jueves, 6 de diciembre de 2012

La Normalidad Argentina


Hay en la Argentina actual dos pulsiones contrapuestas: una tira para el lado de la profundizaci√≥n de la democracia, lo cual implica una ruptura simb√≥lica y f√°ctica con la otra pulsi√≥n, la que dice: "Cristina, devolv√© el pa√≠s", reconociendo as√≠ que hasta los Kirchner el pa√≠s era de ellos. Hay vastos sectores comprometidos por el deseo de volver a la "normalidad argentina": un pa√≠s subordinado a poderes de facto, a las nobles tradiciones del respeto a los privilegios fundacionales, los due√Īos de la tierra y sus tribunas de doctrina, la iglesia cat√≥lica como √≥rgano de custodia de las costumbres, el residuo mon√°rquico de una burocracia judicial que pretende adjudicarse una intangibilidad sacerdotal, las corporaciones que se apresuran a descerrajar todo su poder de lobby en los primeros meses de cada mandato constitucional, haciendo saber que los representantes elegidos por el voto son esencialmente apretables por el poder permanente de la "Argentina Normal".

El kirchnerismo desnormaliz√≥ al pa√≠s. En direcci√≥n hacia una mayor democratizaci√≥n, una vocaci√≥n por discutir el poder patricio, por darle br√≠o a la pol√≠tica, por incorporar nuevos actores a la discusi√≥n. Seg√ļn quien lo mire, lo logrado en estos a√Īos puede ser un tibio reformismo o un simulacro de cambio que deja todo como est√°. Lo dif√≠cil de explicar de esta segunda alternativa es el odio cultural, est√©tico e ideol√≥gico que despierta el kirchnerismo en los representantes de la normalidad argentina.

Lo interesante es que en esta puja est√° en juego algo m√°s que la suerte de Cristina Fern√°ndez de Kirchner y sus partidarios. La Argentina normal es implacable a la hora de pasar facturas y la vuelta a la normalidad alterada no se sostiene en el tiempo sin ajustes y sin represi√≥n. Se puede derrotar a una facci√≥n pol√≠tica, pero no se puede hacer desaparecer una pulsi√≥n. Videla, Massera y Agosti no pudieron y ellos s√≠ que lo intentaron llevar a fondo. Cualquier aspirante a pol√≠tico que ceda a la tentaci√≥n de creer que va a ganar algo si el kirchnerismo es derrotado en su intento de desconcentrar las empresas medi√°ticas y neutralizar su poder extorsivo ser√≠a bastante necio si no se da cuenta de que va a ser el siguiente extorsionado, y a poco de asumir el poder recibir√° su propio pliego de condiciones convenientemente redactado por un nuevo Claudio Escribano. Scioli, De La Sota o quien fuera que est√© so√Īando con la futura presidencia ser√≠a un minusv√°lido si emerge como resultado de una derrota de la pol√≠tica por parte de las corporaciones. La Argentina Normal no tendr√° piedad con ellos, como no la tuvo con Alfons√≠n, Menem, De La R√ļa, Duhalde. Los usar√° mientras respondan a sus directivas y les soltar√° la mano cuando se hayan transformado en un obst√°culo.

Por eso es un gran error creer que la disputa en torno a la plena vigencia de la Ley de Medios se reduce a una discusi√≥n entre Clar√≠n y Cristina, o entre la "Corpo opositora" y la "Corpo oficial". Si el kirchnerismo gana esta pulseada (que es la de la vigencia de una ley que sali√≥ de la iniciativa de sectores de la sociedad civil y fue votada por el poder legislativo en un per√≠odo en que el kirchnerismo era una ajustada primera minor√≠a), habr√° ganado apenas un poquito insumiendo una energ√≠a enorme: si gana la Ley, quedan pendientes numerosas reformas estructurales, la injusticia de base que a√ļn no pudo ser quebrada, la posibilidad de que futuros gobiernos democr√°ticos puedan preservar lo que el kirchnerismo hizo bien y llevar a cabo una cr√≠tica pr√°ctica de lo que el kirchnerismo no hizo: es decir: reunir un cuanto de poder para transformar la realidad, asumir de verdad el poder de hacerlo. Porque, claro, hay que hacerlo: terminar con la pobreza, mejorar el sistema de salud, promover una educaci√≥n para la libertad y la igualdad, que todos los argentinos tengan cloacas, agua potable, un trabajo formal con todos sus derechos laborales y previsionales. Pero eso no se logra pactando con la normalidad argentina que se ha encargado durante dos siglos de que eso no sea posible. 

Los que verdaderamente quieren que prevalezca una pulsión democratizadora, una profundización de la justicia social y del respeto a la libertad, deberían estar preocupados por proteger los logros del kirchnerismo, de protegerlos incluso respecto de los errores del kirchnerismo. Si acaso no quieren simplemente volver a la normalidad argentina.

La pulseada del 7D va más allá del 7D. No se trata solo de símbolos sino de poder, es decir: de posibilidades. Hay muchos que simplemente desean que la pulseada se termine cuanto antes para dormir tranquilos sintiéndose cómodamente conformes con su cuerpo inerte, acogidos por la vieja y querida normalidad argentina.

3 comentarios:

jfc dijo...

Muy buen post. Basta mirar la normalidad europea, Espa√Īa, Portugal, Inglaterra, con todos sus dispositivos de protecci√≥n a los grandes poderes financieros, dobl√°ndole el brazo a sus pueblos para que las mayor√≠as sigan pagando la actual quiebra, necesaria al sistema.
El 9 vamos a la plaza?
Son los primeros diez a√Īos de gobierno mas popular.
Los ¿ingenuos ? que creen poder bancarse el pliego de condiciones post elecciones de las corpos, pueden obedecer, pero si despu√©s no miden igual los defenestran( caso 1989-1999)

jfc dijo...

La foto fue premonitoria!

bernabó dijo...

Pero parece que la posibilidad de hacer una lectura hist√≥rica de la coyuntura presente es inalcanzable para gran parte de la oposici√≥n, que no s√≥lo pone egos por delante, sino que probablemente no re√ļna suficiente materia gris para hacerla.
Me encantaría saber cómo se las arregló la ley de medios para ser votada por estos que hoy no la defienden.
Sin embargo va a ser difícil volver a la normalidad. Me llama muchísimo la atención cómo muchos opositores y Clarín reproducen los argumentos de los sectores afines al gobierno, demostrando así que hay un cambio cultural y que los auténticos argumentos que podrían esgrimir no gozan de ninguna popularidad. El acuse de "dictadura" al gobierno de Cristina es uno de esos espejamientos de argumento que más usan. En ese sentido, es excelente el chiste de Rudy y Paz donde 2 cacerolas comentan que esto es una dictadura, pero una dictadura mala.
Y hoy justamente, me impresion√≥ el comienzo de la columna de opini√≥n del editor al lector de Kirschbaum que dice: "S√≥lo la enorme torpeza puede haber llevado al Gobierno a cometer los gruesos errores pol√≠ticos en los que ha incurrido en los √ļltimos d√≠as. Y, tambi√©n, la desesperaci√≥n." Dos argumentos calcados de lo que se dijo sobre los intentos de penalizar periodistas de parte del multimedios la semana pasada. Habr√≠a que cambiar "Gobierno" por "Clar√≠n" y estoy segura que Moca o Mariana Moyano dijeron esas palabras textuales en alguna emisi√≥n de 678 la semana pasada.