jueves, 19 de marzo de 2015

Papelón en la frustrada reapertura de la Sala Lugones

Después de que la administración macrista la mantuvo injustificadamente cerrada durante 15 meses, el intento de reapertura fue otra burla del PRO a la cultura





La inauguración oficial de la Sala Leopoldo Lugones fue al mediodía de ayer. A esa hora, sin aire acondicionado, los ascensores anduvieron para  Hernán Lombardi, Rodríguez Larreta, Gabriela Michetti y otros caretas que nunca van a la Lugones y que la tuvieron cerrada por un año y medio. En un día de calor aplastante no andaba el aire acondicionado. Pasaron unos cortos de Gardel (no sea cosa que Lombardi y Larreta se tuvieran que bancar una película entera). 

De pronto,  los ascensores que andaban al mediodía para mostrar una fachada a los medios presentes dejaron de funcionar, a pesar de que la luz no estaba cortada.

Finalmente, una vez que los figurones partieron, sin que nadie diera la cara, se suspendieron las funciones de las 19:30 y 22:00.

A pesar de la onda que le ponen los programadores y el apoyo de la Cinemateca, quedó en evidencia el desprecio macrista por el cine y por la cultura en general. Además quedaron de manifiesto las tensiones gremiales en medio de las cuales funciona el Teatro San Martín.

Después de un año y medio de cierre injustificado, el amago de apertura de la Lugones fue un nuevo agravio a una de las salas más queridas de la Ciudad, a la que ni la dictadura videlista se había atrevido a maltratar tanto.

2 comentarios:

Olga Cosentino dijo...

No debe sorprender, la Lugones, lo mismo que el San Martín y el Colón carecen de interés para la gestión Pro. Ya lo anticipó Macri para el caso de que llegue a la presidencia: privatizará todo lo que se ha nacionalizado. Y más también. Nada de cultura a precios populares. El buen cine, lo mismo que el pochoclero, será para el que lo pague a valor dólar. Para eso liberará la compraventa de verdes. Mientras tanto, si hay que lavarle la cara al décimo piso del San Martín, que sea gastando lo mínimo. La plata hay que ponerla donde rinda. O en el bolsillo de algún asesor trucho, si conviene.

Martín Dimarco dijo...

Quiero suponer que la foto es de antes de la "remodelación", porque si no, se ve igualita, igualita. Hasta la alfombra descolorida le respetaron los "restauradores".