Santiago Maldonado

Santiago Maldonado
Con vida te queremos

martes, 11 de diciembre de 2012

Fiesta, revolución y arte

El camino para los que todavía no están despiertos



Un acto político como el del domingo envía signos en diversas direcciones. El más obvio se refiere a la cantidad de gente, que efectivamente era mucha. La cualidad de esa concurrencia merece consideraciones más atentas. Creo que vale la pena hablar del encuentro físico de multitudes populares. Hay ahí una dimensión de la experiencia corporal de la política que nunca puede desestimarse. Los cientos de miles que asisten a una fiesta popular como la del domingo se llevan marcados sus cuerpos por una experiencia: el viaje hacia el punto de encuentro, el descubrimiento de que muchos otros van para el mismo lado, el reconocerse con esos otros, el mirarse, el canto colectivo de consignas, los bailes, el roce de los cuerpos, el deseo, las conversaciones breves con gente a la que uno no conoce pero con la que sabe compartir un proyecto en común, los abrazos, el encontrar a los amigos entre la multitud o el perderlos, el bullicio de los bombos, el silencio atento y concentrado ante la palabra de la presidenta, la aparición de los artistas queridos y admirados: son componentes de la política en un sentido que no se deja reducir a las palabras. Y claro que las palabras son imprescindibles en la política, pero en actos como el del domingo uno descubre que las palabras no son toda la política. Nico Villaobos, amigo y fotógrafo de La otra me decía en la madrugada del lunes, cuando la cosa apenas había terminado: "qué fiesta, uuuf, tremenda, no me quería ir, zarpada!!! dan ganas de tener una cada domingo". Y mi amiga Ana Fioravanti me escribía en el muro de facebook: "Es tanta la alegría que no me puedo ir a dormir. Personas a las que nunca vi me apretaban la mano al pasar, me ofrecían agua, se desvivían por ayudar, nos mirábamos y sonreíamos por nada o por todo. La primera plaza donde no tuve que temer ni llorar,¡la plaza del amor!".

Este año el partido cualunquista hizo su experiencia movilizadora, el 13 de septiembre y sobre todo el 11 de noviembre. Y habrá descubierto el encanto de ganar la calle y ver que se forma parte de una colectividad: su problema político actual es encontrar la forma de hacer subsistir esa colectividad. Al partido cualunquista le faltan varias cosas: líderes visibles, palabras articuladoras, un proyecto común. Algo para esta a favor, alegría, un poco de amor a alguien.

El kirchnerismo el domingo mostró que mantiene y aún perfecciona estos dones. Las columnas periodísticas dominicales de la reacción vienen diciendo desde hace tiempo que el kirchnerismo es una impostura, que solo tiene un relato, relato que sostiene mediante la corrupción generalizada y que, aún con eso, su fuerza se esfumó y ha perdido la calle. Uno de tanto leer esa letanía monocorde -que atraviesa un arco muy amplio, que va desde Asís hasta Caparrós, pasando por Majul, Levinas y Biondini-, termina por dejarse sugestionar por el tan gastado diagnóstico del fin de ciclo kirchnerista. Los cientos de miles que fuimos este domingo a la fiesta pudimos percibir otra cosa.


Quiero resaltar que se trató de un acto político clásico, con una oradora central que a través de su discurso trazó un eje que abre el proyecto hacia un futuro inmediato y persiste en el rumbo histórico que lo identifica. La escucha atenta de la palabra de Cristina, el silencio expectante que concitó, las explosiones de aplausos ante algunos pasajes decisivos, la emoción que acompañaba a cada una de las definiciones políticas son elementos que caracterizan a la forma más clásica de hacer política. El peronismo tiene mucha memoria emotiva e histórica de esta forma de comunicación. Y el ser peronista no necesariamente tiene que ver con comulgar con una cierta liturgia: Cristina ayer nombró al "presidente" Perón (no al "General") y lo puso a la par del presidente Irigoyen, como dos grandes líderes populares de nuestra historia que fueron derrocados por golpes cívicos militares. Y en el acto flotó una presencia constante, que el kirchnerismo, como versión superadora del peronismo, se ha decidido a adoptar como propia: la de Raúl Alfonsín. Su aparición en el video conmemorativo fue tan aplaudida como la de Evita y las Madres y Abuelas. He aquí la constitución de los precursores que Cristina asume como propios.

