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viernes, 23 de noviembre de 2018

¿Quiénes son los responsables del desastre en el Festival Internacional de Mar del Plata?


Avelluto y García Aramburu, artífices del desastre en MDQ 2018

La edición 2018 del Festival de Mar del Plata no será recordada por ninguna película de su muy interesante programación -cubierta por este blog-, ni por el estilo que le imprimió a esta programación su nueva directora Cecilia Barrionuevo. Tampoco por la visita del gran Jean Pierre Léaud. El único festival internacional de cine de clase A de Argentina será recordado por los humillantes episodios impulsados por los funcionarios del gobierno nacional, empezando por el degradado ex ministro de cultura Pablo Avelluto, masivamente repudiado en la ceremonia de apertura, por la pasividad de la Dirección Artística que no hizo ni manifestó públicamente nada para evitar que estos agravios se pudieran cometer, y por las represalias instrumentadas por el operador político del INCAA Juan García Aramburu, por encima del titular del organismo Ralph Haiek, que calla porque está como ausente. Avelluto y Aramburu ofendieron y censuraron a los artistas y al jurado, defraudaron al público, y humillaron a la Dirección Artística del festival, cuya permanencia en el cargo y silencio los hacen co-responsables de estas ofensas muy a su pesar.



En la apertura, la presentadora Gabriela Radice anunció que Avelluto iba a tomar la palabra y empezaron a escucharse ruidosos abucheos. El funcionario macrista no pudo hacer de cuenta que no pasaba nada porque los gritos lo tapaban. Sin ningún problema por arruinar una ceremonia en la que nada tenía que hacer, lo primero que dijo fue: "Qué bueno que chiflen, porque quería hablar exactamente de eso". Así confesó su ánimo provocador. Sabe que su gestión destructiva es rechazada por toda la comunidad cinematográfica pero igual va a matonear. Avelluto había sido igualmente abucheado en la Feria del Libro: no lo quiere nadie, no por motivos personales sino por ser un pésimo funcionario de un gobierno repudiado por la cultura. Como antes Lopérfido en CABA, Avelluto busca el choque no para resolver ninguno de los problemas que causa sino para satisfacer su narcisismo patológico. Su bochorno llega al climax cuando con cinismo confiesa "¿se acuerdan cuando vivíamos en una sociedad democrática?".

Después del habitual descaro para negar los daños que el funcionariado macrista produce, se bajó del escenario con más abucheos. Fue hacia su camarín con un ataque de furia, que se descargó con insultos y ataques soeces contra el personal del festival. Exigía que Gabriela Radice usara el micrófono para enfrentar a quienes lo seguían repudiando. ¿Cómo una locutora tendría que poner la cara por una gestión nefasta? Furioso, Avelluto pidió la cabeza de la locutora. Los testigos de las procacidades de Avelluto no podían creer estar viviendo una situación tan vergonzosa.

El degradado ex ministro se fue del festival pero dejó en manos de su coronel Juan García Aramburu la vendetta por el papelón vivido. Días después, cuando se acercaba la ceremonia de cierre, empezó a correrse el rumor de que en la entrega de premios ningún artista galardonado, ni siquiera el jurado, podrían tomar la palabra en el momento de recibir o dar los premios, previendo nuevas manifestaciones de descontento. Incluso se llegó a barajar la posibilidad de mantener las luces de la platea encendidas para identificar a quienes abuchearan a las autoridades oficiales.

Gabriela Radice no pudo conducir la entrega de premios. Los cineastas premiados no pudieron ejercer la palabra porque se les negó el micrófono, en una inmensa sala como el Auditorium donde es imposible hacerse oír sin amplificación. Muchos artistas estaban advertidos de la situación por los rumores previos, otros fueron sorprendidos por este ejercicio de inédita restricción a la libertad de expresión que García Aramburu operó en nombre de Avelluto. Cuando Iván Fund subió a recibir el premio especial del jurado por su película Vendrán lluvias suaves intentó agradecer el premio a grito pelado sin lograr hacerse oír más que por las primeras filas. Un micrófono apareció cuando la estadounidense Judy Hill subió a recibir el premio a mejor actriz por su participación en What you goona do when the world's on fire?. Esta actriz, por supuesto, no entendía nada de lo que estaba pasando. Y con ella, el micrófono salió del escenario

Los que sí sabían lo que estaba pasando en esta ceremonia fúnebre eran los miembros del jurado. La cineasta y actriz María Alché escribió en su muro de facebook:

"Como parte del Jurado de la Competencia Internacional del Festival de Cine de Mar del Plata en su 33 edición, queremos dar las gracias a Cecilia Barrionuevo, Marcelo Alderete, Pablo Conde, Paola Buontempo, Francisco Pérez Laguna y todo su gran equipo de colaboradores, por su calidez y enorme trabajo puesto en que este festival sea tan hermoso como ha sido.

