domingo, 5 de junio de 2016

Para pensar la ciencia y la técnica

Problemas y debates en el Pensamiento Científico



Universidad de Buenos Aires. CBC. Sede Montes de Oca 
Secretaría de Extensión Universitaria y Bienestar Estudiantil - CBC - UBA
Av Montes de Oca 1120

Ciclo de charlas abiertas a la comunidad: entrada libre.

En el marco de la presentación del libro Para pensar la ciencia y la técnica. Una introducción a la tecnociencia. Ciclo organizado por los docentes de la cátedra de Introducción al Pensamiento Científico: Oscar Cuervo, Eduardo Laso. Cristina Campagna, Mónica Giardina y por la Secretaría de Extensión Universitaria y Bienestar Estudiantil del CBC.

- Lunes 6 de junio. 19:00 hs: Oscar Cuervo - Aula 23 - Tema: Ciencia, política y Economía.

- Miércoles 8 de junio. 19:00 hs. Eduardo Laso - Aula 11. Tema: Nacimiento y desarrollo de las ciencias sociales.

- Lunes 13 de junio 9:00 hs. Cristina Campagna - Aula 25. Tema: La Universidad como escuela de ciudadanía.

- Jueves 16 de junio. 15:00 hs. Mónica Giardina - Aula 11. Tema: La ecología como desafío ético y epistemológico.

El cientificismo como una política que no se reconoce como tal:

La concepción cientificista es un discurso acerca de la ciencia, discurso imperante en los últimos siglos en diversos sectores sociales y culturales. El éxito del cientificismo puede medirse al comprobar que muchas de sus tesis fueron asimiladas por el sentido común dominante en esta época. Así como en ciertos períodos de la edad media europea predominaba la idea de que la fe cristiana era capaz de otorgar sentido y sostén a todos los ámbitos de la existencia humana, del mismo modo hoy parece que el libre desarrollo de la ciencia y la tecnología es el único camino posible para alcanzar la verdad y el bienestar. Dada esa hegemonía de la que hoy goza la concepción cientificista, incluso en sectores sociales que no participan de la investigación científica pero aspiran a recibir los beneficios de los desarrollos tecnológicos, podemos suponer que una manera de mantener viva la actitud interrogativa que en la antigüedad practicó el viejo Sócrates sería cuestionar los supuestos escondidos en el cientificismo. Una filosofía de las ciencias debería preguntar por el fundamento en que se apoya esa confianza en las ciencias y en la tecnología. Siguiendo por la senda socrática, esta actitud cuestionadora no se limitaría a demandar una teoría del conocimiento científico que expusiera sus métodos y procedimientos, sino también a desencubrir la función que ciencias y tecnología cumplen en el mundo actual. Así, esta filosofía de las ciencias mantendría la dimensión política que las preguntas fundamentales tenían en la época de Sócrates.

La pregunta por los fundamentos de la ciencias, o, si se quiere, de la tecnociencia, da lugar a discusiones probablemente inagotables. La filosofía es una actitud que prospera en el diálogo, el debate y la controversia. Si la epistemología nació con una fuerte impronta cientificista, atribuible al contexto histórico de su surgimiento, en cuanto ella se entregó a la dinámica propia del preguntar filosófico es inevitable que diera lugar a posiciones discrepantes. En los años que van desde su nacimiento hasta la actualidad, aparecieron posturas epistemológicas alternativas que critican al cientificismo. Así surgió la denominada “epistemología crítica” o “epistemología ampliada a lo histórico social” , que pone el acento en considerar la producción científica en su dimensión histórica. Según la perspectiva de una epistemología ampliada, la ciencia no es solamente una forma de conocimiento, y mucho menos el fruto maduro del desarrollo natural de la racionalidad humana, sino una emprendimiento social y un proyecto histórico cuyo sentido cabal solo puede comprenderse en la medida en que no se lo recorte ni aísle de contextos más amplios que permiten vincularla con los intereses políticos y económicos de las distintas épocas que atraviesa. La epistemología ampliada reclama que se considere a la producción tecnocientífica en sus interacciones con otros productos de la cultura. La presunta superioridad de la ciencia o el carácter supuestamente necesario de su configuración actual, así como la creencia en el progreso indefinido de su marcha merecen ser puestos en discusión. 

(Fragmento del libro Para pensar la ciencia y la técnica, capítulo II, "Ciencia y epistemología").