Foto: Nadia Albarracin


sábado, 7 de abril de 2012

Noche de luna llena y de Björk

Y el domingo más Björk en La otra.-radio



por Oscar Cuervo

Anoche fue luna llena y Björk en Buenos Aires. Y pude ver finalmente en vivo a esta islandesa loca que desde hace rato viene dándole su voz a sus visiones extravagantes. Artista de una enorme ambición, el casillero de cantante pop que ocupó ya cuando era una nena (su primer disco lo grabó a los 12 años) siempre le resultó bastante estrecho. El espectáculo que vino a presentar en el Centro Municipal de exposiciones es parte del proyecto Biophilia (literalmente "amor a la vida"), que parte de un álbum conceptual grabado en un iPad y tiene derivaciones multimedia que incluyen instrumentos especialmente diseñados por Björk,  instalaciones, videos y aplicaciones informáticas (de hecho, es el primer álbum musical en formato app). El show se ciñó casi exclusivamente al álbum (excepto un par de bises al final, cuando tocó potentes versiones de dos de sus hits: Army of me y Declare Independence). El escenario es un cuadrilátero reducido, rodeado por el público en los cuatro costados, lo que permite un clima bastante íntimo. Sobre el escenario acompañan a Björk 16 chicas de vestidos plateados que hacen unos coros etéreos y en los momentos en los que sube la temperatura del show bailan frenéticamente. También hay dos (y solo dos) instrumentistas: uno de ellos al mando de una serie de teclados y computadoras, mientras el otro toca un kit de sofisticados instrumentos percusivos de los que extrae delicadas melodías con los timbres más diversos.  Por encima del escenario hay una serie de paneles en los que se proyectan imágenes macro y microcósmicas en sincro con el ritmo de las canciones. 

Si esta descripción da idea de "parafernalia", debo aclarar que la función de todos estos elementos es más que discreta, ya que están completamente subordinados al centro de todas las atenciones: la increible voz de Björk, su presencia cautivante, la extraña respiración de sus temas, poblados de silencios y de sílabas laaaargas. Así que todos los elementos no están para apuntalar a una cantante, sino que ella, con su enorme presencia escénica, se los lleva puestos a todos. Las canciones tienen momentos contenidos, tensos, a veces oscuros y a veces luminosos; muy dosificadamente se producen violentos estallidos rítmicos de diseño irregular, y después todo se aplaca y queda la Björk solita emitiendo esos sonidos guturales de su lengua materna. El sonido es de una limpidez y potencia inauditas.

En fin, como era de prever, el breve contacto con una artista descomunal (el show dura poco menos de una hora y media) mejora la jornada, agiliza y sienta bien.

Este domingo en La otra.-radio, habrá más Björk. Medianoche en La Tribu. 88,7. Online.



Los cielos
y sus cuerpos
giran en torno a mí
me hacen preguntarme cosas
y dicen
que en aquellos tiempos el universo
era un mar vacío hasta que un zorro plateado
y su taimado compañero comenzaron a cantar
una canción que se convirtió en el mundo que conocemos.

Los cielos
y sus cuerpos
giran en torno a mí
me hacen preguntarme cosas
y dicen
que en aquellos tiempos el universo
era un huevo negro y frío hasta que el dios en su interior
eclosionó y de los fragmentos de esa cáscara
hizo lo que se convirtió en el mundo que conocemos.

Los cielos
y sus cuerpos
giran en torno a mí
me hacen preguntarme cosas
y dicen
que en aquellos tiempos nuestro universo
era una tierra sin fin
hasta que nuestros ancestros
despertaron y antes de volver a dormir
la dividieron en el mundo que conocemos.

Los cielos
y sus cuerpos
giran en torno a mí
me hacen preguntarme cosas
y dicen
que en aquellos tiempos nuestro universo
ni siquiera estaba ahí hasta que hubo un repentino estallido
y hubo luz y sonido y materia
y se convirtió en el mundo que conocemos.

Los cielos
y sus cuerpos
giran en torno a mí
en una danza eterna.

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