miércoles, 25 de mayo de 2011

Conmigo no

por oac

"Según lo que dicen los estudios, el 70 % de los argentinos no habla de política jamás, jamás": este quizá haya sido el momento culminante del paso de Beatriz Sarlo por 678, aunque probablemente no sea este el más comentado. Quizá tenga más éxito la zancadilla que Sarlo le hace a Barone cuando le recuerda su paso por la revista Extra durante la década del 90. Yo no leía Extra y tampoco me dediqué a seguir la trayectoria periodística de Barone, pero en cualquier caso esta zancadilla le permitió a Sarlo no responder cómo se resuelve el dilema ético de trabajar en medios en los que no puede hablarse de la presunta apropiación de hijos de desaparecidos ni de la alianza política de Clarín y La Nación con la dictadura para quedarse con Papel Prensa en los años 70. Barone podría haber trabajado en Extra, en La Nación, o ser el mismísimo Hitler o Satanás, pero la pregunta que él planteaba y que Sarlo ni siquiera le dejó terminar es digna de pensarse, incluso para aplicarse al propio Barone si fuera necesario: ¿cómo se trabaja como columnista estrella en empresas periodísticas que cimentaron su poder gracias a su alianza con la dictadura genocida? ¿cómo se lo hace sin perder el exquisito gesto bien pensante que Sarlo exhibe continuamente? Barone puede haber sido cómplice de estos escamoteos, Sarlo los practica a diario en radio Mitre y en el diario de los Mitre. Quizá, el día en que esta pregunta se la haga una persona que no tenga el currículum de Barone, Sarlo se atreva a responderla.

Como sea, el programa fue interesante, aunque no se haya dicho nada nuevo. Sarlo pudo plantear algunas duras críticas hacia 678 y hacia sus panelistas. Algunos de sus planteos son justos (el abuso del recurso de descontextualización de los informes, las molestas repeticiones de frases recortadas) y otros tramposos, como la ya citada zancadilla a Barone, o el rapto persecutorio por el cual sospechó que media frase suya sobre Evo Morales sería repetida como argumento en su contra al día siguiente en el mismo programa, haciéndole decir lo que no dijo. El mecanismo que Sarlo le atribuye a 678 es aplicado constantemente por TN. Pero el truco de victimizarse anticipadamente le permite a Sarlo esquivar la cuestión de decir algo sobre la desagradable frase de Carrió: "desde que murió Néstor Kirchner, duermo tranquila". Carrió, a quien Sarlo elogia como una gran analista política y como la candidata a la que probablemente vote, dijo esa frase, pero a Sarlo no le merece ningún comentario, como no sea una objeción al modo de editarla en 678. Sarlo está en su derecho de no opinar sobre esa frase, así como su omisión es también analizable.

Los panelistas de 678 se mostraron algo intimidados por Sarlo, no supieron encarar sus intervenciones con humor o ironía (que ella manejó bien) y perdieron la oportunidad de hacerle algunas preguntas: sería televisivamente más interesante dejarla explayarse sobre sus convicciones políticas que defenderse de ella. Fue Nora Veiras la que un par de veces dejó en evidencia la impostura de la invitada, con el simple recurso de la pregunta escueta. Sarlo afirmó durante el programa que lee tres diarios, Clarín, La Nación y Página 12; pero Veiras advirtió que en una entrevista reciente que le hizo la revista Debate ella se excusó de opinar sobre la línea editorial de Clarín, porque "De Clarín se pueden pensar muchas cosas mal. Pero yo no puedo comparar, porque no soy lectora permanente de Clarín. (...) Clarín no lo estudio como diario". Veiras celebró que Sarlo ahora reconciera que lee Clarín, a pesar de que dos semanas atrás lo había negado. Ese fue el único momento donde Sarlo trastabilló, quizá porque dejó al descubierto su táctica de esquivar los pronunciamientos incómodos mediante maniobras distractivas ("no opino de Clarín porque no lo leo", "Barone, conmigo no, porque vos trabajaste en revista Extra", etc.).

