Dan vergüenza





lunes, 7 de abril de 2014

BAFICI $26: Réimon / La Salada


por Marcos Perilli

Réimon
(Argentina, 2014, Rodrigo Moreno)

Hablar con objetividad de Réimon es un poco difícil para mí. En primera instancia, porque la protagonista hace el mismo trabajo que mi madre desde hace 50 años, es empleada doméstica en dos departamentos de gente rica. Y en segunda instancia, ella vive en la ciudad en la que crecí, en la famosa ciudad del vidrio que es Berazategui.

Recordé instantes de mi infancia al verla entrar al edificio donde trabaja y tomar el ascensor para el personal de servicio (porque no pueden tomar el mismo que el de los patrones, ¿vio?) y recibir como donación la ropa en desuso de esas familias.

Al ver y oír a sus patrones leer El Capital, la famosa obra del filósofo Karl Marx, también me hizo recordar que venir a vivir a la ciudad capitalina de Buenos Aires me hizo aflorar pasiones intelectuales que en Berazategui no pudieron desarrollarse. Básicamente por las mismas razones que uno observa en la película. Cuando estos jóvenes burgueses sentados en sus mullidos sillones o camas leen respecto a que el capital necesita de obreros obedientes que solo dediquen su vida al trabajo, que apenas les quede tiempo para dormir y así no llegar a satisfacer otras necesidades como las intelectuales o sociales, nos habla de una realidad tangible que puede verse claramente reflejada en la vida de su empleada doméstica.

Naturalmente vemos también la incongruencia de una clase que se dice progresista, pero mantiene los hábitos de la burguesía. Aun suponiendo que la lectura de la película pueda ser “servida en bandeja” para algunos, para mí no deja de ser maravillosa. (Clickear acá para ver las funciones)




La Salada
(Argentina, 2014, Juan Martín Hsu)

Es el lugar ideal para montar una ficción donde todos sus protagonistas hablan diferentes idiomas y provienen de distintas culturas. La imposibilidad de comunicarse a raíz del desarraigo que sufren inmigrantes que confluyen en este sitio de miles de puestos de venta.
Si bien es notable la diferencia de clases independientemente de donde hayan emigrado; lo cierto es que no es ese el eje de la película, sino más bien la empatía que puede generarse entre seres muy distintos, que se ven expuestos a situaciones de soledad en un lugar que no es el suyo.

Verlos entremezclarse me generó un sentimiento de esperanza. (Clickear acá para ver funciones)

5 comentarios:

julieta eme dijo...

muy buenas reseñas, marcos :) me gusta tu forma de mirar las películas y de escribir sobre ellas :)

dos cosas:

sobre la empatía: Hume creía que el sentimiento de empatía era el más importante porque era la fuente de la motivación moral. y la empatía hay que cultivarla, para no quedarnos sintiendo empatía nada más que por los "nuestros": nuestra clase, nuestra nacionalidad, nuestra "raza", incluso nuestra especie. la empatía es y debería ser más grande que eso.

en cuanto a las empleadas domésticas: siempre pensé y pienso que ese trabajo no debería existir. es un resabio de otra época en la que la gente rica y/o poderosa tenía esclavos, sirvientes, empleados/as a su servicio. siempre pensé que hay un deber moral de limpiar uno/a mismo/a el lugar que habita.

besos.

julieta eme dijo...

"Recordé instantes de mi infancia al verla entrar al edificio donde trabaja y tomar el ascensor para el personal de servicio (porque no pueden tomar el mismo que el de los patrones, ¿vio?)".

increíble. sin palabras.

Lilián dijo...

"vemos también la incongruencia de una clase que se dice progresista, pero mantiene los hábitos de la burguesía." qué cierto Marc, como reproducimos los modelos que decimos combatir...
Muy buenas las reseñas, Reimon la tengo mañana, si llego!

Toxido Max dijo...

Gracias Julieta y Lilian! Con respecto a lo que decis de la empatia, Julieta, estoy de acuerdo con vos referente a que hay que cultivarla, rompera barreras de prejuicios y cultivarla.

julieta eme dijo...

de nada marc :) las buenas películas y la buena literatura hacen eso (cultivar la empatía).

besos :)