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lunes, 27 de octubre de 2008

Avi Mograbi


Avi en Venganza por uno de mis dos ojos, su film de 2005

Por Oscar A. Cuervo

Z32 es la película de Avi Mograbi que este cineasta israelí vino a presentar al Doc Buenos Aires.

Ayer domingo tuvimos la suerte de encontrarnos a charlar un par de horas con Mograbi, fuimos Corina Setton y yo al hotel donde estuvo parando aquí, pocas horas antes de su partida hacia Europa, y conocimos a un tipo inteligentísimo y muy amable. El sábado a la noche habíamos visto Z32, ciertamente una película extraordinaria por varios motivos sobre los que me trataré de explayar en el próximo número de La otra.

El film está centrado en la figura de un joven soldado israelí que presta su testimonio acerca de un operativo organizado por el ejército de su país, en el que incursionan en un puesto policial palestino y asesinan a varios de estos policías, en represalia por el anterior asesinato de unos militares israelíes, según el principio del “ojo por ojo, diente por diente”. Este operativo responde a una modalidad propia de bandas terroristas o mafiosas, se mata a policías palestinos que ni siquiera tenían que ver con el asesinato previo de los militares israelíes. Según el sistema jurídico vigente en Israel se trata de un crimen, pero el operativo comando es organizado y ejecutado por fuerzas del estado.

A pesar del dramatismo del suceso referido, el film está narrado en un tono de ligera cotidianeidad: el propio soldado le cuenta a su novia lo que hizo, en una situación de intimidad distendida, en la que la pareja se filma a sí misma (son los personajes reales los que aparecen). Hay varios motivos para considerar la excepcionalidad de este film, pero creo que la clave es que Mograbi logra dar una vuelta de tuerca para que la previsible indignación que puede producir en cualquier espectador la ferocidad del crimen y la frialdad con la que está contado sea desplazada por un distanciamiento que propicia más interrogantes e inquietud que indignación. Yo le trasmití a Mograbi mi idea de que hace un cine político que no baja línea sino que plantea preguntas y él se mostró complacido por esa impresión.

En manos de un cineasta rutinario sería, en el mejor de los casos, un documental de valor testimonial, pero en manos de Mograbi se vuelve una experiencia incómoda y también una reflexión sobre la ontología de la imagen cinematográfica. Mograbi se incluye a sí mismo (cosa que es común en su filmografía) como el cineasta que en primera persona se pregunta (y nos pregunta) por su propia posición ante el personaje que retrata: ¿tengo que albergar un asesino en mi propio film? Y lo hace cantando una sonata compuesta por su propio hijo. Pero no es esto lo más revulsivo de Z32, sino la originalísima forma en que Mograbi resuelve lo que en principio sería un obstáculo para realizar la película: porque el soldado no puede aparecer a cara descubierta contando la acción criminal en la que participó, ya que esto le podría traer problemas, tanto por parte de los palestinos que quisieran vengarse por la acción en que él participó, como del propio ejército israelí cuyos procedimientos delictivos él ayuda a poner en evidencia. No voy a decir por ahora más sobre la manera en que Mograbi resolvió este obstáculo, pero en lugar de perjudicar el resultado final, el recurso utilizado vale como un potente desestabilizador que transforma un film documental en uno de horror.

Reproduzco apenas una pequeña parte de la charla de casi dos horas que tuvimos con él:

- Usted dijo que el título Z32 es el código del archivo de un testimonio del soldado israelí y que ese testimonio se lo dio a una organización llamada Rompiendo el silencio. ¿Se trata de un soldado raso?

- Sí, se trata de un soldado raso. En la organización Rompiendo el silencio por lo general los que se prestan a estos testimonios son soldados, pero también hay casos de algunos oficiales que han testimoniado. Existe el testimonio de un oficial, el Z68, que participó esa misma noche en la misma misión vengadora, pero en otro lugar. Originalmente iba a ser uno de los protagonistas del film, pero al final me decidí por concentrarme en el soldado Z32.

- La organización Rompiendo el silencio, ante la cual el soldado da su testimonio, ¿es una ONG?

- Por supuesto. No cuenta con absolutamente ningún apoyo estatal. El estado de Israel está tratando de detener sus actividades. Cuando ellos empezaron a publicar los testimonios de quienes colaboraron, los militares, en vez de investigar los casos denunciados, interrogaron a los miembros de la organización.

- Es decir que el soldado que protagoniza la película es conciente de estar aportando un testimonio que cuestiona la actuación del ejército israelí.

- Sí, por supuesto. Y una de las cosas absurdas de esta situación es que, de acuerdo a lo que nos dijo, antes de ser reclutado el soldado había votado a un partido de extrema izquierda.

- Esto significa que él tenía de antemano una conciencia crítica hacia la política de estado.

- Sí, pero evidentemente al reclutarse se volvió una máquina de guerra, tal como quería el estado. Parece que su punto de vista político quedó superado por el entrenamiento militar que recibió.

- Es difícil entender esa combinación: que haya una conciencia política previa y que sin embargo él se preste a esa función.