Si bien fue evidente que a los panelistas de 678 algunas de las posiciones de Sarlo los ponían nerviosos, ella fue tratada con sumo respeto y pudo explayarse sobre lo que quiso. Los otros dos invitados, Ricardo Forster y Gabriel Mariotto, cumplieron roles interesantes. Mariotto hizo una sobreactuación de peronismo, lo que le permitió a Sarlo lucirse con acotaciones muy atinadas sobre el rol del alfonsinismo en el retorno de la democracia, la trascendente destitución de los dictadores al cabo del juicio a las juntas militares o la complicidad del candidato peronista Italo Luder con la política de impunidad que los militares impulsaban. Forster discutió algunas de las tesis de Sarlo sobre la no incidencia mediática en la formación del "sentido común" y la ejemplaridad que para ella tienen algunos medios europeos (en especial la BBC) a los que erige como modelos de equilibrio y no manipulación. Forster se atuvo a discutir los ejes que Sarlo proponía, pero no logró que ella respondiera a sus cuestionamientos. Quizá se trate de la dinámica de un debate donde demasiados participantes tienden a dispersar los ejes de discusión. Sarlo aprovechó estos momentos de dispersión, porque le permitieron hablar de lo que quiso y callar sobre lo que le convenía.


El debate fue seguido con sorprendente fervor por una "minoría intensa". A mí me tocó leer el rebote a través de twitter antes de ver el programa (lo vi en la repetición de la madrugada). La presencia de Sarlo en 678 se convirtió en trend topic. se armaron barras que festejaban o abucheaban sus intervenciones o las de Mariotto, Veiras y Barone, como si se tratara de un partido de fútbol. Me llamó la atención la pasión de algunos periodistas, como Esteban Schmidt o Diego Rojas, para festejar la intervención presuntamente demoledora o apabullante de Sarlo. El entusiasmo de algunos anti-K que de pronto se vuelven ultra-Sarlistas muestra que tienen hambre de gol. Es comprensible, hace unos meses se entusiasmaban con una anhelada debacle kirchnerista que aún no llegó, y los referentes de la oposición (Ricardito, Ocaña, De Narváez, Mauricio, Duhalde, Pino, Altamira) resultan más bien deprimentes. Las astucias de Sarlo deben parecerles a estos desencantados un soplo de vida en comparación con tanto living dead. Es probable que Schmidt o Rojas votaran por Sarlo si se postulase, pero como no va a hacerlo se ilusionan con la expectativa de que el kirchnerismo fracase cuanto antes.

Leyendo twitter me hice una idea tremendista del programa hasta que lo vi. Me parece que fue un debate interesante y bastante civilizado, donde lo que cada uno dijo o calló deja bastante tela para cortar. Sarlo no es Bullrich ni Majul, ni siquiera Carrió (a quien ella admira). Su discurso está bastante más articulado que el de la mayoría de los opositores, es una interlocutora con quien dan ganas de hablar y a veces hasta de darle la razón (la necesidad de revisar otros momentos de la historia argentina, como el Mundial 78 o la guerra de Malvinas, en los que no es posible apelar a la idea tranquilizante de un gran enemigo sin admitir la complicidad de importantes sectores del pueblo). También es muy útil analizar las zonas débiles del liberalismo al cual Sarlo adscribe. No otra cosa que liberalismo es negar la incidencia de los grandes medios en la construcción de sentido, refugiándose en una supuesta "lógica periodística", o su desdén hacia las tesis de la manipulación de los medios con el argumento de que estaban de moda en los años 70 pero ya no. Idéntico liberalismo la lleva a interpretar que "Chiche Gelblung es un efecto del mercado", como si el mainstream mediático respondiera a una mano invisible y la sintonía entre el jefe de redacción de revista Gente durante la dictadura y la viuda que hizo negocios con Videla en Papel Prensa no debiera intepretarse políticamente.

Es un ejemplo del más rancio liberalismo de Sarlo la frase que cito al comienzo: "Según lo que dicen los estudios el 70 % de los argentinos no habla de política jamás, jamás". La apelación a esta vaga estadística como evidencia objetiva es notable en alguien que reclama precisiones de sus interlocutores. Sarlo gusta sentirse parte de una minoría intensa que se interesa por la política mientras el grueso de la sociedad mira, según ella, para otro lado. Quizá esta chapucería intelectual en que incurre opaque la justicia con que señala la complicidad política de sectores masivos con la dictadura. La exaltación nacionalista de los mundiales es política, tan política como la astucia de Sarlo para evitar referirse, cuando habla en los medios del grupo Clarín y La Nación, a la apropiación de menores o a Papel Prensa.

