero todo resulta una vez m√°s muy curioso: Lee kang Sheng ahora co-protagoniza junto a Denis Lavant, nada menos que el protagonista de Boy meets Girl, Mala Sangre y Holy Motors, o sea, el alter ego de otro director singular√≠smo como es Leos Carax.  Journey to the West dura solo 56 minutos.


La pel√≠cula parece tener una doble entrada: si por un lado se basa en el muy popular manga Dragon Ball, por el otro retoma al personaje que Lee encarna en un mediometraje de 2012 llamado Walker, un monje que se mueve a su propia lent√≠sma velocidad en medio del ajetreo de la ciudad contempor√°nea. Ac√° tienen Walker completa:


V√©anla, si quieren, para irse preparando. Porque en este BAFICI hay Tsai por partida doble: Stray Dogs Journey to the west.

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