- Es que Israel es realmente diferente de la Argentina. Una de las cosas que hemos aprendido es la capacidad para vivir sin practicar los valores en que creemos.

(Vale agregar que, a pesar de tratarse de un cineasta internacional de primera línea, han sido muy pocos los medios masivos que se manifestaron interesados en entrevistar aquí a Avi Mograbi).

13 comentarios:

Liliana dijo...

Impresionante la última frase de la entrevista publicada...una forma concisa de definir la hipocresía de la sociedad israelí.

Algo escuché en la radio ayer. A partir de este contacto, ¿sería posible conseguir la película para ser proyectada en el taller?

un burgues dijo...

Recuerdo que cuando la guerra israel-hezbollah el ensayista y critico de la cultura Alejandro Kaufman dijo en tu programa justificando los desmedidos ataques al libano por parte del ejercito de israel que: "todos los estados son asesinos" ,mientras tanto al dibujante Langer lo acusaban miembros de la colectividad judia como un judio que se autodia por hacer los "chistes" que hacia.
en fin...

Oscar Cuervo dijo...

Ub burgués:
es posible, como dijo Kaufman, que todos los estados sean asesinos. Lo que no es posible es usar ese argumento para consentir los crímenes de ningún estado.
Cuando un estado asesina, la única posibilidad que nos queda es denunciar y condenar esos crímenes.
Un viejo refrán dice que mal de muchos es consuelo de tontos.

Oscar Cuervo dijo...

Liliana:
Avi se mostró muy gentil y es posible que nos mande sus películas con subtítulos en castellano. Sólo hay que tener paciencia
saludos

Anónimo dijo...

Han traído gente muy interesante a estos festivales. Conozco esa película del 2005 de Mogravi. Antes yo no faltaba pero un día discutí con una de esas burócratas del San Martín que no me dejó pasar. Yo iba cuando los concurrentes eramos cinco o seis a lo sumo. En fin, ahora no tengo tiempo tampoco o habré decidido quedarme donde no me maltratan.
(aclaro que esa vez no dejaron entrar a ningún cronista)
martha

Oscar Cuervo dijo...

Hola, Martha:
lo que pasa es que renunciar a la Lugones por el maltrato de un buròcrata es perderse los mejores ciclos de cine de la ciudad de Buenos Aires. ¿Y ahora què vas a hacer con Liverpool? (22 funciones en la Lugones, a partir de este viernes).

Anónimo dijo...

Oscar: No, no me pierdo todo,epa!He ido a ver lo de Ozu y muchas cosas más donde es lógico que nos cobren con la tarjeta del Complejo. Y veré Liverpool.MARTHA

Anónimo dijo...

Lo triste es la nula repercursión de esta película y la indiferencia absoluta de la comunidad judia a los crimenes de Israel. Es sintomatico el repugnante argumento de Kaufman, es el tipico "progre" cuyo progresismo se termina cuando de justificar los crimenes israelies se trata... aceptará también los crimenes del nazismo porque "todos los estados son asesinos"? Aparte, en la enorme mayoría de los estados de democracia liberal no se practican, por ejemplo, los crimenes preventivos, los bombardeos a poblaciones civiles por represalia o la destrucción de las casas de las familias de quienes comenten algun delito. Israel obtiene gran parte del apoyo de Occidente como "unica democracia de Mediooriente" pero todos los que defienden ese estado prefieren hacerse los boludos sobre la situacion de los palestinos.

Oscar Cuervo dijo...

Anónimo:
en cuanto a la nula repercusión de esta película en los grandes medios, quiero decir algunas cosas:

- por un lado los grandes medios ignoran sistemáticamente casi cualquier manifestación del cine de producción independiente. El Doc Buenos Aires es un festival anual que ya lleva varias ediciones y que siempre ha ofrecido una excelente programación. Este año hubo muchas películas de gran interés.

- entre estas películas muy interesantes ofrecidas este año por el Doc está “EL DIARIO DE AGUSTÍN” del chileno IGNACIO AGÜERO. La película se mete con el poder del diario El Mercurio de Chile, que tuvo una activa participación en la preparación del golpe del 73 de Pinochet. Esta película se va a dar SÁBADO 1º DE NOVIEMBRE a las 18:00 en canal 7.

- es evidente que, dentro de la indiferencia que los grandes medios tienen hacia el cine independiente, la cosa se agudiza con un tipo comprometido políticamente como Avi Mograbi. Me consta que a los suplementos de espectáculos de todos los diarios (con excepción de Página 12) no les interesó entrevistar a un cineasta que goza de enorme prestigio entre los cinéfilos de todo el mundo. Y no les interesó porque Avi dice cosas incómodas. Sé que, por ejemplo, Ñ le hizo una nota, vamos a ver si la publican. Pero Clarín espectáculos no quiso entrevistar a Mograbi.