Diversas repercusiones sobre el programa: Página 12, La Nación, Artepolítica, La lectora provisoria.

23 comentarios:

julieta eme dijo...

hola oscar: perdón que me meta en este post, pero como ahora no tengo fb no me queda otra vía. abajo de la foto de Copia conforme dice que la película empieza a las 19 horas. cambiaste el horario de inicio o te olvidaste de poner y media? besos.

Oscar Cuervo dijo...

Jajaja, gracias por el aviso, ahora lo corrijo.

Oscar Cuervo dijo...

Esperá: ¿cómo es eso de que no tenés fb? ¿me quedé sin consejera en asuntos especiales?

Daniela Godoy dijo...

Coincido con tu apreciación del excelente programa de anoche, una rareza para la televisión.
Es cierto que la astucia de Sarlo -cuya calidad intelectual creo que supera a toda la oposición junta- para evadir la cuestión del carácter político que tiene ser "un efecto de mercado" pudo más que los contrincantes, tal vez intimidados o tal vez superpuestos.
Pudieron - pero una lo dice desde afuera y no estando ahí - haber hurgado más en esa revisión histórica que ella propone, para ver también qué sectores -para quienes ella trabaja y sostiene sus premisas discutibles-, se beneficiaron con el patrioterismo o nacionalismo que critica.
De todas maneras, ha sido un buen disparador para quienes estaremos hablando bastante de este programa tan inusual que, ojalá, se continúe con otros debates en el futuro.
Saludos

julieta eme dijo...

jaja y sí... me borré... era mucha pérdida de tiempo y energía... y yo no estoy como para desperdiciar ninguna de esas cosas... igual, todavía tengo mi mail privado eh :)

otra cosa: estuve leyendo algunas notas sobre la película del sábado y sólo la lectura del argumento ya me hacía llorar... las buenas historias de amor me matan... llevá carilinas por favor...

Oscar Cuervo dijo...

Uyyy.... me voy a poner a llorar yo que no estás más en FB, mi única testiga...

julieta eme dijo...

jaja pero volveré... luego del maratón, en octubre... son sólo un par de meses... state of emergency...

Oscar Cuervo dijo...

Bueno, pero mirá que mi vida sigue, eh?

julieta eme dijo...

me imagino... jaja besos :)

Ramiro dijo...

Es curioso que hayas tenido la honestidad de subir los ratings. Quizás no hayas percibido que esos números le dan la razón a Sarlo, en aquello por lo que mas la atacas.
De por si, me parece patético, que el hecho que un programa oficialista invite a un intelectual no alineado se viva como una especie de fiesta democrática (hablando del tema, la performance de Forster fue tan soporífera como penosa, solo Mariotto les salvó las papas al coro de sorprendidos y como bien señalas "intimidados" panelistas). Fiesta democrática digo, para ese 30% que vive la política intensamente y que se refleja claramente en los ratings. Esa minoría que debate, discute, tiene blogs, lee diarios, milita y consume política diariamente festejó o criticó la presencia de Sarlo, pero en general se interesó por el programa de ayer.
Es una buena noticia que 678 haya abierto esa posibilidad, y personalmente me divierte que el resultado haya sido tan contundente (ni vos te atreves a negarlo).
Quizás sea un síntoma más, de la pacificación y sensatez que está experimentando nuestro país bajo el comando exclusivo de Cristina.
Muchos piensan que es solo una estrategia de campaña para conseguir votos de las capas medias, y es una sospecha atendible. Pero yo creo que realmente Cristina se dio cuenta de que solo podrá gobernar (en caso de ganar) aportándole a su eventual gobierno, racionalidad, equilibrio y mayor nivel de consenso.
Y eso si es una noticia para festejar.

César dijo...

