martes, 2 de junio de 2020

PROFECÍAS. El catalán Albert Plá tuvo la visión: los Estados Unidos arderían a partir de un pucho sin apagar







Por Juan José Salinas
(Publicado originalmente en Pájaro Rojo)

Viví en Cataluñá desde fines de 1976 hasta abril de 1984. Por entonces Albert Plá no era conocido o al menos yo no lo conocía. Me llega hoy un guatsap del profesor Oscar Cuervo, hombre verdaderamente culto, que entre sus múltiples ocupaciones edita La Otra. Dice Oscar:

La canción de Bob Dylan «Murder most foul» salió el 20 de marzo y simulando una vuelta hacia el asesinato de Kennedy anticipó la degradación norteamericana antes de que todo esto explotara. No digo que cae el capitalismo, pero USA cae como «faro del mundo libre». Se han degradado bajo cualquier parámetro civilizatorio. El escándalo no es Trump, ni los 100 mil muertos ni las revueltas en Minneapolis ni el toque de queda, sino que el establishment haya permitido que todo se degrade hasta este punto. Trump es emergente de una decadencia cultural terminal, consentida por todo el sistema. La única forma de reivindicarse seria el impeachment, pero ni los demócratas se muestran capaces de marcar una posición distinta. No son mejores que una republiqueta bananera y están a la altura de lo que pasa en Brasil con Bolsonaro. En el mundo el capitalismo puede sostenerse y empeorar, pero ya no pueden sostener un relato de superioridad civilizatoria. Son un país de mamarracho con un poder destructivo peligroso y una sociedad ignorante y brutal. Hollywood durante el siglo 20 vendió una mentira que tuvo mucha eficicacia propagandística. Pero ya no lo pueden disimular. Coppola lo había mostrado en Apocalipse Now y le cancelaron su carrera. De Niro lo anda gritando sin éxito. Dylan lo cantó en el momento en que la debacle se iniciaba. El resto de la sociedad no tiene estatura moral ni intelectual como para mostrar una reserva de dignidad. El siglo XXI va a ser bravo porque la caída va a ser estruendosa y por ahora no hay una salida digna por ningún lado. Ni Europa ni Rusia ni China pueden postularse como modelo alternativo porque no les da el piné. El siglo XXI va a ser una guerra entre malos y peores. Lo contó Albert Plá en La colilla (abajo va la letra en la vera castilla).




La colilla (el Pucho)


Era una camioneta repleta
de espaldas mojadas yendo a la frontera
buscando la Meca, buscando la happy,
buscando Miami, la vida light.

Les esperaban los federales,
licenciados en humanidades.
Vaya coraje, muerte al mestizaje,
ni el general Custer fue tan salvaje.
Los quiero a todos, vivos o muertos!
gritó el sargento a la caza del indio.
Doy diez mil pesos a quien me traiga
la cabellera del más mestizo.

Y una cabeza cayó en la arena.
Ay, en la arena cayó una cabeza
de Carlos Cuesta, último descendiente
de Moctezuma, un jefazo azteca.
Ay, su cabeza cayó en la arena.
Ay, en la arena cayó la cabeza
de Carlos Cuesta y ya estaba muerta
pero iba fumando, rodando y fumando.

Y el cigarrito cayó de sus labios.
Sería por miedo que seguía huyendo.
Siguió rodando y sin darse cuenta
cruzó la frontera y se puso a salvo.

¡Welcome to the United States of America!
¡Santa Bárbara, bendita,
protege a esta pobre colillita
que echa, que echa, que echa humo!

Y esta es la historia de un cigarrito
o mejor dicho de la colilla
de un cigarrito que fue rodando
desde Laredo hasta Washington.
Pa la colilla la chispa de la vida,
no es la Coca Cola, es la gasolina.
A ver, ¿qué es lo que pasa si una colilla
se cuela en una gasolinera?
¿qué es lo que pasa si una colilla
se cuela en una gasolinera?
Pues, que hace ¡pum!

La explosión se oyó en todo Tejas.
Era el comienzo de una gran gesta
pues una chispa pilló una tubería
de esas subterráneas, de gas homicida
que explotó bajo una refinería
de esas petrolíferas nuclearizadas.
Y también gracias a la policía
y al supercuerpo de los bomberos
se extendió el fuego de pozo en pozo
desde El Paso hasta San Antonio.

Dicen que el petróleo es superinflamable,
así que Tejas voló por los aires,
era la hoguera de las vanidades,
era el infierno de los cobardes.

Con tanta industria y tanta cañería
tanto cableado, tan bien comunicado
fue muy sencillo pa la colilla
sembrar de fuego todo el estado.
Y una central nuclear por aquí
y un arsenal militar por allá
y en un plif plaf de aquí para allá
Santa Bárbara qué barbaridad!