Es notorio que en una celebración por los 29 años de nuestra democracia su discurso no haya cargado las tintas sobre las cúpulas militares exclusivamente y que Cristina haya remarcado la necesaria raíz civil de esos golpes y, especialmente, la complicidad que en cada uno de ellos tuvo el Poder Judicial. No recuerdo otros mensajes conmemorativos de los golpes dictatoriales que hayan destacado tan expresamente como este que el Poder Judicial de las distintas épocas convalidó los derrocamientos de los gobiernos legítimos. Este señalamiento añade una pincelada de un color hasta ahora omitido en el cuadro con que se pinta nuestra historia. Y por supuesto tiene implicaciones presentes y futuras. Que no necesariamente se deben traducir mediante la simpleza de que toda Corte Suprema sea golpista. Es un poco más complejo: ¿por qué el Poder Judicial ha cumplido y sigue cumpliendo un rol conservador y reaccionario en nuestra sociedad? ¿por qué siendo tan poco transparente pretende hacerse pasar por una instancia de legitimidad inobjetable? ¿por qué no se politiza el análisis del desempeño de los jueces? Estas preguntas son las que instaló el discurso de Cristina.

Es típico del kirchnerismo su capacidad para renacer ante los intentos de matarlo ("como la cigarra de María Elena Walsh, dice Cristina) y en las circunstancias adversas. La militancia kirchnerista no se hizo masiva hasta el difícil y finalmente fracasado conflicto con las patronales agrarias; por eso no es raro que se tonifique cuando se le propone enfrentarse a enemigos poderosos, y hasta ahora invictos. "Se decía que ningún gobierno resiste cuatro tapas en contra de cierto diario. Ahora también se nos quiere hacer creer que ningún gobierno aguanta cuatro fallos de la Corte en contra". ¿Es prudente librar esta batalla por el desencubrimiento de la política judicial? ¿hay un cálculo errado en Cristina al convocarnos a eso? No me parece. Lo que enamora a miles de jóvenes y no tanto a comprometerse con la política es ese vértigo que el kirchnerismo busca, esa vocación por meterse en asuntos espinosos y de resolución incierta. Si no hay algo por lo que pelear, uno no se siente convocado. El 54% del año pasado fue una caricia primero y después fue aburrido. No se trata solo de ganar elecciones. Hay que ganarlas cuando hace falta, pero también se las puede perder y aprender de eso, como pasó en 2009.

Quizá la derecha se haya equivocado al tratar de desbaratar el sentido del 7D mediante una serie de fallos tramposos y amañados de los impresentables jueces turistas de Miami (fallos que habrían sido ideados por el mismo Lorenzetti). Quizá la derecha se equivocó porque a los kirchneristas nos convoca más pelear por una conquista en peligro que celebrar una conquista segura. La desmonopolización de los medios es bastante más que una pelea de Cristina con Clarín: es la resistencia que se opone y nos permite sentir la inercia de la Argentina retrógrada, hostil a la justicia social, racista, sometida a la dependencia de los poderes trasnacionales. Lorenzetti es el hombre de gris, una x incógnita "con aspiraciones políticas", pero además sobre sus hombros descansa hoy el mandato de frenar el proyecto de reforma social que lleva a cabo el kirchnerismo. Cristina, al recoger ese guante y trasladárnoslo no hace más que caminar para seguir de pie. "Si ustedes no aflojan, yo no aflojo". Esas palabras tienen una tremenda función vocativa. Esto los antikirchneristas no lo pueden entender, no hay simplemente un "Relato": las palabras efectúan una circulación del poder para que la historia siga haciéndose, no "contándose". El acto del domingo fue clásico en el sentido en que posibilita esta transferencia, este tomar y dar entre líder y pueblo. Por eso la atención con que se escuchó a Cristina es altamente significativa: no eran 200.000 o 300.000 concurrentes ocasionales los que ayer estaban ahí: eran cientos de miles de militantes que reconfiguraron un pacto con su lider. Eso que le falta al partido cacerolo, que cada vez que se junta se desconcentra masticando hiel.


Esta relación entre un pueblo y su líder, por obra de las palabras que abren un proyecto, es decir, un curso de acción, y por ende organizan un futuro inminente, es la gran diferencia del kirchnerismo con cualquier otra fuerza que aspire a tallar en la política argentina actual. No sucede algo igual en ningún otro espacio hoy. Esto no existe en esas entidades fantasmales llamadas FAP, UCR, PRO, Peronismo Disidente. No hay allí liderazgos ni convocatoria ni tarea a compartir como no sea oponerse a la fuerza arrolladora del kirchnerismo.