El dificil compendiar todo lo que pasó ayer en pocas lineas. Tambien es complicado pretender que "se diga" todo lo que "se tiene que decir y ayer no se dijo". De silencios tambien esta hecho el discurso. Yo me quedo con el acontecimiento-presencia de Sarlo en 678. Creo que debemos entender el cambio social, politico y cultural al que asistimos desde esa evidencia: ya no hacen faltan trincheras de aguerridos, hoy el espacio esta abierto. No hay un relajamiento, ni una capitulación, sino una reconfiguración de los lugares ante el cambio de escenario. Sarlo en 678 es el síntoma de ese cambio. Y Sarlo en 678 es el fin de 678. La primera invitada opositora desbarató en 10 minutos lo que armaron en 3 años. Sola contra todos Sarlo puso los puntos sobre las íes y solo Forster estuvo a la altura de esbozar una módica replica. Porque son impotentes los gritos de militante de CBC de Mariotto, las autodefensas personales ("no cobro 90 lucas") y los balbuceos del viejo Barone que quedan ridiculizados cuando alguien le hace mención de su propia historia.
Sarlo en 678 fue eso: la desnudez sobre los efectos de edición y recorte, la pobreza argumental, y la precariedad de la autocomplacencia política. De todos modos y pese a las polémicas, hay una lectura dialéctica posible: Forster asintiendo las palabras de Sarlo sobre la dictadura y el modo en que el país procesó el tema y luego apoyando sus dichos. Ese piso común no es azaroso, es una muestra de todo lo que ha cambiado la Argentina. 678 supongo que tambien contribuyó a lograr ese cambio, pero ayer el programa terminó.

Liliana dijo...

¿Para qué se usa la inteligencia? Esta pregunta sobrevoló el programa de ayer.

En contraste con la honestidad intelectual de Forster, Sarlo me pareció inteligentemente...tramposa.

juan dijo...

Vi el programa. Me gustó el tono y el contenido del post sobre el debate de anoche.

"Conmigo no". Difícil encontrar una síntesis mejor.
Es ese aire de superioridad, ego desmesurado, y como bien decís, su gran habilidad para callar lo que le convieniene, lo que impidió un intercambio más espontáneo de ideas. El resto de los panelistas, salvo Mariotto y Forster, participó poco. Quizás avergonzados por no informarse a través de la BBC o de Der Spiegel !

saludos, juan

ram dijo...

Realmente, la noticia importante fue que Sarlo fue a 678, y sí, algo de "intimidación" hubo, especialmente por el lado de cuidar las formas y que no hubiera titulares del tipo: "invitada antiK se retira indignada de 678" y así, la doña con entrenamiento (sabiendo o intuyendo que la que hablaba esa noche era ella, iba con el machete y el discurso preparado) y bastante de astucia para eludir los terrenos pantanosos, zafó, y zafó bien.
El ahora notorio "conmigo no" a Barone, tendrìa sentido si Barone no fuera alguien que sí habla de su propio pasado en las filas del "enemigo". Por caso, la propia Sarlo tampoco podría justificar su metamorfosis de izquierdosa más o menos china a ideóloga y cara seria del infradotado derechismo argentino. Para ella hay muchos "conmigo no" pendientes. Pa'virgencita impoluta, no da.
Y me parece una tontería éso de que "se terminó 678", cuando lo que realmente debiera terminarse es la otra tontería mayor de que 678 sea casi la única "tribuna de doctrina" K. 678 sirvió y sirve mucho en ese 70% "despolitizado" al que Sarlo alude y desdeña - pero no sirve para todo y no puede hacerse cargo de toda la comunicación K; hacen falta más y diversos programas, más y diversos debates, más y diversos protagonistas. "678 fue", Ah, sí? y qué hay que lo reemplace de este lado del mostrador?
Sarlo fue a 678 y no le pasó nada, los "caníbales" K resultaron unos mininos intimidados. Para el 70% ése, los que jamás se meten en política, fue la mejor confirmación de cuánto se miente cuando hablan de la soberbia, el autoritarismo, las pésimas formas y la maldad K. Si hasta el discurso "talibán" de Mariotto podía dar un poco de penita, pero nunca la idea de que ese tipo fuera peligroso y, menos, diabólico.
Sarlo, astutamente, empató - lo bueno es que el partido está lejos de terminar y del lado K, del lado 678 no se gastó todo el capital, hay una reserva grande, Sarlo es sola. ¿Se lo imaginan a leuco o majul en su lugar?

Ana dijo...