Y el fuego seguía, seguía, seguía
Alabama, Missouri,
Lousiana, Georgia,
y lo peor es que nadie sabía
qué pasaría llegando a Florida.
Pues que en una milésima de centésima
explotó esa base de la marina
de esas que fabricaban yo qué sé porquería
atómica, química o radioactiva.

A tomar por culo toda Florida!
las dos Carolinas, la pobre Virginia
y en el oeste llegan las noticias
que el fuego seguía, seguía, seguía.
El fuego se iba de New Laredo
cruzando el desierto por el gaseducto
y en California fue recibido
con artificios y pirotecnia.

Y la cabeza de Carlos Cuesta
seguía muerta tirada en la arena
pero su cigarro estaba triunfando
se estaba cumpliendo el sueño americano.
En San Francisco era la sensación
taba de moda en toda la nación
entró en San Diego por la puerta grande
la costa oeste estaba a sus pies.
Muchos efectos especiales
pa quemar todo Silicon Valley
llegó a Los Angeles, viva el buen cine!
Se quema la industria de Hollywood.

Luego la colilla se fue pa Las vegas
surfeando el desierto
y tirada en la acera había otra colilla
le prendió fuego: juega conmigo
apuesto al rojo a que lo quemo todo.

Así que todos los cigarritos
tirados, pisados, los más oprimidos
se hicieron todos del sindicato
¡había nacido la mafia del fuego!

Mientras en algún estado sureño
un montón de puros habanos
sembraba el caos dando por culo
a los Malboros americanos.
Era la orgía de las colillas
era la fiesta de Halloween
operación galimatías,
arriba, arriba, y arriba iré!

Les habla el presidente
de los Estados Unidos de América:
Nuestro país está siendo atacado
pero tranquilos que desde el gobierno
lo tenemos todo controlado.

Y una mierda, todo controlado,
todo se estaba yendo al carajo,
ni el séptimo de caballería
pudo evitar tal carnicería.
Mientras que Kansas ya no existía
de Colorado no quedó ni rastros
Amarillo estaba al rojo vivo
y Dallas y Phoenix ardían y ardían.

El fuego ardía como el Jack Daniels
y era más tóxico que el Mc Donalds.
Qué mal que huele cuando se quema
una bandera con tanta estrella.

Y se nos quema el salvaje oeste
qué mal, qué peste, qué mala suerte!
Arde Wyoming, arde Oregon
arde Wisconsin, arde Washington
Es una super-super-producción,
mega espectáculo televisivo
con muchos extras, muy bien dirigido
¡muy aplaudido en el resto del mundo!
(No, no, no, no, no, no, no, no!)

Es una cosa muy rara, muy rara
declaraba la Nasa: no sé lo que pasa
y en el Pentágono ya preparaban
cuáles serían las represalias.
Si en el país de las maravillas
todo se quema mucho más a prisa
sin FBI ni marines ni CIA
todo a la mierda, justicia divina.

Es la venganza de Moctezuma,
va por Chile, por Guatemala,
por Argentina, por Nicaragua,
así se queman las dictaduras.

Houston, tenemos un problema…
Houston, tenemos un problema..
que es que estoy que hecho humo…

Sta. Bárbara baila que baila
de su mirada tan inmaculada
lanzaba rayos, lanzaba truenos
sobre la tierra norteamericana.
Era todo como Disneylandia
mucha fantasía muy bien animada
cuándo mas arriba se sube en la cima
mas duro seguro será la caída.

Porque luego vinieron las plagas
y salieron las ratas buscando carne humana
y la lluvia ácida abrasaba Wisconsin
toda Minneapolis e Indianápolis.

¿A qué no saben dónde estaba escondido
el famosísimo botón rojo?
estaba sumergido, muy bien protegido
bajo del lago de Michigan.
Solo tenia que haber explotado
en caso que el país hubiera sido atacado
pero hubo un fallo, el botón se apretó
y el holocausto se desencadenó.

Adiós Chicago, adiós Detroit!
adiós Boston, adiós cowboy’s!
Se nos quema la gran Babylón
la colilla por fin llegaba a New York.

Y entró en Manhattan, a la Gran Manzana
¿me la como asada o me la como guisada?
y es que la colilla era muy sibarita
una gran amante de la buena cocina.
Y es que la colilla ya no sabía
si estaba huyendo de la policía
o simplemente se divertía
pero ella seguía, seguía, seguía.

Cojió una barquita, llegó a la playa
se montó a una madera, me voy pa España
la Madre Patria…

(Quisiera dar muchos más detalles
pero es que nadie ya cubría el desastre.
Sin CNN, sin BBC, sin Francis Ford
sin Macintosh y sin TV
¿qué voy a hacer? ¿qué será de mí?)

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