domingo, 2 de diciembre de 2012

Rino


por Irma Rueduch

A los ochenta años creía haber vivido casi todas las cosas lindas pero me faltaba algo. Una situación muy fea me sorprendió ante la llegada de Rino, el más dulce e inteligente. Sus ojitos color miel hablan sin necesidad de tener voz. Nos miramos y sabemos todo lo que nos queremos. Muchas gracias a los amigos que me hicieron este regalo, es lo mejor del año. Los quiero a todos.