Hola, me encantó la nota y la reenvié a mis conocidos, articulás muy bien las impresiones que en mí y en mi pareja suscitó el programa de ayer.
Un abrazo

Liliana y Carlos dijo...

Estos debates son todos muy lindos pero evidencian que ninguno de los participantes está ni cerca de cambiar su punto de vista.
Porque lo que ocurre es que se discute sobre temas, en cierto modo secundarios, que son interpretados según una posición anterior de orden más general, tal como es la interpretación de nuestra historia como país y como sociedad, que es la verdadera discusión que no se da.
Sólo Forster interpeló a Sarlo con una cuestión de orden más general respecto del momento histórico de la Argentina actual, pero no obtuvo respuesta.
Como televidente habitual de 6,7,8 coincido en que hubo algunos aportes interesantes de Sarlo como la responsabilidad de la sociedad durante el mundial 78 o la guerra de Malvinas; se podrían haber citado también el golpe del 76 y los desaparecidos.
Los panelistas habituales estuvieron "pintados" (Sandra Russo dixit) y las intervenciones de Mariotto fueron más cercanas al discurso de barricada que a un debate de ideas.
Por otra parte parece que algunos están más proclives a creerle a Ibope antes que al Indec.
Y otros que antes festejaban por anticipado la caida del gobierno hoy se conforman con la "muerte" de 6,7,8.
Quizás puedan, así, dormir más tranquilos, como Carrió.
"Los muertos que vos matais gozan de buena salud"

Diego dijo...

Buenas...

Si me permiten dejar mi comentario, me pareció que el talón de Aquiles de Sarlo, por lo demás muy sólida e instructiva, fue bien señalado por Forster, en el sentido de no ver (o no querer ver) la conexión íntima entre el interés económico y estratégico de los detentores del poder mediático, y la línea editorial de esos propios medios, constructores de sentido y formadores de la opinión pública.
Cuando se refiere a los medios europeos, cita como ejemplares a la BBC en Inglaterra, y a Die Zeit de Alemania, particularmente este último referido a la cobertura de lo que sucede en América Latina. Pues bien, en mi labor de coordinador de un grupo de conversación en alemán, consulto asiduamente medios germanoparlantes en la búsqueda de material, particularmente acerca de nuestra región, el cual tiene la virtud de despertar el interés del alumno de un modo muy singular. Si bien die Zeit, como bien dice Sarlo, es muy bueno, poco y nada informa sobre nuestro continente; el que sí lo hace frecuentemente es el Frankfurter Allgemeine Zeitung, un templo al gorilismo. Ni siquiera el TAZ de Berlín, periódico emblema de la izquierda alemana, entiende lo que está pasando en estos lares. La última vez que lo consulté fue por la muerte de Néstor Kirchner (para los que entiendan alemán, lean también el comentario de "ein-argentinier-der-deutsch-kann"):

http://www.taz.de/1/politik/amerika/artikel/1/tod-eines-peronisten/

Buscándolo ahora para compartirlo, me doy con que luego sacaron otro (¿quizás en reacción a mi crítica?) que le hace más justicia (aunque no sin repartir palos):

http://www.taz.de/1/leben/koepfe/artikel/1/der-verkannte-held/

Curiosamente, en un país como Alemania, que la derecha tanto admira, la ayuda social es enorme. Ilustro con un ejemplo de su plan insignia, Hartz IV: http://www.auslaenderbeirat-muenchen.de/publi/hartz/Hartz_spanisch.pdf . Los medios audiovisuales, a su vez, están en su mayoría en manos estatales, con varias emisoras de radio y TV en cada uno de los Estados federados. Es llamativo, porque mientras los fachos vernáculos suspiran por una Europa cuya arquitectura socio-estatal y políticas internas en los países líderes, aun con dificultades, siguen impregnadas de un fuerte progresismo, los progres europeos no cesan de denostar a sus pares americanos tachándolos de "populistas" y "totalitarios". Vaya paradoja del desconocimiento mutuo y los cercos mediáticos. Justamente los medios estatales alemanes raras veces se salen de ese corsé, y es así que la Deutsche Welle durante años tuvo a un veneno como Rosendo Fraga de opinólogo a la hora de informar sobre nuestro país. (De esto también me quejé, jeje, y ahora veo que últimamente además lo convocan a Verbitsky.) Asimismo, raras veces son utilizables en clase los extensos reportes de Peter B. Schumann de Deutschlandradio (una verdadera lástima), porque la mayoría de las veces están sesgados por los clichés de la derecha, criticando unilateralmente la corrupción política, pero indagando jamás, por caso, en la corrupción empresaria y sus oscuros entramados de poder.

