lunes, 18 de noviembre de 2019
domingo, 17 de noviembre de 2019
Los hombres huecos y la hora del lobo
La otra.-radio del domingo pasado, última parte, para escuchar clickeando acá
Somos los hombres huecos
somos los hombres rellenos
apoyados uno en otro
la cabeza llena de paja. ¡Ay!
Nuestras voces resecas, cuando
susurramos juntos
son tranquilas y sin significado
como el viento en la hierba seca
patas de ratas sobre cristal roto
en la bodega seca de nuestras provisiones.
Figura sin forma, sombra sin color,
fuerza paralizada, gesto sin movimiento
los que han cruzado
con los ojos derechos, al otro Reino de la muerte
nos recuerdan —si es que nos recuerdan— no como
perdidas almas violentas, sino sólo
como los hombres huecos
los hombres rellenados.
Ojos que no me atrevo a encontrar en sueños
en el reino de sueño de la muerte
esos ojos no aparecen:
ahí, los ojos son
luz del sol en la columna rota
ahí, hay un árbol meciéndose
y las voces son
en el canto del viento
más lejanas y más solemnes
que una estrella que se apaga.
No me acerque yo más
en el reino de sueño de la muerte
revístame yo también
de tan deliberados disfraces
pelaje de rata, piel de cuervo, palos cruzados
en un campo
comportándome igual que el viento
sin acercarme más…
No ese encuentro final
en el reino crepuscular.
Esta es la tierra muerta
esta es la tierra de cactus
aquí se elevan las imágenes
de piedra, aquí reciben
la súplica de la mano de un muerto
bajo el titilar de una estrella que se apaga.
Así es
en el otro reino de la muerte
despertar solo
a la hora en que
temblamos de ternura
labios que querrían besar
forman oraciones a la piedra rota.
Los ojos no están aquí
no hay ojos aquí
en este valle de estrellas que mueren
en este valle hueco
la quijada rota de nuestros reinos perdidos
en este, el último de los lugares de encuentro
vamos a tientas juntos
y evitamos hablar
reunidos en esta playa del río hinchado
sin vista, a no ser que
reaparezcan los ojos
como la estrella perpetua
rosa multifoliada
del crepuscular reino de la muerte
la esperanza solamente
perpetua
de hombres vacíos.
Al corro del higo chumbo
al higo chumbo higo chumbo
al corro del higo chumbo
a las cinco de la mañana.
Entre la idea
y la realidad
entre el movimiento
y el acto
cae la Sombra.
Porque Tuyo es el Reino.
Entre la concepción
y la creación
entre la emoción
y la respuesta
cae la Sombra.
La Vida es muy larga.
Entre el deseo
y el espasmo
entre la potencia
y la existencia
entre la esencia
y el descenso
cae la Sombra.
Pues Tuyo es el Reino
pues Tuyo es
la Vida es
pues Tuyo es el
es el Reino.
Así es como acaba el mundo
Así es como acaba el mundo
Así es como acaba el mundo
No con un estallido
sino con un lamento.
T. S. Eliot
Ilustración: Carmen Cuervo
En el último tramo del programa del domingo pasado nos dimos un gustito no muy común en la radiofonía: escuchamos "Los hombres huecos" ("The Hollow Men"), el poema de Eliot en estremecedora voz de Cristina Banegas. Dicho poema está incluido en Signos: Pronunciamiento global por un no al neoliberalismo, el disco de descarga libre (acá: www.signoscontraelneoliberalismo.com.ar)
El poema arranca con una cita de la nouvelle de Joseph Conrad, Heart of Darkness.
Poema y nouvelle que a la vez inspiran Apocalipse now de Francis Coppola.
Una película y un poema que llevan a otro(s) y así fuimos a parar al tremendo tributo que en El precio del absoluto hace Godard al cine italiano. Con una película, Roma, ciudad abierta, Italia simplemente recobró el derecho para una nación de mirarse a la cara y entonces llegó la asombrosa cosecha del gran cine italiano.
"El único film, en el sentido del cine, que resistió a la ocupación del cine por América del Norte, a una cierta manera uniforme de hacer cine". Dice Godard: "fue porque el film estaba hecho por gente sin uniforme, fue la única vez".
A propósito: nos preguntábamos al aire cómo es que el cine cordobés no ha dejado ver el fascismo blanco de clase media docta que crece en esa provincia. Si ya se han hecho tantas películas cordobesas, ¿cómo es que este fascismo ahí no se ve?
Y es que sí se ve, pero en una sola película, La Hora del Lobo, que hizo Natalia Ferreyra, quien, mirá vos, no viene del ambiente cinéfilo. La Hora del Lobo, diría Godard, la película que recobró para los cordobeses el derecho a mirarse a la cara. La asombrosa cosecha no llegó todavía. Hay un árbol meciéndose y las voces son en el canto del viento más lejanas y más solemnes que una estrella que se apaga.
