El documental Man on the run (Morgan Neville, 2025, Prime Video) es imprescindible para reenfocar la importancia de uno de los más grandes artistas contemporáneos. Si Get Back resituó a Paul en el conexto beatle, MOTR hace foco sobre el período en el que fue más maltratado y peor comprendido (1970/1980).
Durante décadas muchos cedimos al chantaje emocional de "How do you sleep?", canción a partir de la cual John sería el artista genuino y Paul el careta. Hay que escuchar RAM para dimensionar el disco del que todos se burlaban, hoy una gema de vigencia absoluta.
John, no Paul, fue en realidad el maestro del marketing. Manejó astutamente la conversación pública para convencer a todo el mundo de que Paul no podía ser tomado en serio, cuando él más que nadie conocía en la intimidad creativa al artista que denostaba. Tuvo éxito en eso, aunque fuera una satisfacción mezquina. Lo cierto es que Paul se retiró a una granja a hacer canciones lo-fi en el momento en el que el público rugía "gimme more Beatles".
Es evidente que Paul y John entendieron de manera muy diversa lo que significaba volver a lo básico y desafiar al mainstream. Se trataba de una discusión ética y política que no es lícito simplificar. Paul dejó hablar a John y hasta ofreció demasiadas imágenes para satisfacer la caricatura que John hizo de él. Luego pagó con años de menosprecio su opción. Recién iniciado al siglo xxip la critica empezó a descubrir la genialidad de aquel disco y aquella etapa en su momento repudiados.
La película también invita a pensar cómo una obra mantiene su integridad mientras la critica debe revisar sus papeles de manera drástica. ¿Cómo es que en 1971 no pudieron apreciar lo que YA era genial?
Una experiencia especialmente tocante es escuchar la actual voz de Paul, cascada y temblorosa, evocar aquellos años de fuego.

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