Tampoco sucede algo parecido en el anquilosado sindicalismo ortodoxo: ni en el que ahora se opone al gobierno, ese bizarro combo de moyanismo, barrionuevismo, trosquismo de choque, eslcavismo rural y lumpensocialdemocratismo michelista, que no tiene destino, porque solo está unido por el miedo de las estructuras obsoletas que temen ser sacudidas por una brisa fresca; ni tampoco en el sector de la burocracia que hoy aparece alineado al gobierno. Por esa razón el aparato sindical que siempre fue un elemento clave de la movilizaciones peronistas el domingo no estaba. Es una paradoja que un sector que se vio favorecido por las políticas de la década kirchnerista, el de los trabajadores sindicalizados, un sector que además se vería rápidamente perjudicado ante la vuelta de la reacción conservadora, no termine de articularse con el proyecto kirchnerista. Puede que haya ahí fallas en la conducción política del gobierno por no poder conquistar a algunos de los que más se benefician con este modelo, pero también es cierto que estas conducciones, los Moyano, Venegas, Micheli, Barrionuevo, Lezcano, Cavalieri, Martínez, Lozano, etc., son residuos de una burocracia que explota a sus representados mucho más que lo que los defiende. Una paradoja similar se produce en el desencuentro de los sectores medios con el kirchnerismo, sectores a veces identificados con una tradición antiperonista que contradice sus propios intereses objetivos. Aquí se mezcla la política con la cultura y ciertos gestos de Cristina parecen evidenciar que ella lo intuye.

Junto a estas observaciones políticas es interesante notar otro aspecto de la fiesta popular del domingo: precisamente su caracter festivo. Hay una evidente ingeniería visual en la organización del acto y un cruce con la tradición movilizadora del peronismo, que se hace ver en las miles de imágenes que los diarios y canales de la derecha escamotean. Algunas fotografías que reprodujimos en el post anterior y en este, los clips de youtube con las actuaciones de los músicos, las imágenes de Cristina bailando al terminar su discurso, la diversidad social que el kirchnerismo concita, trasmiten una sensación de alegría, de fraternidad, incluso de erotismo, que contrasta notablemente con las agrias manifestaciones caceroleras, que, tampoco es casual, la derecha tuvo que ocultar de manera vergonzante. Esa dimensión festiva que reúne a algunos grandes artistas (Charly, Fito, Teresa Parodi, el Choque Urbano, Illya Kuryaki & The Valderramas, Griselda Gambaro, Juan Gelman, Daniel Baremboim) con el más clásico clima de fiesta plebeya expresa artísticamente esa extraña síntesis social que el kirchnerismo supo configurar en estos años. Los pibes bañándose en la fuente otra vez, la belleza arcaica de ese gesto -que remite no solo al 17 de octubre del 45 y al odio fundacional de los gorilas, sino a un pasado mucho más remoto, a las antiguas celebraciones dionisíacas- puede ser captado por la mirada enamorada de los fotógrafos de M.A.F.I.A. para convertirla en una pieza de arte exquisito, o puede ser tomada por un grupo fascista para dar rienda suelta a su más bajo resentimiento criminal.

"Revolución y arte", dijo Charly. García tuvo la sapiencia de transformar un acto político clásico en un recital de Say No More, con The Twilight Zone y Marilyn Manson incluidos, y la fachada de la Casa Rosada se convirtió en el escenario natural de su performance. Charly es el más grande artista argentino vivo (este año perdimos a los irremplazables Luis Alberto Spinetta y Leonardo Favio) y su presencia muestra -en el mismo escenario que había estado Cristina, y un rato después- otra faceta de la autoridad que la Argentina es capaz de asumir: la del autor cuya obra interpela a varias generaciones. Entre el público extasiado que asistía a una de las mejores actuaciones de Charly en los últimos años flameaban banderas con las caras de Evita, de Néstor y del Che. Difícil lograr una síntesis más densa del ser nacional. Cuando cantó "Los dinosaurios", Charly dijo: "esta metáfora quiero dedicarselá a Hebe, a todas las Madres, porque hicieron revolución y arte al mismo tiempo, y mostraron el camino para los que todavía no estaban despiertos". Se celebraban 29 años de democracia y no se podría haber dicho nada mejor.

12 comentarios:

Luis Enrique Arias dijo...

Fuimos, festejamos, cantamos, bailamos (yo no, va contra mi religión jaja), sonreimos, disfrutamos, nos dimos la mano, nos abrazamos, sudamos, comimos algo (chooooris gritaran los caceroleros pero yo soy vegetariano, así que no), tomamos algo ... Esperamos y recibimos ... No fajamos a nadie (no es una virtud pero en estos tiempos considerando otras marchas parece que sí) No se oyeron cantos masivos pidiendo la muerte de nadie ... Por horas, horas y más horas, no por un rato y para "sacarnos la mufa" estábamos porque queríamos, porque había y hay un deseo de estar, porque nos representa ese proyecto de país y nación, estábamos ahí con nuestras cosas en común, pero también con nuestras diferencias (de todo tipo) incluso con nuestras diferencias con ese proyecto que nos junta ... Eramos muchísimos, pero no se trató sólo de la cantidad, fue la naturaleza del acto de estar, no sólo el estar ahí, sino el "modo y forma de estar" ...

julieta dijo...

yo estuve ahí por amor :)

julieta dijo...

cuando mi cabeza se debate entre el gorilismo que heredé de mi familia y las críticas que yo misma le haría a este gobierno, por un lado, y las cosas que me gustan de este gobierno, por el otro, mi corazón me dice que esté con el hombre que amo :)

(que es el hombre de acá arriba jaja)

julieta dijo...

confío en el amor más que en todo. es la fuerza atractiva más poderosa.

carmen dijo...

