martes, 20 de octubre de 2009

Yo vi la Raya

por oac

Dialoguito de martes a la madrugada:

oac: Raya, I've just seen INDEPENDENCIA in the DOCBSAS and I love it. Very nice film.

Raya: thank you oscar
:)

Y sí, vi la nueva de Raya, Independencia. Y me alegro de haberle echado el ojo al filipino este, creo que no me va a hacer quedar mal. A la altura de Autohystoria era un poco arrojado levantar esta bandera con tanto tiburón suelto dando vueltas. Pero había que hacerlo. Después vino Possible lovers, otro hueso duro de roer, más áspero e insolente aún. Y empezaron a sonar las voces de que el muchacho filipino era un bluff. Pero en La otra lo bancamos y acudimos a la palabra autorizada de Jean Pierre Rehm, quien nos reafirmó que sí, que se trata de un artista de fuste.

Y esta noche vengo de ver Independencia, única exhibición en el DOCBSAS, lo lamento por los que se ven llegando tarde, tarde a todo, pero nadie sabe cuándo se puede volver a exhibir el film. Digamos: si el BAFICI aplica a Independencia el mismo criterio que tiene para los cineastas nacionales, no podrá pasar Independencia el año que viene. De este modo, el DOC se apunta un porotazo. Así que no parece factible que se vuelva a exhibir prontamente esta joyita martiniana. Si dije hace unos días que era difícil que hubiera en el DOC/09 un film tan bueno como el de Apicahtpong, ahora afirmo que Independencia es al menos tan bueno como A Letter to Uncle Boonmee (que, de paso, dan por última vez el miércoles a la noche).



Es lindo descubrir a un cineasta en su fase incipiente, cuando aún no está tan claro si su obra futura acaso podrá sostener lo que uno vislumbra a primera vista. Es lindo ir viendo cómo se desarrolla, no siempre de un modo previsible. El caso de Raya Martin es el de alguien que camina en zigzag, si uno cree que ya tiene su "fórmula" por haber visto Autohystoria o Possible lovers, entonces se equivoca. Acariciando lo áspero de esos films implacables y difíciles de olvidar, es posible confundir a Raya con un provocador, un especialista en exasperar a públicos conservadores con gestos osados. Pero yo siempre creí que lo que sostenía estos films "difíciles" no es la duración inusitada de sus planos o la rugosidad de su textura, sino una experiencia horrorífica que demanda estas tonalidades. Hay que olvidarse un poco de que la caminata de Autohystoria dura 37 minutos o de que casi todo Possible lovers cabe en un plano fijo de hora y media, olvidarse de estos detalles al fin y al cabo exteriores, para impregnarse del horror que esas imágenes exudan.



Lo propio de Raya parece ser eso de tratar la "Historia" (jejé) como sueño o como pesadilla. Y cuando es necesario él parece capaz de adoptar un tono de delicado ensueño selvático, imágenes primitivas en un diferente sentido a las de los films anteriormente citados. En Independencia adopta una dramaturgia clásica que sólo es cruzada por breves interferencias, que tampoco son arbitrarias. Y el sonido chirriante de la cara oscura de su filmografía acá se troca por una música dulcísima. Y sin embargo es la continuación de la misma guerra por otros medios. En realidad, Independencia es otro paso en la dirección iniciada por A Short Film About the Indio Nacional (Or the Prolonged Sorrow of the Filipinos), su largo del año 2005. Martin declara que es la segunda parte de una trilogía que transcurre durante los períodos de mayor violencia de la historia filipina. Cada film de esta trilogía (que aún no se ha completado) emula el estilo cinemático de la época en la que transcurren los hechos. Para Indio Nacional, que transcurre hacia fines de la ocupación española en Filipinas, esto implicaba filmar en un estilo de cine mudo, con cámara estática, intertítulos y algún recurso de animación muy simple. Para Independencia , que narra sucesos ocurridos durante la ocupación americana, se trata de rodar el film totalmente en estudios, utilizando fondos pintados (alrededor de 20 fondos pintados por varios artistas plásticos) y recursos narrativos propios del primer cine sonoro (todo eso explicado por el propio Raya acá). Pero, agrego yo, la operación estética del film es bastante más compleja que una simple emulación de un estilo retro (cosa que a su modo hace Guy Maddin con resultados muchísimo menos interesantes), porque cada tanto Raya quiebra la armonía con algunos acordes disonantes que provienen de otra dimensión. Habrá que ampliar estas ideas a medida que volvamos a ver la película y, si se da la ocasión, hacerle algunas preguntas a Raya.



Para terminar una buena noticia: Independencia no va a volver a ser exhibida en este DOCBSAS, pero Marcelo Céspedes y Carmen Guarini piensan prolongar la experiencia de esta muestra anual editando algunas de las películas más valiosas y artísticamente arriesgadas que se presentan en el festival. Empiezan ahora mismo con la edición nacional de Z32, de Avi Mograbi. Y para dentro de un tiempo anuncian la edición de Independencia en dvd. Bravo por ellos.

:-)



Todo el mundo tiene que pedir
yo me adelanté en este país
pero ahora quiero participar
desde que vi la raya...

5 comentarios:

liliana dijo...

¿Un film rodado totalmente en estudios?
Yo ayer sentí (entre otras cosas), el desamparo en la selva!

Excelente!

julieta dijo...

buenísimo el dialoguito.

un beso.

Oscar Cuervo dijo...

Liliana: todos los fondos eran pintados.
Julieta, sí. :)

Hernán dijo...

Me salgo del post... ¡Excelente la respuesta de Dolina!

"Cipayos provincianos que quieren quedar bien con sus supuestos amos europeos".

Esta Ingrid Hammer, ahora, se merecería una respuesta del mismísimo Maradona. No estaría mal.

Saludos.

meridiana dijo...

esa selva con "decorados" y ese color indefinible, entre un sepia y un verdoso, le agregan una cualidad onírica y fantasmal a Independencia.

momentos en que el horror asoma en la densidad del follaje, el sonido de las aguas y la tormenta. la luz de ciertas escenas es impiadosa, no trae alivio alguno.

el enemigo está ahí, al acecho, se lo percibe, se lo escucha, como los ojos del protagonista, apenas vemos sombras y temblamos, qué nos aguarda?

Lilián