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domingo, 12 de enero de 2014

El mito cientificista y las formas de censura académica

Esther Díaz hoy a la medianoche en La otra.-radio. FM La Tribu, 88,7. Online



por Andrés Mombrú

En un reportaje realizado por la revista La otra, [Esther] Díaz realiza algunas declaraciones que extraeremos y alternaremos con otras realizadas con motivo de éste trabajo:

"Con el grupo de docentes con el que trabajo hemos soportado todo tipo de presiones. Cuando recién comenzábamos [NOTA DEL EDITOR: con el CBC, 1985], Gregorio Klimovsky era decano de la facultad de Ciencias Exactas y, por ende, su voz tenía mucho peso sobre una estructura académica precaria como el CBC. Bien, Klimovsky me hizo llegar advertencias para que revisara mi programa, porque no se podía enseñar epistemología criticando a la ciencia. Yo defendí mi programa diciendo que damos todo lo que daría un neopositivista y además un plus. Y como existe libertad de cátedra en Argentina, nadie puede objetarme que yo incluya una visión alternativa de la epistemología. Con este discurso pude zafar los años que estuvo este señor como decano de Exactas. Unos años después, tuve que defender mi cátedra en un concurso y me tocó ¡¡¡otra vez!!! Klimovsky, ahora de jurado. Y este señor prefirió dejar un cargo desierto, alegando que la profesora Esther Díaz no estaba en condiciones ni intelectuales ni pedagógicas de estar al frente de una cátedra, a pesar de que hacía 10 años que yo estaba a cargo de la cátedra. Pero tuve la suerte de que cometieran un error increíble. Yo había presentado un proyecto de investigación con un colega. Ahora, miren lo que pasó: este colega con el que yo presento la investigación obtiene su cargo en el concurso. Pero en el fundamento para dejarme fuera del orden de méritos del concurso era que mi proyecto de investigación era confuso y sin un objetivo claro. Y al colega que hizo la misma investigación conmigo, presentada con las mismas palabras, le dieron el cargo porque ¡su investigación era "excelente y correspondía perfectamente a los objetivos de la materia"! Los jurados, Klimovsky, un sociólogo llamado Fishermann y una metodóloga que se llamaba Ruth Sautú, ni siquiera se tomaron el trabajo de leer los antecedentes, porque si los hubieran leído se tendrían que haber dado cuenta de que ambos proyectos eran uno y el mismo, y que nosotros así lo explicitábamos. Por supuesto yo impugné el concurso, pero pasé un año hasta con fantasías de suicidio, porque era mi muerte profesional, ese dictamen que me había dado una de las personas más prestigiosas de la Argentina. Yo iba al CBC y era como si entrara un leproso de la Edad Media, la gente me eludía, porque si Klimovsky había dicho eso de mí... "por algo será", como solíamos decir los argentinos. Esto tuvo un final feliz para mí, porque el concurso fue anulado." (Revista La otra, de julio de 2004)

Esther Díaz había sido hostigada por el maestro y sus discípulos para que desistiera de sus herejías epistemológicas.

"Esas advertencias me las hizo llegar a través de profesores de su entorno, que en ese momento eran compañeros míos en el CBC, y me decían cosas como: "Klimovsky no ve con buenos ojos que enseñes pensamiento científico criticando a la ciencia" o "El Decano de Exactas está enojadísimo porque se enteró que vos das Nietzsche en Pensamiento Científico" y cosas por el estilo. En una conversación oral puedo dar nombre y apellido de esas personas, pero me niego a ponerlo por escrito porque ya no quiero más pleitos con esos mediocres mandaderos del imperialismo epistemológico, al menos desde lo que de mí depende. De todos modos ellos siguen hostigando y tachando a mis discípulos en varias de las agencias de investigación y en los concursos. El relato de varios damnificados es que se los expulsa en estos términos: "Usted no puede acceder a ese cargo porque se nota que sigue la orientación de Esther Díaz y aquí se hace filosofía en serio". Incluso actualmente cuando personas de la orientación anglosajona evalúan desde la CONEAU los posgrados que dirijo, insisten en las descalificaciones, y si mantengo –hasta ahora- la acreditación de esa institución es porque sus autoridades, con encomiable criterio, no se quedaron con la evaluación sesgada y ladina de mis pares neo-positivistas y, obviando sus negativos informes, le otorgaron la acreditación a esos posgrados". (Díaz, declaración personal)

(Fragmento del texto El caso Díaz, aparecido en el blog Un Largo. Leer completo acá)

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