La Hora del Lobo from Ideas por Rosca on Vimeo.
viernes, 15 de noviembre de 2019
Nunca apuestes tu cabeza al diablo
Poe según Fellini: este sábado a las 19:30 en Ayacucho 483. En el mismo programa La moneda de lo absoluto (Jean Luc Godard) + una yapa
En los años sesenta era muy habitual que los productores europeos armaran películas de episodios para las que solían contratar a estrellas en la cresta de la ola y autores de prestigio, en plena moda del cine de autor. Historias extraordinarias (1968) es uno de esos productos típicos de la época que invariablemente tenían que ofrecer resultados desparejos. Originalmente la idea de los productores franceses era proponer a tres grandes directores que adaptaran relatos de terror de Edgar Allan Poe, como una especie de respuesta euro-arty a las películas de bajo presupuesto que en Norteamérica hacía Roger Corman. Los presuntamente convocados habrían conformado un terceto descomunal si los planes iniciales se hubieran concretado: Orson Welles, Ingmar Bergman y Federico Fellini. Poe/Welles/Bergman/Fellini habría sido una fórmula explosiva e inolvidable desde todo punto de vista. El destino hizo que el único del combo original fuera Fellini.
Por ese entonces, Fellini se hallaba en un momento de crisis creativa y desorientación personal, después de haber alcanzado la cima del éxito y el reconocimiento con La dolce vita y 8 y 1/2 en la primera mitad de la década. Estaba desarrollando un proyecto con el productor Dino De Laurentiis que se iba a titular El viaje de Mastorna, basado en un relato de Dino Buzzati y protagonizado por Marcello Mastroiani. El proyecto era ambicioso pero la incidencia del productor De Laurentiis se volvió una presión insoportable para Fellini (unos años después De Laurentis también iba a atormentar a David Lynch en Duna, la única película de Lynch en la que no tuvo el corte final y de la que el director reniega).
Fellini contó así su experiencia: “Todavía estaba bajo contrato para hacer El viaje de Mastorna para De Laurentiis y me encontraba en total confusión. Entonces vienen estos productores franceses que me rogaron que participara en una película de episodios. Me aseguraron que de las tres historias yo haría una, Bergman otra y Welles la última. Conmigo, Welles y Bergman, por ser tres cineastas visionarios, el homenaje a Poe habría tenido una cualidad común. Entonces dije que sí. Después resultó que habían mentido sobre Bergman y que Welles no confiaba en ellos y se negó a firmar. Cuando me dijeron que los otros directores serían Louis Malle y Roger Vadim, legalmente podría haberme negado. Yo seguí igual, simplemente porque así me liberaba de De Laurentiis".
El episodio que filmó Fellini, muy superior a los de Vadim y Malle, adaptó con libertad el cuento de Poe "Nunca apuestes tu cabeza al diablo" y le puso el nombre de su personaje protagónico: Tobby Dammit; por eso la película se conoce por uno u otro título. Poe había escrito el cuento como respuesta satírica a cierto establishment literario que le reprochaba a sus relatos que no tuvieran una enseñanza moral. Con sarcasmo, el escritor puso la moraleja muy visible: en el mismo título. Fellini apenas si tomó algunos detalles argumentales del original literario y se permitió todas las libertades para probar sus invenciones audiovisuales. Algunos críticos consideran que la película de Fellini (de 45 minutos de duración) es lo mejor que el cine haya dado a partir de Poe, siempre que se tenga en cuenta que se trata más de Fellini que de Poe.
Como era usual en estas co-producciones europeas, el casting incluía una mezcla de actores de distinta procedencia (en los otros dos episodios aparecen Jane y Peter Fonda, Brigitte Bardot y Alain Delon), todos hablaban distintos idiomas y las películas se filmaban sin sonido directo, con las voces dobladas en diversas versiones. Para Fellini esto no era un inconveniente: el doblaje de los actores lo ayudaba a acentuar el clima notoriamente artificial que estaba explorando para alejarse de sus inicios neorrealistas. El actor que protagonizó su episodio fue el inglés Terence Stamp, que estaba de moda y por ese mismo año iba a actuar con Pasolini en Teorema.
Fellini caracterizó a Stamp como una estrella del teatro inglés especializado en personajes shakespereanos, alcohólico, pálido, ojeroso y aturdido, que llega a Roma para hacer un western católico producido por el Vaticano y se encuentra con el despliegue farandulesco que pululaba en las visiones fellinianas por esos años. El look que Fellini le dio a Stamp es curiosamente parecido a los retratos que se conocen de Edgard Poe, pero sin bigote.
