miércoles, 16 de julio de 2014

Argentina en estado de gracias


por Lidia Ferrari

No sé si lo habrán notado, pero estos últimos días del mundial, Argentina y los argentinos (también los que vivimos afuera del país), estuvimos como en estado de gracias. Se escuchó y se dijo gracias todo el tiempo. Sobre todo al finalizar la copa, se escuchaba por doquier gracias. La presidenta Cristina a los jugadores y al pueblo argentino. Los jugadores al pueblo argentino. El pueblo a los jugadores. Pero luego, en las redes sociales. Gracias por lo que dijiste. Gracias por lo que hiciste. Gracias a Mascherano, a Romero, a Higuain, a De Micheles, a Messi, sí, también a Messi, gracias a todos. Todos agradeciendo a todos. Cada argentino agradeciendo a los jugadores. Cada uno agradeciendo a alguien. Son pocos los que quedaron afuera de este estado de gracias. Los que tiraban malas ondas fueron neutralizados por este gracias colectivo. 

Gracias tiene que ver con la gratitud. Y la gratitud es “agradecer”, es decir, sentirse reconocido por algún don que nos llega. Ser agradecido es reconocer que alguien nos ha dado algo. Pero también significa que es gratuito, que no hay que pagar por ello. Recibimos un don de manera gratuita. Somos agradecidos porque recibimos algo y nadie nos exige un pago por ello. La gratuidad está por fuera de asuntos comerciales. En este mundial, desde el equipo argentino, con Sabella a la cabeza, con el programa De Zurda, con Maradona y Víctor Hugo, con la Patria Grande de fondo, apareció la gratuidad, es decir, ir más allá del egoísmo de la guita y las finanzas. 

Cuando se hace algo gratis, por amor, desaparecen ciertos egoísmos propios de los intereses comerciales. No somos ingenuos y nada de eso desapareció en realidad. Pero los intereses comerciales que son los que hacen funcionar al mundial, sin embargo, fueron neutralizados en las personas, pues para ellos se trató de gestos de amor y reconocimiento más allá de lo comercial. El llanto de los que perdieron el campeonato y ganaron el subcampeonato no era el llanto por la pérdida del premio en dinero, sino por el dolor de no poder llevar la copa a la Argentina. El esfuerzo de los hinchas por llegar a Río de Janeiro en avión, barco, auto, motoneta o a pata es por algo que va más allá de las finanzas. Mientras por fuera, en el mundo real, la avaricia y codicia de los buitres quieren arrinconar a la Argentina. La Argentina, cuyo nombre proviene de la codicia por la plata, pudo hacer un movimiento y rotar hacia otro tipo de intercambio que el que proponen los organismos internacionales, sus finanzas y sus intereses destructores y mezquinos. Argentina se sumergió en un estado de donación, de juego y de pasión por la gratuidad del intercambio con el otro. 

Cuando Cristina acuña la frase la Patria es el Otro, que parece un slogan publicitario de un académico lingüista, sin embargo, se hace evidente que no es un slogan. Se trata de una construcción que, más allá y más acá del símbolo, porta una sustancia genuina hecha con el deseo de que el intercambio entre los argentinos, entre nosotros seres humanos también, esté basado en la gratuidad de hacer algo por el otro sin esperar algo a cambio, aún más, sin esperar el agradecimiento. Que Sabella haya retomado esta frase –con un reconocimiento a Cristina- y que lo hayan demostrado en dichos y hechos en el equipo, demuestra que se hicieron carne de esta frase. Es la prueba de que la Patria es el Otro no es un slogan, o es mucho más que un slogan. Es una forma de concebir un modo de estar en el mundo, en la comunidad. Una manera de estar con el Otro. Donde lo que se hace también se lo hace de modo gratuito, y cuando se recibe algo no resta más que agradecer.

Lean y miren los últimos acontecimientos alrededor del mundial y registrarán una densidad de gracias que conmueven.

Fui a buscar el origen de la palabra gracias [1]. La etimología nos devuelve no sólo la proveniencia de las palabras que usamos, sin saber muchas veces lo que decimos, sino la amplitud de significados que se han ido abriendo en el tiempo y que se condensan en una palabra. La gracia en la Biblia pone de relieve la humildad del receptor y la gratuidad del Don. Dios ofrece un Don de manera gratuita.

Pero su sentido en la teología cristiana proviene de orígenes griegos y latinos. La palabra gracias proviene del latín gratia, que significa la honra o alabanza que sin más se tributa a otro, para expresar el favor y el reconocimiento de un favor. En griego se reconoce su relación con kharites, la caridad, que se refiere a las Tres Gracias, y que acepta diversos significados, como gracia, encanto, belleza, caricia. El vocablo latino gratia se desgaja en una variedad de significaciones como dádiva y favor, la alegría compartida, la felicitación y la alabanzas sin más, pues su raíz indoeuropea significa alabar, cantar laúdes en voz alta. Tantas palabras modernas provienen de allí: congratularse, graciable, gratificar, gracioso, ingrato. Ahora, después de haber conocido esta variedad de significados que se condensan cuando decimos gracias, se hace más claro que lo sucedido en torno al Mundial para los argentinos fue sumergirse en todos estos sentidos que nos vienen de tan lejos, como un modo de estar entre nosotros, aún con aquellos que son ingratos.

Como no podía ser de otra manera, no puedo sino agradecer vivir en este momento histórico, agradecer la frase la Patria es el Otro, agradecer a los muchachos de la selección, al programa De Zurda, porque aún en la distancia pude formar parte de una comunidad que desea vivir fuera del odio y del egoísmo. Gracias.

[1] http://etimologias.dechile.net/?gracias

2 comentarios:

Juan Salinas dijo...

Hermoso texto aunque De Zurda no me haya gustado tanto. Sintetiza la perfección el estado de gracia y fraternidad que a veces vivimos. Como durante el bicentenario. Gracias por él, también

Carlos G. dijo...

Gracias a vos, Lidia, por este texto.