lunes, 27 de abril de 2015

El macrismo porteño y los triunfos que viene obteniendo



"En los barrios próximos a las villas miseria hay muchos votos por derecha. Son justamente las zonas que más progresaron. Las mejoras en las casas son evidentes, son barrios que se han beneficiado por la economía del país de los últimos diez años y es imposible encontrar un lugar para estacionar. Pero la villa está a ocho o diez cuadras y lo más importante no es el progreso personal, sino mantener esa distancia" dice Luis Bruschtein hoy en "La prosperidad de la clase media", un típico análisis de cierto kirchnerismo al que le cuesta asumir sus déficits de construcción política y prefiere atribuírselos a la falta de claridad ideológica del electorado.

Lo preocupante de este planteo es que se convierte en la trampa perfecta para que esta serie ininterrumpida de derrotas que el kirchnerismo viene teniendo en la Ciudad de Buenos Aires desde hace años termine por ser asumida como una adversidad natural, atribuible a una necedad congénita de los porteños.

Resulta llamativa esta incapacidad del kirchnerimo para articular una política dirigida a conquistar a los porteños, porque el componente progresista, igualitario y modernizante que forma parte de la genética k parecería tener en principio una base social afín entre los sectores medios porteños. Esos sectores existen y tienen una participación activa en la vida política y cultural de la ciudad, pero el kirchnerismo a lo largo de 12 años no mostró capacidad de encontrar los referentes que pudieran expresarlos y trabajar en la construcción de mayorías en torno a ellos.

La subestimación al electorado, a la dirigencia y al modelo político del PRO por parte del núcleo duro del kirchnerismo forma parte de la inercia de este esquema: cuanto más se consolida la idea de que los porteños son gorilas por naturaleza, más se acentúa la incapacidad para tender puentes con un sector que no encuentra representación. Es la política la que podría cambiar este estado de cosas, pero para eso habría primero que admitir que se ha ido a buscar a este electorado con una propuesta inadecuada. Porque la política no puede limitarse a insistir en que estamos en la posición justa pero "el electorado no nos entiende", sino en producir las transformaciónes necesarias para sumar  voluntades.

En la misma línea hay que reconocer la capacidad que el macrismo tuvo para convertirse en la fuerza hegemónica del distrito. Lo logró con las armas legitimas de la política. Una sucesión tan extendida de triunfos electorales se consigue en la medida en que hay una eficacia no necesariamente de gestión, sino en lograr ser la expresión de expectativas de una base social. El trabajo del PRO en la ciudad no es solo el producto despreciable del marketing dirigido a votantes descerebrados, sino en el acierto de su propia batalla cultural. El PRO fue eficaz para transformar sus valores de derecha en una propuesta atractiva. Y su éxito no se logra solo adulando a una clase media desagradecida, despolitizada y con poca memoria histórica. Esos factores pueden estar presentes en el atractivo que el macrismo ejerce sobre un 50% de los vecinos, pero solos no alcanzan para lograr su éxito persistente. Una de sus hazañas es que esta cultura de derecha, insolidaria, individualista y antipolítica termina por ser asumida incluso por las clases pobres, que a la larga resultarán damnificadas por esa derecha que hoy enamora. No ganó solo entre la clase media, sino en todas las comunas. El PRO ya es una identidad politica con base propia en BA. No  es solo con votos antiK que lo ha logrado. sino porque se ha preocupado  por construir una base social que se identifica con esos valores.

Algo mal estaremos haciendo para no disputarle esos votantes.

16 comentarios:

Andrés dijo...

Buenas Oscar,

Excelente análisis.

"Porque la política no puede limitarse a insistir en que estamos en la posición justa pero "el electorado no nos entiende", sino en producir las transformaciónes necesarias para sumar voluntades."

Aquí hay que hacer una salvedad: Las "transformaciones necesarias" cuajan en un mensaje y en acciones concretas cuando en medio está receptivo o maduro para ello.

Por varias razones, el FpV todavía no tiene las herramientas para poder cambiar la alineación política de muchos votantes porteños.

Hay uan serie de 4 ó 5 medidas que el gobierno nacional y el de la provincia pueden tomar para poder lograr ese cambio. Son medidas a largo plazo (10 a 15 años) y donde juegan variables que sólo la CABA controla (nivel de endeudamiento, por ejemplo). Las guardo para otro debate.

Saludos,

Andrés

f dijo...

"Los pobres votan al PRO y resultarán damnificados": que se jodan.

Esto es así: al porteño promedio el peronismo le da asco. Lo lamento si alguien se ofende por esta afirmación. Pero es la verdad. Nadie subestima a ningún electorado; al contrario, el porteño sabe por qué vota, sabe que está diciendo con su voto y sabe a quién premia y a quien castiga con el mismo. No son ni ingenuos, ni bobos: son garcas, o en su defecto, son individuos que no quieren saber nada con la política. Es así de sencillo.

Entonces, todo bien con trabajar y militar e intentar ganar el mayor número de electores porteños y todo eso; pero no vamos a cambiar nuestros valores como partido para negociar un voto con gente que nos desprecia y nos denigra. Personalmente, no tengo estómago para eso.

Me tiene sin cuidado el triunfo de Larreta. Esto se veía venir. Espero que Recalde logre llegar al 24, 25% en ñas generales y a otra cosa.

Carolina dijo...