Y ahora sí quisiera volver sobre 678 y hacer una crítica a Sandra Russo cuando habla y defiende su periodismo militante, ante un reparo de Beatriz Sarlo. Desde luego que es lícito como ciudadana adherir a un proyecto político y mantenerse en él, a condición de no mentir ni falsear la realidad, deshonrando el trabajo de periodista. Ahora bien, me parece un condicimiento importante el hecho de encarar la propia labor periodística asumiendo los intereses estratégicos de un partido, ya que ello llevará consigo, si no mentiras, sí en cambio omisiones y/o silenciamientos, restringiendo la esfera de eficacia del espíritu crítico, que junto a la veracidad es la principal virtud del periodismo.

Fede dijo...

Muy buen análisis...
Te dejo algunas apostillas: http://inconclusoporahora.blogspot.com/2011/05/cuando-veo-678.html

julieta eme dijo...

perdón otra vez por la interrupción. oscar: te parece que estaría bueno ver antes del sábado la película de Rossellini, Te querré siempre? vale la pena? está bueno verla antes de Copia certificada?

Anónimo dijo...

1- Excelente artículo.

2- En el párrafo siguiente:

"Quizás sea un síntoma más, de la pacificación y sensatez que está experimentando nuestro país bajo el comando exclusivo de Cristina.
Muchos piensan que es solo una estrategia de campaña para conseguir votos de las capas medias, y es una sospecha atendible. Pero yo creo que realmente Cristina se dio cuenta de que solo podrá gobernar (en caso de ganar) aportándole a su eventual gobierno, racionalidad, equilibrio y mayor nivel de consenso.
Y eso si es una noticia para festejar."

Lo que dice el tal Potenza es lo mismo que Sarlo o Carrió dijeron a su modo ("fue una bendición", "duermo mas tranquila"). Y eso es una muestra de odio.
Nosotros no hemos festejado jamás una muerte de un opositor, creo que queda claro quien odia.

Saludos.

Ramiro dijo...

La hermenéutica bloggera del Latin american encuentro me llama poderosísimamente la atención.
De donde sacas que me alegro? Cual es tu don que te permite leer entre líneas con tanta precisión? Te cuento que le pifiaste. De ninguna manera me alegro.
Tampoco creo que todos los argentinos debamos pensar en El todos los días, como si se te muere un tío. No jodamos. Al que le haga bien recordarlo diariamente que lo haga, y al que le importe menos...bueno, le importará menos, que queres que haga?
Yo solo hice una lectura de ciertos cambios políticos que percibo. Refutamelos, discutilos, enojate o festejalos pero atribuírselos a "que duermo mas tranquilo" desde que murió Kirchner, me parece un poquito rebuscado.
Ojalá sigamos bajando los niveles de agresión como venimos haciendo en lugar de buscar interpretaciones rebuscadas que cada día rebotan menos en una sociedad que madura.
Si bien no soy oficialista, optaría por Cristina si queda contra Alfonsín en una eventual segunda vuelta. Y quizás en otro momento no hubiese decidido así. Eso significa que salí a tocar bocina cuando murió Nestor? Dejame de joder.
Realmente no creo que sea solo sanata de campaña para conquistar capas medias y después se polarice como intenta asustar La Nación. Hay algo de fondo que esta mejorando (desde mi punto de vista, claro), y también por eso Cristina esté tan bien posicionada en las encuestas.
Respeto por la memoria de Kirchner, de Alfonsín, y de todos los que aparecieron en el clip de los “Martín Fierro”.
Pero que las necrológicas no nos impidan pensar la Argentina que viene.
Saludos

P dijo...

