Cadete



viernes, 17 de enero de 2014

Los 100 discos del rock argentino de todos los tiempos

La música es del aire: gran encuesta (I)





Santiago Segura, del blog La música es del aire está haciendo, desde mediados del año pasado, una gran encuesta: 100 Discos del Rock Argentino. Yo fui invitado a participar en esa encuesta y por supuesto acepté gustoso. En un próximo post voy a dar mi lista de 10 preferidos de toda la historia del rock argentino.

En julio pasado, Santiago explicaba así el concepto de la encuesta:

"En dicha encuesta votarán al menos 250 personas vinculadas al rock argentino de todas las épocas, desde músicos y periodistas hasta fotógrafos y diseñadores gráficos. Cada uno de ellos elegirá sus 15 discos favoritos del rock argentino, partiendo desde el debut de Los Gatos Salvajes (1965) hasta nuestros días.

"La idea del proyecto es que funcione como contraencuesta de lo que hizo la revista Rolling Stone recientemente. Ya les contaremos más, sólo puedo asegurarles por ahora el voto de muchos músicos del underground argentino; gente que trabaja en sellos independientes; y periodistas varios, de blogs, de revistas culturales, de diarios de tirada nacional. También votarán periodistas que escriben en la RS -un par ya confirmaron su presencia-, ya que muchos no participaron de la encuesta que hizo la revista para la que escriben y me interesa sumarlos aquí, saber qué hubieran votado.

"Como leerán en el título, esta encuesta no va a ser titulada como "Los 100 Mejores Discos del Rock Nacional". Ni mejores, ni nacional". (Completo acá)

Tres meses después, en medio del descomunal trabajo de recopilar los resultados y pedirle a varios votantes que escribieran textos sobre cada disco que entraría al Top, Santiago anunció que la lista sería de 109 y no de 100 (por cuestiones de múltiple empate). Y aclaró por qué no se trataba de los "mejores" ni usaba el concepto "rock nacional":

"...sabemos que ciertas palabras tienen significados múltiples: el término “rock nacional” se instaló en el inconsciente colectivo durante la última dictadura que hubo en este país; se hablaba de nacional para contraponer la música argentina por sobre la extranjera -básicamente, la que era en inglés- que fue prohibida por los militares: no se podía pasar música en ese idioma cuando Malvinas, ya que ellos eran el enemigo a combatir. Tantas cosas han cambiado desde entonces que seguir acuñando un término que surgió en esa época y en ese contexto, resulta espantoso… Vale recordar que el “rock nacional” fue antes la “música beat” y luego la “progresiva”, que combatía a la “música complaciente”.

"Por todo esto, me pareció más inclusivo hablar de rock argentino. Rock argentino es todo, rock nacional, una porción: probablemente, la que suena en ciertas radios. ¿Es un término más indefinido, amplio, que no se casa con una sola corriente; difícil de enmarcar? ¡Sí!

(...) "No hay disco “mejor”: es difícil y soberbio arrogarse un trabajo propio como la selección de lo mejor de un rubro, cualquiera sea. En casi 50 años de historia, sabemos bien qué discos son claves a la hora de comprender al rock argentino como movimiento. Pero como los participantes realizan elecciones totalmente subjetivas, me pareció violento endilgarle al mundo que 300 personas dictaminarían que los discos que salen publicados aquí son los mejores que se hicieron en la materia rock argentino. Por eso, a cada participante se le pidieron sus álbumes favoritos: la diferencia parece sutil, pero el cambio de palabras no es un mero eufemismo ya que, para los votantes -y me lo dijeron varios de ellos-, la elección de un disco como "favorito" incluye las vivencias personales, o la defensa de un disco que consideraban olvidado, entre otras cuestiones. A la hora de hablar de nuestros discos más queridos eso fue lo que sucedió y, además de ser un juego menos violento, si se quiere, es ilimitado: los electores no debieron pensar como periodistas los discos que por obligación debían estar y cada uno fue a sus recuerdos más vívidos". (Completo acá)

Bien, la cosa es que desde entonces La música es del aire viene publicando los resultados de la encuesta de atrás para adelante. Es decir: ya se conocen desde el puesto 26 hasta el 109. Pronto se conocerá el Top 25... ¡suspenso! Esto es lo que ya fue publicado:






En febrero, cuando hagamos junto a Maxi Diomedi nuestro programa diario de verano, Antojo, Santiago vendrá varias veces para que escuchemos a los ganadores y comentemos los resultados. Por ahora, le dejo acá algunos textos que escribió parte del staff de La otra para esa encuesta y los invito a que vayan al blog La música es del aire a leer todo.


