miércoles, 16 de octubre de 2019

El fascismo ambidiestro

Alemania en otoño (capítulo de Rainer W. Fassbinder) se proyectará este sábado en el ciclo de cine La otra, Ayacucho 483. *


por César González **

Alemania en otoño (Deutschland im Herbst) es una película colectiva de 1978, mezcla de experimento, ficción, documental y cine radical, dirigida por algunas de las cabezas líderes de lo que se denominó el Nuevo Cine Alemán.

La película, sobre todo, es una profunda reflexión sobre la violencia, surgida a partir de distintos hechos donde estuvieron involucrados distintos grupos terroristas de extrema izquierda, en especial el asesinato de un empresario, y pone en escena la reacción concreta que tuvieron el Estado y la sociedad frente a esos sucesos.

El primer episodio es dirigido por el brillante y atormentado Rainer Fassbinder y está protagonizado por él mismo. Su personaje es casi idéntico al de la vida real; un ansioso, perturbadísimo y desbordado director de cine. Vive en un departamento con su pareja gay, con la que tiene una relación de a ratos violenta, de ratos muy tierna. Fassbinder va indagando a las distintas personas de su entorno sobre qué piensan que habría que hacer con los terroristas. Todos, de alguna manera, responden que lo que consideran más justo en estos casos es el ojo por ojo: “A los terroristas directamente hay que eliminarlos”. Cuando surge debatir sobre el tema con su pareja ultracatólico, al quien le vemos todo el tiempo y en primer plano un grueso rosario negro, este sólo balbuceará toda la gama de esas frases que pareciera son extensivas y transversales a todas las épocas;“¡Algo habrán hecho, hay que matarlos a todos!”. Fassbinder le responde: “Si alguien hace algo malo, ¿la respuesta del Estado debe ser hacer algo peor?”. “En estos casos, sí”, responde su pareja. “¿Pero los matarías tú con tus propias manos o quieres que el Estado lo haga por ti?”, insiste Fassbinder. Su pareja responde que el Estado debe ocuparse del asunto a través de la policía. Fassbinder forcejea y lo echa a gritos de la casa para, en menos de dos minutos, arrepentirse y salir a rogarle que retorne.


Su madre no tendrá una posición muy distinta: dice que cree en la democracia occidental, en que la gente elija y delegue en representantes, pero que frente a los terroristas la democracia merece interrumpirse y que ascienda una represión autoritaria que los ejecute, no vale la pena siquiera discutir estas cuestiones, la respuesta es solo una: matar.

Fassbinder le reprocha que su postura de apoyar la pena de muerte sin ningún juicio ni garantías, es muy parecido al modelo del totalitarismo nazi, y que en esos años también la mayoría eligió el silencio cómplice porque nadie quería discutir y así terminaron, con Hitler y el exterminio de millones. Fassbinder quiere saber cuál sería el modelo ideal de gobernante para ella. La señora responde: “Lo mejor sería un gobernante autoritario, muy bueno, querido y respetable”. Pero lo más interesante de este primer episodio del film es que, si bien Fassbinder ejerce el rol de un representante de la retórica progresista y si bien asumiendo el rol de actor protagonista además de dirigir asumió con valentía su posición contra las formas represoras del Estado alemán de ese momento, también nos quiere mostrar que en su comportamiento destructivo y cotidiano con su pareja él se parece mucho a un tirano. El mismo parece un jerarca de un gobierno autoritario. Constantemente lo vemos gritando órdenes a su pareja:


“¡Tráeme agua!”, “¡Alcánzame el teléfono!”, “¡Fuera de acá!”, “¡Vení!”... es casi todo lo que le dice a lo largo de la narración. Y su pareja es reaccionaria en el pensamiento político, pero lo obedece con dulzura. Fassbinder nos presenta un juego de espejos entre la macro y la micro política, nos muestra el desfasaje y la desincronización entre el discurso y la experiencia. Cómo la incoherencia entre lo que se piensa y entre lo que se hace en la vida real permite la justificación de un Estado totalitario. Que abajo (sociedad) es igual a como es arriba (Estado) pero no es tan fácil determinar quién es copia fiel de quién, porque el fascismo a veces es ambidiestro.

* Alemania en otorño (capítulo de Fassbinder, 30 minutos) se proyectará este sábado junto con Solo el cine (J. L. Godard, 26 minutos), 1998) y los cortos musicales de Björk Mutual Core (Andrew Huang) y Crystalline (Michel Gondry).
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** Publicado originalmente en Revista Sudestada n° 151, marzo 2018.

1 comentario:

Recomenzar dijo...

No se como he llegado aquí Tienes un blog interesante y distinto Volveré un saludo desde Miami