Qué interesante la nota. Para reutilizar la palabra de favorita de Mariotto, esta nota está un poquito sesgada. Lo que dice del 70% lo dice haciendo referemcia a estudios, abria que ver como se tomaron estos estudios. Ahora bien el Argentino tien la costumbre de hablar de cualquier cosa, vomitando opinion por encima de hechos o razón. La verdad es que 70% es un buen número, y es claramenta la publicación deñ Ranking no hace más que reforzar el valor.

Ahora bien me llama mucho la atención que el autor haya utilizado el término "culminante". Para aclarar cuando se hablo del 70%, en el que los panelistas todos aclararon que "no creian" que fuera cierto, faltaban varios minutos de programa.

El momento cúlmine fue cuando Barbone, tontamente, trato de increpar a Sarlto. La indignación de Sarlo se justifica en el hecho de que el mismo Barone trabajó en Clarín en plena dictadura en el año 78 y hasta el año 81. El autor probablemente desconocía este "hecho".

Además de la, probablemente inocente, omisión del autor de Clarín en la lista de publicaciones para la que trabajó Barbone es lamentable dado que cuando el autor habla de la “Alianza de clarín y La Nación”, uno utilizando la línea de razonamiento de este artículo, puede concluir que Barbone respaldó dicha alianza.

Lo que sí es interesante es que sí se habló de este tema y por más de un minuto antes de la torpeza de Barbone. La realidad es que Sarloto dejó muy en clara su opinión y pueden pasar por YouTube para comprobarlo. Se debatió bastante pero culminó con el torpe y poco pensado ataque de Barbone.

Esta nota realmente está llena de errores y lamentablemente decir que sólo un 30% de los argentinos habla de política es bastante realista. Los números sustentan y "no opinan".

Les recomiendo que vean el programa COMPLETO, porque está muy bueno. Lo único malo son las constantes, molestas y ruidosas contribuciones de Mariotto y su insufrible abuso del término sesgar y sus derivados.

Oscar Cuervo dijo...

P:
el tema ya quedó un poco viejo, fue tratado en todos lados después de que yo escribiera este artículo y ya me parece que está recontra-agotado. El paso de Barone por todos los medios que quieras me resulta un tema de la importancia más insignificante que puedas imaginar. A mí me importa un pomo por dónde trabajó Barone. Lo cierto es que Barone no la increpó, sino que le hizo una pregunta y la Sarlo muy tramposamente la eludió con esa frase "conmigo no". Con ella sí, porque más allá de quién sea que le hizo la pregunta, esta sigue teniendo completa vigencia. Barone dijo cientos de veces en el programa que había trabajado en todos esos medios y explicó cómo se senttía. También es notorio que Barone estuvo hasta el conflicto del campo en radio Continental, una radio pro-garca y en ese medio gorila tuvo el inmenso valor de tirarse contra la línea política de sus patrones. Cosa que Sarlo es incapaz de hacer. Ella no se atreve a decir en Mitre las complicidades con la dictadura que tuvo esa empresa, tampoco cuando escribe en La nación dice que ese medio de la oligarquía apoyó la dictadura. Es decir: Sarlo le esquivó el bulto a la pregunta.
Pero el momento culminante, no importa a qué altura del programa haya sido, es cuando ella dijo la burrada del 70%: cuando decís "haciendo referencia a estudios, abria que ver como se tomaron estos estudios" es una explicación re pedorra. Que lo diga un don Nadie como vos que firma con una consonante no llama la atención, pero que lo diga una catedrática que se jacta de su nivel intelectual resulta lastimoso. Primero, porque esa estupidez del 70% está desmentido por las experiencia cotidiana, segundo porque no existe un instrumento de medición para constatar que el 70% de los argentinos no hablan de política jamás, jamás, como dijo la anciana dama. ¿Cómo lo sabe? ¿Le puso un chip a un grupo de gente que detecta cuando alguien habla de política? ¿Lo dijo una empresa de encuestas sociológicas? ¿Qué empresa? ¿Cómo era la encuesta? ¿Le preguntaban a los encuestados si hablaban de política y el 70% dijo que no? ¿Pero qué es "hablar de política"? Con alguien como vos, P, de sintaxis tan precaria, se puede entender que no seas capaz de hacer todas estas preguntas, pero que no se las haga la Semióloga de La Nación, sólo revela la mala fe de la Sarlo para ocultar su ideología.