Puesto 30

Miguel Abuelo - Et Nada

(Texto de Maximiliano Diomedi)


“Porque somos instante en el mundo”.

Esa es la frase que primero se escucha de Et Nada, disco célebre de Miguel Abuelo que fue grabado durante su periplo por Europa gracias a Moshé Naïm, un millonario francés que gustaba de financiar artistas talentosos que estuvieran por fuera de las normas del mercado. Se editó en 1975. De las 7 canciones que tiene el disco, las últimas 3 pertenecen a Daniel Sbarra, socio musical de Miguel para esa experiencia hippie-rockera- psicodélica. Estaba tentado de decir que para mí el disco son las primeras 4 pero sería injusto con la belleza de Recala sabido forasteroMiguel es un eximio escritor de canciones, con una hondura en las letras que no tiene parangón. En este disco se profundiza el despliegue interpretativo que ya estaba insinuado (y concretado) en sus primeros singles con Los Abuelos de la Nada. Todo gracias al dominio de su voz. Hace con ella lo que quiere. Estoy aquí sentado, parado y acostado (o Pipo la serpiente) es un ejemplo de cómo Abuelo a través de 9 minutos perfectos puede comenzar con un tono cercano al susurro, contener más tarde el aire para ir soltándolo de a poco y hacer sus famosos “oh oh oh oh”, y posteriormente volverse un grito salido de sí cuando se sincera y dice: “No tengo nombre / no tengo amigos / no tengo lenguaje / no tengo verdad / No tengo altura / no tengo Dios / no tengo a nadie para llorar”Otro ejemplo de brillantez interpretativa (quizás el mejor) es El muelle.



Puesto 39

La Máquina de Hacer Pájaros - Películas

(Texto de Oscar Cuervo)


1977 es el año más funesto de la historia argentina: se acerca el Mundial 78 y la dictadura intensifica el ritmo de exterminio. La censura es férrea y muchos artistas de las listas negras deben irse del país. Ir a un recital supone la posibilidad de ser arreados a la salida en camiones policiales. El país es una tierra baldía. En ese contexto, Charly edita Películas con La Máquina de Hacer Pájaros, con el que alcanza su madurez artística. A diferencia de su primer disco, ya no es “García y La Máquina…” sino simplemente La Máquina. Esto expresa la decisión de que en las composiciones participe toda la banda (Cutaia, José Luis Fernández, Bazterrica, Moro), grupo de un virtuosismo alto, capaz de tocar intrincadas estructuras en semi-corcheas, con muchos acordes (el Indio Solari le objetó a la música de Charly tener demasiados acordes) y cortes abruptos. Esta complejidad se traduce en fusión de ritmos, candombe rock y pasajes orquestales con influencias de jazz rock. Pero ella no desbarata el corazón pop de Charly, que aporta melodías de una dulzura conmovedora: Ruta perdedora Marilyn, la Cenicienta y la mujeres; junto con una dura descripción de la violencia imperante “Cuando en la noches no puedes confiar / yendo por el lado del río / la paranoia es / quizás nuestro peor enemigo”. Las alusiones a la represión son apenas elípticas pero la sutileza de Charly evita el panfleto obvio. La tapa ilustra la canción ¿Qué se puede hacer salvo ver películas? y muestra a la banda saliendo del cine de ver Trama Macabra. Aun así la atmósfera es límpida,nada recargada. Es que detrás de todo hay un genio en plenitud de su inspiración. El disco menos escuchado de Charly está a años luz de casi todos los discos del rock argentino de antes, durante, después. No te dejes desanimar es el himno de la resistencia a la dictadura, de un valor indeleble.


Puesto 60

Spinetta / Páez - La la la

(Texto de Maximiliano Diomedi)


La existencia de La la la es indicadora de que es posible tender un puente entre dos generaciones. Un consagrado Spinetta le pasó la posta a un joven Páez que para aquel 1986 apenas contaba con dos discos. He allí uno de los gestos extra musicales que siempre me interesó rescatar de este disco que también puede ser leído como un puente hacia el futuro, porque después de canciones como Jabalíes conejines, Asilo en tu corazón, Tengo un mono, Parte del aire oTodos estos años de gente, la música argentina estaba ante la posibilidad de no seguir repitiendo fórmulas. Es cierto, a la luz del sonido que predominó en las décadas siguientes, algo hace pensar en que hay quienes ni se enteraron de su existencia. No se trata sólo de las melodías, casi todas originalísimas, sino también del universo de palabras impensadas e inusuales que incorporaron (principalmente Spinetta) a las canciones, incluyendo la aparente simpleza del título. Un mérito artístico del disco es el de haber encontrado, por momentos, una tercera voz. Lo contó Páez: “Spinetta decía 'cantá que yo te copio todas la inflexiones; yo voy a hacer lo mismo y vos copiás las mías'”. Eso se puede apreciar especialmente en Gricel, el tango-canción de Mores y Contursi, recreado magistralmente. De las 20 composiciones que conforman el álbum, sólo Hay otra canción fue hecha a cuatro manos y cierra el disco como reafirmación de que lo que se acaba de escuchar es una apuesta por direccionar la canción argentina hacia un lugar menos común. Hay una idea que alguna vez escribió el periodista Pablo Schanton, que indica que cuando un músico canta "la la la" le hace pagar a las palabras el precio de la música. Hay momentos en que es tanto más importante subrayar la melodía, que la palabra cantada que la expresa se puede dar el lujo de no significar nada más que lo que representa sonoramente para los oídos. El disco se llama La la la. Está todo dicho.