El problema es que el modelo capitalista gira en torno a la exaltación de lo "exclusivo", vacaciones exclusivas, exclusivos hoteles, restaurantes exclusivos, carísimas viviendas calificadas como "sólo para exigentes", como si la falta de recursos económicos fuera una cuestión de buen gusto o de falta de exigencia estética.
O sea, uno se mata (o con un poco de suerte genética hereda y no tiene que hacer nada más que mantener lo que tiene) para escalar a niveles cada vez más exclusivos, que te distingan entre tus semejantes.
Y el FPV te viene con la "inclusión y la igualdad".
Está perfecto, pero hay que saber que es una anomalía dentro de este sistema socio económico.
El cambio es cultural, de alguna manera hay que convencer a la gran mayoría de la sociedad (no solamente a los porteños) de que no es bueno que haya vuelos con primera clase, trenes con primera clase, hoteles exclusivos y colegios selectos.
No se si fui clara, pero el problema es estar predicando, rodeados de un sistema capitalista, valores que son contrarios a ese mismo sistema.
Se puede ganar voluntades, por supuesto, pero es remar contra la corriente y no se hace en dos días.

ayjblog dijo...

mientras sigan comportandose como comisarios politicos y no como peronistas seguiran perdiendo, asi de facil

Alex dijo...

Parece existir una resistencia bastante generalizada en el progresismo en reconocer que una mayoría importante (como la porteña) puede tener una franca mentalidad de derecha, y que vota en consonancia. El viejo y querido "enano fascista" no desaprece así como así, al contrario, el devenir de la historia a veces lo agranda, o lo resalta.

Anónimo dijo...

Soy porteño y jamas votaría K, porque tampoco antes nunca vote peronismo.

El peronismo es fascismo, Oscar.

No somos gorilas, somos anti-
fascistas.

Ayer mas del 80 % no voto facho.

Saludos



Daniel dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Daniel dijo...

Sí Gramuglia;
vetar más de cien leyes (y las mejores), reventar a palos con la Ucep a los indigentes e situación de calle, cagar a balazos a los internos del Borda, montar una red de escuchas sobre los familiares de la Amia, poner al Fino Palacios al frente de la Metropolitana, desoir (por intereses cómplices) las denuncias sobre talleres clandestinos que llegaron al punto de que hoy hayan muerto dos chicos aprisionados en un incendio en un taller clandestino cuyas puertas estaban tapiadas, rebotar catorce veces las denuncias sobre Iron Mountain que llegó con su incendio intencional al trágico descenlace de diez bomberos muertos, no es facho. Es una pinturita.

julieta eme dijo...

el pro es facho. de eso no hay ninguna duda. basta recordar la propaganda de micheti diciéndole a la gente que vende en la calle que no la vote. terrorífico realmente...

Anónimo dijo...

Buenos Aires, castiga al fascismo.

Detrás de los globos de colores y los rulos, hay a una elección por el consenso, el disenso, la tolerancia y el trabajo.

Y ustedes, que se rasgan las vestiduras, van a festivales de cine, bancados por esos mismos votantes que les dan "asco".

Y caminan tranquilos por sus calles y plazas, leyendo libros y escuchando música, asistiendo a clases de pintura o a charlas de filosofía, leyendo varios diarios o navegando por decenas de paginas y blogs.

Es la ciudad de Marechal y Spinetta, no la de Anibal Fernandez o Lopez Rega.

Mañana es mejor.

Daniel dijo...

Esta bien Gramuglia, no voy a entrar en el pelotudeo. Andá a tomar la sopa y soñá con los angelitos.

Nicolas dijo...

Muy buen comentario el de Carolina. Solo quisiera agregar que, en la izquierda, a muchos "la exclusividad" nos resbala; militamos pensando en el largo plazo, por el cambio cultural, desde las palabras y desde los actos, predicando con el ejemplo.
El kirchnerismo predica y predica sobre la igualdad, se llena la boca hablando de "los que menos tienen" y criticando a los "amarretes" (banqueros, sojeros, sindicalistas y el abuelo aquel de los dólares), pero después muchos dirigentes K son igual de fanáticos de la exclusividad (no doy ejemplos porque todos saben de qué hablo), y se cagan en la militancia de base.
Es una mera intuición, pero creo que a muchos votantes del PRO lo que les revienta es el caretaje K de predicar una cosa y hacer otra

Unknown dijo...

Con solo releer a Arturo Jauretche en el medio pelo en la sociedad Argentina,se explica muy buena parte de lo que ocurre sistemáticamente en la CABA y en las clases media urbanas en periodos de bonanza económica relativa,tiene cincuenta años y explica perfectamente el sujeto cultural emergente.No obstante lo dicho entiendo al autor de la nota y suscribo que algún tipo de déficit propio existe y que la batalla perdida es la que no se encara,hara falta muucha convicción para sembrar en terreno arido.

Politico Aficionado dijo...

Decía el maestro Jauretche:

"...ignoran que la multitud no odia, odian las minorías, porque conquistar derechos provoca alegría mientras perder privilegios provoca rencor."

Carlos G. dijo...

Por supuesto que es función del análista político descubrir las maneras de "llegarle" a algún porcentaje de los, hoy, votantes del macrismo que ponga al FPV en posición de discutir la hegemonía en la CABA, y diseñar la estrategia para hacerlo posible.
Yo creo que el pro ha sabido construir un (falso) discurso donde todos los temas políticos se pueden resolver con diálogo, consenso, respeto y armonía, y globitos, claro.
(Scioli pareciera querer construir de la misma manera pero no menos talento)
De todas formas suponer que el voto colectado por el pro es resultado de que todos sus votantes son gente de derecha convencidos que el mejor sistema es el propuesto por el neoliberalismo, me parece una manifiesta tontería.
Pero, como decía Raúl Alfonsin, "si la sociedad se está derechizando debemos prepararnos para perder elecciones, pero nunca para hacernos conservadores"

Jorge dijo...

El flaco era peronista man. Chau