lunes, 9 de marzo de 2015

Glaciar



por Liliana Piñeiro

Sólida y helada, la gran escultura de la naturaleza está frente a mí. Casual, como si una gran ola hubiera sido sorprendida por el frío a mitad de camino.

Enmudezco de fascinación. Pasan las nubes, y el movimiento del cielo crea variaciones de color sobre la superficie brillante. Por las grietas profundas advierto que el fondo es azul. A intervalos, siglos y siglos rugen en su interior, que sigue vivo.

Y de repente, un bloque se desploma con estruendo, y esparce miles de partículas de hielo sobre el agua.

La inmensidad también es frágil – pienso. En ese momento, algo parecido al temor me invade.