Puesto 70

Almendra - Almendra 2

(Texto de José Miccio)

La ópera que no fue es un disco genial y misterioso, una esfera verde cuyo centro está en todas partes y su circunferencia en ninguna. Trata principalmente del campo, como era costumbre en aquellos años. Pero no de un campo físico en el que sembrar el trigo o la batata, ni de un campo con la autoridad moral suficiente como para lavar las manchas de la urbe. Trata de un campo místico: a la vez zona de trance y lenguaje del espíritu. Parvas lo dice con claridad: el ser es aire, cereal e inconsistencia. Y el disco lo declara de entrada: el tren que va al sur no persigue utopías falansteriles ni románticos cultivos sino una voladura dionisíaca que al final del viaje -4 lados, 21 surcos, 80 minutos- sabremos hecha de sacudidas eléctricas, ebriedad y disgregación. Incluso la alusión guerrillero-peronista de Camino difícil forma parte del trip. Tan propio de su época como arisco a la elucidación histórica, el doble de Almendra obedece sólo a los caprichos del arte: usa las palabras -y las cuerdas, y los parches- de todos para hablar el idioma de ninguno.  


Puesto 72

Charly García - La Hija de la Lágrima 

(Texto de Oscar Alberto Cuervo)

Como concepto artístico, como tonalidad, éste es el Charly más depurado, el que encontró su centro (desviado). Hacia La Hija de la Lágrima convergen todas las líneas, desde el juvenil patetismo de Canción para mi muerte y la desolación de Confesiones de invierno, atravesando el tenebrismo gótico de Tango en segunda y El show de los muertos, tan lleno de malos presagios. Ecce Homo: hubo un tiempo en que Charly llegó a ser el que era. La Hija de la Lágrima tiene un argumento que nunca se entenderá, como una película de Lynch, con un oscuro pasadizo que conduce a una caverna. Las grandes canciones, las que Charly sabía hacer, emergen de un fondo ominoso y se van desmembrando. Un sonido espeso, un acorde de frecuencias ultra bajas atraviesa la noche. El alba agoniza en un finale que nos deja llenos de inquietud: Andan, la canción terminal: “Te vas / te vas / la víctima despierta / porque mi ángel se fue / tanto tiempo atrás…”.


Puesto 80

Sui Generis - Vida 

(Texto de Guillermo Martín Villalobos)

Escribo sin pensar, escuchando el disco.
Sigue vivo, como los mejores sueños de los setenta.
Mi hija de 17 dice que es su banda. O sea, mi banda de los 17 es su banda a los 17.
Si los Beatles inventaron la juventud, Charly y Nito crearon la adolescencia. Vida es la puerta, “la entrada es gratis, la salida vemos”.
Billy Bond los llamó “blandengues”, hermano mayor que no se banca que los más chicos los superen.
Vida es Canción para mi muerte.
Charly nos contó la historia, la de cada uno y la de todos.
Los vi por primera vez en el Colegio Santa Rosa.
“Bueno es que hoy estemos juntos, hablando de las cosas por llegar...”, me dice Sui en los oídos como para que no me olvide de seguir buscándole la vuelta a la Vida.
“Quizás porque”, es La canción de amor.
“No se quejen chicos, ya vendrán tiempos mejores”, dijo Charly el 5 de setiembre de 1975 en el Luna, lo escuché por radio en el Cuadro diez de la cárcel de Devoto.
La “pálida” había llegado.
Ese recital se convirtió en una película que paradójicamente fue prohibida para menores de 18 años al estrenarse en 1976.
El petiso Villar y el pato Zuker, fanas de Sui, tuvieron la suerte de estar en el Luna.
Años después los chupó la noche de la dictadura.
Pero los dinosaurios están desapareciendo y los amigos nunca se fueron de nuestros corazones.