Tobby Dammit o Nunca apuestes tu cabeza al diablo terminó por ser en una especie de eslabón perdido en la filmografía de Fellini. Por ser una película de episodios, quizás sea la menos difundida de sus obras. A él le sirvió para escapar de las garras de De Laurentiis y de un proyecto demasiado ambicioso y, dada su corta duración y su menor exigencia, le permitió tomarse todas las libertades formales. Se dice que el clima enrarecido que logró plasmar en la pantalla da cuenta de una experiencia previa con el LSD. Podría considerarse el comienzo de su "período lisérgico", que poco después iba a explotar en su Satyricon.
Nunca apuestes tu cabeza al diablo es un condensado de las visiones pesadillescas que Fellini iba a desarrollar en el resto de su obra, por su alternancia entre las escenas con un despliegue circense atiborrado de personajes, un tratamiento distorsionado de los planos sonoros que enrarecen la percepción espacial, y otras escenas brumosas y solitarias, que funcionan como puntos de detención y convocan al misterio. El punto de vista corresponde al del aturdido Toby Dammit.
Una curiosidad: ¿cómo podía encarar uno de los directores más idiosincráticos de la historia del cine algo parecido al cine de género? ¿Se trata realmente de una "película de terror"? No hay una respuesta unívoca. El conjunto exhala algo terrorífico, aunque no por los medios habituales del cine de género. Sin embargo, Fellini se permitió tomar una inspiración imprevista: hay un personaje fantasmal que solo Toby ve y que remite a Operazione paura (1966), película de uno de los maestros del giallo italiano: Mario Bava.
Este sábado a las 19:30 en Ayacucho 483 junto a Nunca apuestes tu cabeza al diablo, vamos a ver El precio de lo absoluto (Jean Luc Godard) + una yapa.
jueves, 14 de noviembre de 2019
Bolivia y los universos paralelos de las redes sociales
por Lidia Ferrari
La sociedad civil, eso que Gramsci llamaba la trama privada del estado, es capturada por las redes sociales, por la guerra de la informació, y muy trabajada en los países donde han asumido gobiernos emancipatorios o países donde la lucha política ha abierto una posibilidad a proyectos emancipatorios.
El neoliberalismo y sus narraciones entran en nuestras casas, llegan al último de los rincones porque van con nosotros en nuestros dispositivos electrónicos. Llegan directamente al interior del alma de cada persona. Nos encuentran en su soledad y le hablan. La llegada a través de la televisión y la radio es potente. Pero la información que nos llega por Facebook y por WhatsApp es altamente personalizada, se nos pega sin que debamos hacer nada. No es en ese momento de pausa cuando nos sentamos a mirar televisión. Llega en todo momento. Nos asalta, nos llama, nos requiere, nos interpela, nos obliga a responder. Sólo podemos no responder cuando hayamos decidido abstenernos.
La mayoría de las personas no desactiva las notificaciones ni el dispositivo. El aparato electrónico en forma de celular inteligente es el objeto más íntimo que exista. No hay otro objeto o persona que pueda tener esa relación de intimidad con cada uno. Alguna vez el cigarrillo, pero el cigarrillo no responde, no demanda. El celular, aunque se diga que estimula la soledad, ofrece un grado de compañía que es capaz de erradicar cualquier otro contacto social, porque allí se condensa todo lo social. Esa es su potencia. He visto en varias oportunidades padres con hijos muy pequeños que para comer le colocan al niño su celular en frente. El niño come mirando un video en una mesa de restaurante. Esos padres dimiten de su función de estar con el niño y sus conflictos para que el niño coma y se tranquilizan porque encuentran una manera de desentenderse de las zozobras de la vida con el niño. También para el niño hay un objeto que lo colma y lo calma, le brinda una compañía que le hace prescindir de cualquier otra cosa, objeto o persona, incluyendo sus padres.
Es a través de este objeto, con su valor de acompañante vital, que le demanda o le oferta, de acuerdo con el momento, que las eficaces propagandas políticas, ideológicas o religiosas llegan a todos.
Si alguien se ocupa de indagar las redes sociales de bolivianos que están en este momento a favor del golpe de estado en Bolivia, se encontrará con que han sido bombardeados por consignas, proverbios, solicitaciones, imprecaciones, advertencias, convocatorias que tienen un tono perentorio y autoritario. Hay un dogma que se reitera una y otra vez. Desde afuera uno lee y escucha mentiras, invenciones descabelladas. Pero, si se lee el itinerario periódico, se encontrará una línea narrativa coherente que ha conducido a que estas personas consideren como verdades estos mensajes que reciben. Estas verdades proclamadas y reiteradas son tomadas como banderas. La interpelación es clara. Les llegan mensajes continuos en los que se denuncian las tropelías, corrupciones que realizan, en este caso, los líderes del Mas o Evo Morales. Continuamente se les muestran situaciones en las que estos líderes están arruinando o amenazando su vida.