Así mismo, queremos repudiar la frialdad de la ceremonia de entrega de premios, donde los premiados no tuvieron voz, es decir no pudieron expresarse ni decir nada al recibir sus galardones, al mismo tiempo que no se leyeron nuestras justificaciones de los premios.

Habíamos pensado unas palabras, pero aparentemente tampoco había lugar, decían lo siguiente:

Alrededor del mundo cada vez hay menos y menos dinero para la cultura. Considerar a la cultura como algo secundario, es considerar que lo que humanos crean para entender, cuestionar, representar y pensar del mundo en el que vivimos es secundario, cuando en realidad es la esencia de nuestra misión como seres humanos.

Como jurado se nos convoca para pensar, cuestionar y poner en perspectiva la relación que el cineasta tiene con el mundo, a través de sus personajes, de su puesta en escena, de su lenguaje cinematográfico. No permitirnos intercambiar estos pensamientos y justificaciones para los premios, es negar la comunicación, los lazos en una comunidad. Y no lo entendemos, ya que la cultura es el medio, el vínculo y el propósito de tal evento cultural.

Firmado: Andrei Ujica-Valerie Massadian-Luis Miñarro-María Alché-María Bonsanti"

Dada la magnitud del agravio recibido, la respuesta del jurado parece tibia y el medio elegido para expresarlo no es el idóneo. El jurado tenía la autoridad suficiente para exigir su derecho a hablar durante la ceremonia y no después a través de un muro privado en una red social. El agravio cometido por Avelluto y Aramburu es público y no una cuestión personal.

No obstante, algunas organizaciones ligadas a la creación y producción cinematográfica se hicieron eco de la declaración de Alché:


Comunicado: Asociaciones profesionales del cine argentino contra la censura

Las asociaciones profesionales del cine argentino abajo firmantes expresamos nuestro unánime y profundo repudio a la política de silenciamiento y censura que desde la actual Secretaría de Cultura de la Nación, al mando de Pablo Avelluto, se desplegara en la reciente edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.

Los responsables políticos máximos del Festival silenciaron los micrófonos de todos los premiados y del propio jurado del festival durante la ceremonia de premiación, coartando la voz y el discurso de los cineastas.

Nos solidarizamos con la carta de repudio que valientemente presentó el Jurado de la Competencia Internacional y sus integrantes.

Rechazamos el ajuste y los intentos de vaciamiento del INCAA, organismo autárquico y superavitario. Denunciamos el desgobierno y mal manejo de la actual gestión del Instituto, que da la espalda a la comunidad cinematográfica nacional –a la cual debe apoyar e impulsar e incumple la Ley de Cine y sus pautas de fomento–.

Repudiamos las palabras del Secretario de Cultura, Pablo Avelluto, que esgrime un falso interés en defensa de la cultura mientras avala reducciones presupuestarias en el área; clama por un diálogo democrático, mientras desoye y reprime las réplicas y críticas.

Los intentos por amordazar las criticas genuinas de la comunidad audiovisual son prácticas inaceptables en nuestro estado de derecho y los responsables merecen nuestro mas profundo repudio.

La cultura y el cine no se silencian. La cultura y el cine no se ajustan. La cultura y el cine no se degradan.

AAC – Asociación Argentina de Coloristas Audiovisuales
AADA – Asociación Argentina de Directores de Arte Audiovisuales
ADF – Asociación Argentina de Autores de Fotografía Cinematográfica
ASA – Asociación Argentina de Sonidistas Audiovisuales
EDA – Asociación Argentina de Editores Audiovisuales
SAE – Sociedad Argentina de Editores Audiovisuales

Lamentablemente estas muy justas manifestaciones ex post facto llegan un poco tarde. Simplemente la ceremonia de cierre no debería haberse realizado en estas condiciones humillantes. La comunidad cinematográfica mostró una vez más la debilidad que permite al macrismo avanzar en la destrucción del cine argentino.

Es muy difícil intentar poner a salvo de este destrato, como intenta hacer el texto de Alché, a la Dirección Artística del Festival, por más que su "trabajo profesional" en la selección de las películas fuera irreprochable. La idea de un funcionariado que trata de ejercer su rol en forma técnicamente eficiente, haciendo abstracción de las políticas oficiales que representa, remite a un concepto de la cosa pública asociada a la banalidad del mal esgrimida por Eichmann en Jerusalén.

El cine argentino será viable cuando haya una comunidad dispuesta a poner todo para que así sea.

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