Puesto 91

Seru Giran - Peperina 

(Texto de José Miccio)

No se trata exactamente de un caso, pero lo que pasa en el interior de la obra de Charly García entre 1979 y 1983 expresa de manera insuperable el cambio más profundo e intenso que conoció el rock argentino en toda su historia. En cuatro años y tres discos, García pasa del setentismo puro y duro de La grasa de las capitales al credo pop de Clics modernos. El enfrentamiento entre estas dos obras maestras ocurre en el camino que lleva de una a otra. Bicicleta es todavía GrasaYendo de la cama al living es ya ClicsPeperina está justo en el medio. Dicho de manera salvaje: la reducción de los virtuosismos más notorios lo lleva hacia adelante; sus armonías entrecortadas lo mantienen todavía dentro del ámbito del jazz-pop. La obra maestra del disco -junto a la maliciosa Peperina - es Cinema verité, tal vez la mejor pieza cinéfila de Charly. Pero la canción más importante es Llorando en el espejo, que adelanta desde su base el pulso obsesivo de Yendo de la cama al living y participa desde su letra -bien tempranamente- del mundo merquero de los años ochenta, lleno de narices, líneas y cosas blancas. Última: quien guste de las T seguidas de CH del Ruso Lebón tiene para enfiestarse. Tche imaginas el lamentcho.


Puesto 100

Tanguito - Tango 

(Texto de José Miccio)

Ramsés VII, Tango con hache intermedia, José Alberto Iglesias, Donovan el Protestón: Tanguito no tenía nombre. Tampoco tenía trabajo, y casi que no tenía casa. Vivo, era un trofeo para médicos y policías. Bajo tierra, lo fue para los devotos del padecimiento ajeno. Siempre es fácil decir, desde el prestigio bobo de la muerte: Tanguito era el náufrago posta, el cuevero más poronga. Pero mejor decir otras cosas, menos imbéciles. 1º) Sobrevivir no es una concesión al sistema. 2º) Tanguito no habría aguantado tanto tiempo en la imaginación rockera argentina -siempre pobre en mitologizadores de talento- si no hubiera sido algo más que un indisciplinado. Este no disco alucinante demuestra que fue un compositor exquisito y un cantante fenomenal. Jinete, Natural, La balada de Ramsés VII. El flaco que canta con su guitarra estas canciones precarias e increíbles termina abajo de un tren poco después de registrarlas en TNT con la ayuda de Javier Martínez. Hay algo absolutamente escalofriante en esta belleza rota: como si asistiéramos a un último esfuerzo del arte por salir de un cuerpo que no podrá alojarlo mucho tiempo más.

(continuará...)

5 comentarios:

Daniel dijo...

Escuché Et Nada apenas salido. había una radio que lo pasaba frecuentemente a la noche. El programa se llamaba "El tren fantasma" y el conductor era muy copado si llamabas por teléfono. Me gustaba mucho ese disco.

Puedo?

1) Almendra 1

A un año luz el resto.

2) Conesa - Pedro y Pablo
3) Abuelos de la Nada 1
4) Alma de Diamante - Spinetta Jade
5) Candiles - Aquelarre
6) Octubre - Roque Narvaja
7) Doble vida - Soda Stereo
8) ¡Bang! ¡Bang! Estás liquidado - Redondos
9) Chimango - Roque Narvaja
10) 30 minutos de vida - Moris
11) Muerte en la catedral - Lito Nebbia
12) Crisálida - Espíritu

(me pasé pero mas o menos por ahí).

Daniel dijo...

Y el Trío Manal! (jaja)

Oscar Cuervo dijo...

Podés Daniel.

Hiciste una lista muy setentista, está bien, fue una gran época para el rock.

Todavía falta que publique "mis" 10.
Y que se conozcan los 25 primeros de la encuesta de LA MÚSICA ES DEL AIRE...

Daniel dijo...

Es verdad Oscar.
Está asociada a mi adolescencia y aquella emotividad, como en las canciones de Moris.
Después vinieron los milicos y nos cerraron el telón de un saque.
El Flaco sonaba triste y lánguido con aquel "A 18' del sol".
Más tarde Los Abuelos comenzarían a devolvernos la alegría.
Cada tanto vuelvo a escuchar a aquel Roque, uno de mis trovadores favoritos de la época.

Espero ansioso tus diez.

marco Girolami dijo...

Ahh! Que lindo, que placer el rock nacional!
De lo sutil al power... una simple recorrida por youtube, y podes pasar tranquilo una noche escuchando buena música.

Me gustaría proponer el primer disco temático.

La biblia - Vox Dei.

Sin desperdicio, y también me gustó mucho la reedición.