- Más allá de eso, creo que tu frase "indiferencia absoluta de la comunidad judia a los crimenes de Israel" es una generalización muy injusta. No me parece bien despachar en pocas palabras a toda la comunidad judía, cuando ha habido declaraciones muy claras de notorios miembros de la comunidad judía argentina criticando duramente la política del estado de Israel.

un burgues dijo...

es un tema complejo, recuerdo que en un almuerzo de mirta legrand Aliverti menciono al "loby judio" causando la estupefaccion de el comensal Pepe eliaschev,tambien si uno se pone en critico asceptico o idealista podria plantear que la resistencia a un ejercito ocupante podria hacerse de forma pasifica,como Gandi,pero quien seria pacifico en esas circunstancias?yo no se.

un burgues dijo...

otra cosa a tener en cuenta en este asunto es que la idea del sionismo (estado de israel) surge en el siglo 19 como producto de la persecusion a los judios de toda europa,aunque siempre estuvo en la tradicion judia la idea de volver a israel, esto no justifica para nada el estado de cosas actual ,pero si israel tiene que existir los palestinos tienen que cederle algun porcentaje de territorio ,idealmente seria mejor que no hubiera paises pero asi son las cosas,con esto me me refiero a que no es una invasion clasica como la del ejercito americano en irak donde no se juega la supervivencia de los americanos ni reclaman el territorio como suyo , sino una cuestion comercial/petrolera ,siempre se dice que si hubiera existido el estado de israel antes del 33 el holocausto no hubiera existido, capaz es una obviedad pero se me ocurrio comentarla

Oscar Cuervo dijo...

Cuestiones raciales/religiosas + negocios petroleros es la peor combinación posible.

Alejandro Kaufman dijo...

ESTO DECLARÉ EN JULIO DE 2006. NO JUSTIFIQUÉ NADA.

Contemplar a diario a través de los medios de comunicación cómo mueren y son aterrorizados los libaneses que viven en los territorios desde los cuales parten las amenazas contra la población israelí nos encoge el corazón y destempla el ánimo. La guerra no es sólo el despliegue de la violencia, sino también la trampa en que caen los pueblos cuando no encuentran palabras para la diferencia.
El momento en que corre la sangre por las ciudades del Medio Oriente no resulta el adecuado para perder la prudencia, ni para alentar estériles debates entre quienes estamos lejos del teatro de los acontecimientos.
Si lo que nos importa es la paz, la concordia y la resolución justa y consensual de los diferendos, resulta necesario que nos esforcemos en encontrar las palabras adecuadas para expresar nuestro anhelo de justicia e igualdad para todos los afectados por el desgraciado y prolongado conflicto del Medio Oriente.
Todos los pobladores del Medio Oriente tienen derecho a vivir en espacios civiles seguros y reconocidos.
Rechazamos la violencia ejercida por cada uno de los involucrados hacia sus oponentes.
Repudiamos la injusticia social, la desigual distribución de la riqueza que impera en forma estructural en el Medio Oriente.
Sabemos que además de la necesidad de cumplir con los acuerdos internacionales y asegurar la viabilidad de dos Estados, el israelí y el palestino, no hay en el presente mayores certidumbres ni caminos establecidos o garantizados.
Son demasiados los actores intervinientes en el conflicto que depositan su confianza en la guerra y la destrucción, en la pérdida de vidas civiles.
Todos los ataques armados deben cesar.
Debe cesar también la amenaza a la existencia del Estado de Israel, ya sea armada o propagandística. Debemos instar a los autores de esas amenazas y a las fuerzas político militares que no reconocen al Estado de Israel a modificar su actitud. La denegación del reconocimiento del Estado de Israel implica una concesión inaceptable al negacionismo de la Shoá, que por otra parte se profiere sistemáticamente en la actualidad, como parte del conflicto del Medio Oriente.
Debe llamarse al Estado de Israel a la recuperación del legado moral del pueblo judío, actualmente en peligro de continuidad.
Aun cuando la razón de la fuerza pueda justificar ante los ojos del gobierno de Israel y de parte del pueblo israelí el ejercicio brutal de la violencia sobre la población libanesa y palestina, nosotros, como judíos, no podemos aprobar que la conservación de la identidad judía del Estado de Israel tenga ese precio.
No estamos en condiciones de saber si un comportamiento más político y pacífico del Estado de Israel sería eficaz para defender la supervivencia de la identidad judía como tal en el Estado de Israel.
Es por ello que no podemos decidir ni intervenir en las políticas del Estado de Israel. Pero nuestro silencio o inacción no pueden interpretarse como apoyo ni indiferencia a la violencia ejercida contra miles de inocentes.
Hay numerosas voluntades que albergan el deseo del exterminio de los judíos. Auschwitz tiene vigencia y ejerce su influencia activa en el conflicto del Medio Oriente.
En necesario luchar porque la supervivencia del Estado de Israel sea compatible con condiciones de respeto a la alteridad que se han perdido hace mucho tiempo.
Expresamos nuestro anhelo y reclamo en ese sentido, sin por ello dejar de señalar que las fuerzas del antisemitismo y el odio exterminador a los judíos están vigentes y deben ser combatidos por las conciencias libres y democráticas del mundo.

Alejandro Kaufman, julio de 2006