En la plaza hubo un plato volador y a mi me parecía que de ahí salía la voz de Cristina y el ruido de los bombos.

caro dijo...

la casa rosada parece el castillo de de dracula.. la presentacion en ingles, la cara de charly lo dice todo.

falsedad total y dps la yegua hablo contra papa noel y revienta los chopin de miami


claro q no se para carajo escribo si vos censuras los comentarios sorete mal kagado ojala te mueras vos la yegua y toda la mierda kaka

Luis Enrique Arias dijo...

Julieta, gracias pero quiero creer que mas allá de las diferencias o críticas que les puedas hacer (yo también las tengo) habrá mas de una cosa con la que sentís se toma un rumbo justo :) ...

Caro, no hay mucho que decirte porque sólo destilás mucha bronca y odio, concretamente ahí tenés tu comentario, o sea que lo que decís al menos en este caso es FALSO.

No existe argumento válido para quien desea odiar.

juan dijo...

Una bocanada de aire fresco, la fiesta, las fotos, Charly, y la mirada directa de MAFIA.

Siguiendo con las imágenes, hoy vi en la página 2 o 3 de clarín una foto de Petracchi (con sombrero y bastón) y otra de una jueza de la corte saliendo pomposos de tribunales. Me hicieron recordar a los ministros en Z (Costa Gavras)yendo a declarar al parlamento.
Otra analogía cinematográfica me inspiró la foto que pusiste ayer de Lorenzetti, esta me evocó el cura jardinero del discreto encanto de la burguesia.

saludos,
juan

julieta dijo...

vos sabés que sí lindo :)

increíble el comentario de caro...

quienes están en contra de cristina son tan asquerosamente derechistas, que es imposible ponerse de ese lado...

Spiorad Saor dijo...

Me la perdí por motivos de salud pero que bueno que estén estos reportes con la gente contando lo que vivió, me hacen sentir que también estuve ahi de algún modo viviendo ese estallido de alegría. ¡Gracias! Un abrazo a todos (bueno, a casi todos).

caro dijo...

todo lo q dije es verdad, lo del castillo payasesco , lo de papa noel no lo escucharon? lo q ck... lo de su adiccion a chopin de miami tamb es cierto .. charly tenia cara de orto se ve en el video... lo mismo q la presentacion en ingles... todo es verdad

uds son los q mienten... asi en todo .... en coas mucho mas import como indek etc y todo este gobierno es un a mentira total... en su falsa defensa de los pobres... de los qom a quienes jamas recibio la yegua ...en lo de marita veron , orden de ck para cagar a la justicia por su fracaso en lo del 7D

uds o son pelotudos algunos, como julieta o son cincos basuras como el cuervo ..

Luis Enrique Arias dijo...

La verdad con todo respeto, el que vos no tenés para hablar, porque entraste insultando a Oscar ... Divagás, y mal, posta se te nota sacada de un modo muy llamativo, yo me quedo con algo que me importa mucho más, yo ("una basura"), compartí un momento muy lindo con la mujer que amo (Julieta la que según vos es "una pelotuda"), festejando los logros de la mejor gestión que tuvo este país por lejos, los logros a nivel social, la mejora económica, los grupos que obtuvieron derechos antes negados, eso y mil cosas, sobre todo apuesto al futuro ...

Porque este proyecto sigue, este mismo proyecto que los medios que a vos te gustan dieron por muerto varias veces, y acá lo ves, vivo y a pleno ...

Vos quedate así, no pongo calificativos porque tus palabras te dibujan por peso propio ... En realidad contestarte ya es un error, pero bueno ...

Yo festejé y vos ... bueno, también dejo que lo tuyo se defina solo.

En algún punto me siento bien conmigo mismo, soy bastante sanguineo y no reacciono muy bien a los/las que insultan como primer recurso sobre todo ... pero no sé, será que tu caso fue tan alevoso que me dí cuenta por primera vez porqué es mejor al insulto responder con corrección ... no sé si siempre, pero sí la mayoría de las veces.