Así se prepara a estas personas para que cuando haya una decisión, como la de hacer el golpe de estado en Bolivia, mucha gente esté preparada para pensar de determinado modo y para actuar. No estoy segura de que se trate de mestizos que detestan al indio, es decir, que sean racistas de “motu proprio”. Les han inculcado de muchas maneras que hay allí un enemigo, un peligro. Este es el actual poder narrativo de las estrategias de dominación neoliberal. Llegan directamente al consumidor, pero no estoy segura de que sean hechas a la medida del consumidor. ¿Cuál sería esa medida? ¿Podemos decir que llegan a los mestizos que no quieren ser indios? Más bien pienso que se pueden moldear personas que odien a las coyas. Es cierto, funciona con las personas más vulnerables a estos relatos. Los que han podido sostener una posición contraria a ese intento de manipulación es porque se han alojado en otro tipo de discursos, porque ya han construido un pensamiento diverso y consolidado. Es preciso que el antirracismo se sostenga en un discurso. Ha debido trabajar y trabajarse para llegar a serlo. Los principios de libertad, igualdad y fraternidad de la revolución francesa tuvieron que desplegarse e instituirse a fuerza de una revolución social, cultural y política. Esos principios requieren el trabajo de cada uno inmerso en un universo simbólico que los acoge. No son datos de la naturaleza. Los principios de los derechos humanos también han debido y deben sostenerse en políticas, leyes y discursos. Hay quienes los atacan. Eso confirma que no son datos de hecho de la estructura del ser humano.
Estas personas dispuestas a odiar a cierto prójimo han sido arrojadas a eso a partir de narraciones que desde hace décadas -mucho antes, pues es parte de la constitución no igualitaria de las sociedades que portan el germen de la jerarquía y la desigualdad social inscripto en su matriz cultural- les advierten que son una amenaza para ellos. Esto no es ninguna disculpa para quienes sostienen esta manera de estar en lo social con sus semejantes. Pero intenta entender por qué sucede que las banderas más reaccionarias, desiguales y racistas sean levantadas por las clases populares.
Al ir a leer lo que comparten estas personas moralmente indignadas contra los partidarios de Evo, de Lula o de Kirchner, cuando vamos a leer sus Facebook -no quiero imaginarme sus WhatsApp- estamos en presencia de un aparato gigantesco de propaganda que llega al corazón de los más frágiles. Si creemos que están surgiendo personas fascistas por todos lados, sin entender que están siendo “domesticadas” para fines ideológico-políticos, los aborrecemos y podemos llegar a odiarlos, lo que es el efecto deseado del Divide et impera en clave neoliberal. No nos sirve para tratar de entender cómo es posible su emergencia y sus razones. Decir que hay una derechización del mundo no explica cómo ni por qué estaría sucediendo.
Lo que nos muestran estas operaciones estratégicamente dirigidas a cada persona es que ellas se realizan en silencio, en los momentos opacos, íntimos de la vida social. Nos sorprende su irrupción porque creemos que lo que pensamos y lo que circula alrededor nuestro es el mundo de todos. Sin embargo, parece que estamos viviendo en mundos paralelos. La actual física teórica acepta la existencia de múltiples dimensiones invisibles para nosotros. Los divulgadores, para que podamos entender esta idea física tan compleja, nos dicen que vivimos en uno de esos universos y nos invitan a pensar que el nuestro sería como una rebanada de pan con muchas otras a nuestro lado, completamente invisibles. Estos otros mundos serían, en un sentido literal, universos paralelos. Haciendo uso metafórico de esta imagen quizás se haya logrado en la geopolítica nacional e internacional separar gruesas capas sociales o culturales -que ya no están en relación con la concepción marxista de las clases sociales- donde cada una poseería una ideología, una manera de estar en la cultura, hasta una ética de vida totalmente separada de la de su vecino. En Argentina la dieron en llamar grieta. Se trata de universos paralelos. Casi como los concebidos por la teoría física. Aunque estén a menos de un milímetro de distancia se desconocen profundamente entre ellos. Y, si llegan a colisionar, producirían un bigbang. Temo que la construcción de universos paralelos está circulando como forma de dominación en casi todo el planeta. Invito a visitar los Facebook y los Twitter de aquellas personas de las cuales nos separa un abismo ideológico. Después de esa visita, cuidándonos de la náusea, quizás podamos admitir que no es tan difícil que esas personas, en el universo narrativo en el que están capturados, puedan pensar que la tierra es plana.
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