jueves, 22 de octubre de 2026

Gabo: uno no debería ser el mismo después de escuchar ciertas canciones

Estos años sin él




Estos fueron años particularmente desdichados para la música popular argentina, por la cantidad de buenos artistas que se han muerto. Se fueron varios de esos que parecen irremplazables y creció alrededor el vacío. Y las muertes más dolorosas, las que dejan los agujeros más inhóspitos, son las prematuras. Así fue en 2020 la partida de Gabo, un artista del que nunca podré sacarme de la cabeza cuántas canciones tenía todavía para darnos. Cuando muere alguien como Gabo uno empieza a sentir el silencio que crece ahí donde estábamos necesitando una canción. ¿Y qué tipo de canciones podríamos esperar de él? De eso hablamos largo en una entrevista que le hicimos en Patologías Culturales una tarde de 2013. Una voz en la plenitud de su decir.

"Con la canción hubo en los 80 esta cuestión que después se reforzó en los 90: vamos a bailar y todo lo que no sea bailar es horrible, pelotudo, facho, no hay que pensar, a mover las piernas, a mover las patitas... y todos salieron a bailar. La verdad es que yo puedo bailar perfectamente y después puedo ponerme a pensar y a cantar. Aparte, no soy de los que creen que la música no debe -además- entretener. No veo al entretenimiento como una pelotudez, pero no veo como una cosa menor que también deba colocarte en un lugar crítico, en un lugar problematizado, en un lugar de revolución. Insisto con esto: uno no debería ser el mismo después de escuchar ciertas canciones, uno tendría que sentirse en algún lugar levemente modificado, más bueno. A mi hay canciones que me hacen sentir mejor persona. Y la ambición de uno como artista es poder aportar canciones e interpretaciones, y recitales y cosas para tratar de que de provocar en la gente, y todos juntos, no 'el artista' y 'su público', provocar con nosotros y en nostros una revolución".

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