viernes, 5 de agosto de 2011

Blackout


No te mientas a vos mismo
y no te hagas el tonto
este amor es demasiado bueno para durar
y yo soy demasiado viejo para soñar.

No crezcas tan rápido
y no te aferres al pasado
esta vida es demasiado buena para durar
y yo soy demasiado joven para que me importe.

No te mientas a vos mismo
y no te hagas el tonto
esta vida podría ser la última
Y somos demasiado jóvenes para verlo.


jueves, 4 de agosto de 2011

Una Alameda llena de sombras


La Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina (AMMAR) presentó este comunicado, en el que se refiere a la denuncia de la Asociación La Alameda contra el Juez Zaffaroni:

Buenos Aires, 3 de agosto de 2011- La Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina pone de manifiesto su preocupación en torno al rumbo que ha tomado la discusión sobre la ampliación de denuncia que la Asociación La Alameda presentó recientemente en la justicia. Se trata de una causa promovida en diciembre de 2009 sobre una presunta red de “prostitución”. En la actualidad la causa se está investigando y aún no se ha comprobado que haya delito de explotación en los establecimientos denunciados. Mas allá de que la causa aún no esté resuelta, nos preocupa la deliberada forma en la que se está desviando el tema en los medios de prensa.

La discusión se está centrando en si las mujeres ejercían o no el trabajo sexual, y sí el juez Zaffaroni, uno de los dueños de los departamentos denunciados, lo sabía o no. En todo caso, lo que la justicia deberá demostrar, es si las mujeres eran explotadas por un tercero. En la República Argentina, el ejercicio de la prostitución no se encuentra prohibido, aunque tampoco está regulado. Sí se constituye como un delito la explotación por parte de un tercero.

Técnicamente, hasta ahora no habría un delito en el caso de los departamentos del Magistrado, aunque gran cantidad de medios de comunicación se esmeren en presentar el ejercicio del trabajo sexual por si mismo como uno. Y esto nos preocupa. Nos preocupa porque la ética y la moral de algunos sectores no son vinculantes en nuestro sistema de justicia.

Nos gustaría que se pudiera pensar porqué razón la organización “La Alameda” presenta en la denuncia notas periodisticas que carecen de valor probatorio dónde se asegura entre otras cosas que “las prostitutas” se promocionan de otra forma a pesar de la prohibición del rubro de servicios sexuales “sus volanteros” reparten anuncios de “caramelitos y masajes 24 horas en la zona y en los mismos departamentos”. Todo indicaría que la organización está denunciando el ejercicio del trabajo sexual, o la contratación por nuestra parte de volanteros, lo cual no constituye de modo alguno un delito. Y desde ese garrafal error conceptual de una ignorancia jurídica sin explicación, es que parte la confusión a la que asistimos hoy en prácticamente todos los medios de comunicación. Criminalizar el trabajo sexual es una violación de los más fundamentales derechos contenidos en nuestra constitución nacional y tratados internacionales con rango constitucional de todas las personas adultas que por opción optamos por ésta actividad para llevar el pan a nuestras mesas.


AMMAR defiende el derecho de las trabajadoras sexuales al libre ejercicio de su actividad, y no a un Juez en particular. Exigimos que se haga justicia al verdadero debate que subyace y no al debate que poderes particulares quieren hacer del tema.

El Juez Zaffaroni pidió el desalojo de las compañeras trabajadoras sexuales alegando que los términos del contrato no estipulaban que el inmueble se utilice con fines comerciales. Es entonces una excelente oportunidad para reflexionar, sobre la urgente necesidad de regular el trabajo sexual, para que podamos cumplir con todas las obligaciones que tenemos que tener como trabajadoras, pero también gozar de los beneficios del derecho laboral.


Celebramos que se haya abierto la puerta para este debate pero no somos inocentes. Sabemos que no es solo ignorancia lo que lleva a muchos periodistas a desviar la discusión a cuestiones de orden moral. El Juez Zaffaroni representa para gran parte del poder político y de la iglesia (dueños de muchos medios de comunicación del país), un peligro por sus posicionamientos acerca de temas tales como la baja de la ley de imputabilidad, la pena de muerte, el aborto, la despenalización de la marihuana, y sobre todo el traspaso y la compra de papel prensa. Por ello, el tema toma tal estado público. Por todo ello llamamos a todas las personas y a la prensa en particular, a reflexionar profundamente sobre estos temas y generar debates genuinos. Trabajo Sexual no es igual a Trata de Personas. La trata de personas con fines de explotación sexual y el proxenetismo son delito. El trabajo sexual es una fuente legítima de vida para muchas mujeres de nuestro país. Y es obligación de todos y de todas reconocerlo.

Faces

John Cassavetes, Gena Rowlands
Vuelve el cine a La Tribu
Este sábado 19:30. Lambaré 873



Todos hacen planes para el sábado a la noche: lo propio del plan es que falle.

La obra maestra de John Casssavetes, con su musa Gena Rowlands.

Después de esta película nada volvería a ser igual. De hecho, es el film emblemático de lo que a partir de entonces se llamó "cine independiente".

Pero mucho más importante que eso, Face es una movida desgarrada, certera y magistral en la dirección de un cine de una verdad emocional nunca igualada. Su enorme influencia se exteinde hasta los más talentosos jóvenes cineastas del siglo xxi.

Faces es una de las grandes películas de la historia. Sin más.



CARTA ABIERTA A JOHN CASSAVETES
por Jim Jarmusch



Siento algo muy particular cada vez que me dispongo a ver una de sus películas. Un sentimiento de anticipación: la llegada de algo que he esperado con ansiedad, una especie de iluminación cinematográfica. Espero un estallido de inspiración. Quiero ser un iluminado. Necesito que se me revelen las consecuencias secretas del corte de una escena a otra. Necesito entender cómo la crudeza de las posiciones de cámara o el granulado del material inciden en la ecuación emocional de sus films. Quiero aprender de actuación a partir de los personajes, saber sobre la atmósfera y la luz de determinados escenarios. Estoy listo, preparado para absorber “la verdad a veinticuatro cuadros por segundo”.

Pero lo que ocurre es que empieza la película, y la película me mete adentro, y de golpe estoy perdido en la oscuridad, solo, y los seres humanos ahora viven en ese mundo dentro de la pantalla y también ellos parecen perdidos y solos. Los miro. Observo cada detalle de sus movimientos; escucho con atención lo que dicen, los bordes gastados del tono de una voz, la malicia escondida en un fraseo. Ya no pienso en la “actuación”, ni en el “guión”, ni en la “cámara”.

La iluminación que esperaba recibir de usted ha sido reemplazada por otra. Una iluminación que no invita al análisis; sólo a la observación y la intuición. Sus películas, John Cassavetes, son sobre el amor, la confianza y la desconfianza; sobre la soledad, el gozo, la tristeza, el éxtasis y la estupidez. Son sobre la inquietud, la ebriedad, la resistencia y la lujuria; sobre el humor, la terquedad, la falta de comunicación y el miedo. Pero básicamente son sobre el amor, y uno se ve arrastrado a un lugar mucho más profundo que el que puede mostrar cualquier estudio sobre la “forma narrativa”. Lo que sus films iluminan y terminan revelando es que una cosa es el celuloide y otra son la belleza, la extrañeza y la complejidad de la experiencia humana.

John Cassavetes, me saco el sombrero. Y me lo pongo sobre el corazón.