lunes, 11 de abril de 2011

Bafici 13/7

Como una manada de gordas tetonas y los cuentos del abuelo Ruiz


por Alejandro Ricagno

Así se agolpan mis ideas como en Tournée , la peli de Almeric de la que acabo de salir en “estado de pogo de tetas felices”, mis idas y venidas por un Bafici que en términos generales es bastante feliz, si obviamos los roces “hoyticos “de siempre –y habíamos empezado tan bien-, por culpa de los cuales me perdí La vida sublime, en función de prensa, con las consabidas discusiones con los empleados del “obediencia de horario debida”. ¡¡¡Es una función de prensa, muchachos!!! Ya que se mancaron la flexibilidad laboral, ¿no podrían aplicar flexibilidad de acceso a la prensa a la funciones de ídem, a gente como uno que está laburando? ¡Qué Cosa, 11 años y aún no aprenden!. Bueno, volvamos a la felicidad en mis elecciones retro, (sigo el ciclo Yoshida, hoy vi The Affair, un melodrama, o mejor dicho un drama feminista, más bello aún que el de A story written in the water, con la presencia cada vez más intensa de la bellísima Mariko Okada, y algunas destreza formales, sobre todo con el sonido y el uso de la música y el scope. En definitiva, hasta ahora Yosihda me interesa, me gusta, pero aún no me vuela la cabeza, o la sombrilla de bambú. Hay un cierto distanciamiento en su belleza que no consigue conmoverme, aún. ¿O será que hay que verlas fuera del vértigo del festival? Estoy esperando "la gran Yoshida”: supongo que será la de hoy, Eros + Masacre (me perdí 18 Roughs, que pintaba diferente, a ver si la consigo en dvd y la veo en la videoteca).

Bueno, hoy tengo ganas de escribir de Tournée del Gran Mathieu Almeric, que más abajo comenta Alan Dorfman (al que le discuto casi toooodo siempre, pero con cariño). Pero eso, escribir nocturnamente de Tournée me llevaría horas de seguir bailando entre mujeres carnosas, alcohol y la felicidad nocturna. En realidad voy atrasado de post.

Y también querría comentar la argentina, cordobesa para ser más específicos Yatasto, de la que no soy tan entusiasta como es Oscar– que, ojo, me gustó en líneas generales; me agrado su narración; tiene la distancia ética justa para su tema: no es “una de cartoneros” más, sino de esa familia de esos chicos, de los trabajos y los sueños, y las caballos, es buen cine documental de una nobleza cinematográfica ciertamente grande, pero en un momento me parece que la película se estira y se reitera y, más allá de la simpatía y la frescura que trasmiten sus protagonistas y la acertadas elecciones de cámara, va perdiendo consistencia “emocional”. Es justamente ese “agrado” que me cuestiono o le cuestiono a la película, aún no se; esto es provisorio, debo dejarla decantar unos días más. Esperaré ver qué escribe Oscar, para discutir o coincidir. O a ver si se me terminan despejando las dudas. O las confirmo. (Solo puedo agregar a favor de la película que entré a la privada para ver una media hora nada más, porque m esperaba un día largo, pero me quedé hasta al final, aunque los últimos 20 minutos mire el reloj).

Hoy también estuve en compaña de Schmid, y su Paloma -Ingrid Caven–, que es evitista, como bien han comentado en el programa de radio Miccio y Oscar- que yo ya había recomendado, aún sin verla, y vuelvo a recomendar. No se pierdan Hors Saison de Schmid, en onda Amarcord suizo en hotel de invierno, y con la Caven cantando las temas que cierran el programa de La otra-radio. Joya imperdible.

Y hablando de la radio -ya que escucho el programa mientras escribo y como un sandwich,  me acaban de nombrar, y me entero de que estoy invitado el próximo programa junto a Roger Koza-, hablan o mejor dicho se preguntan sobre Misterios de Lisboa, de Raúl Ruiz, de las 4 horas 40 más fructíferas de muuuuuuuuchos años cinéfilos. Esta es la versión “corta”, ya que originalmente -como el Fanny y Alexander de Bergman, por decir un ejemplo famoso- fue pensada como una miniserie de seis horas y luego se adaptó una duración más programable en salas.La  maestría del chileno -ahora vuelto "portugués”-que filmó esta película en un delicado estado de salud y tal vez por ello puso toda la carne al asador- nos hace desear más aún de su versión de la mil y una noches lusitanas, partiendo de un novelón de Camilo Castelo Branco, y abriendo las mil historias, con la elegancia de un Oliveira, la grandeza de un melo alla Visconti, y la originalidad de Ruiz, que es capaz de hacer humor y amor y embarcarnos sin regreso, tomados de rehén por la película desde la primera imagen, en una historia de huérfanos, curas, bandoleros, bailes de cortes, pasiones, papagayos exóticos, salones, alcobas, guerras, viajes, duelos venganzas, calaveras, cartas de amor, cuernos, traiciones, amores contrariados, romanticismo lusitano, redenciones y sueños y CINE con mayúscula. Un cine que uno creía que ya nadie hacia y Ruiz lo hace nacer de nuevo.

Un dato: sí, son 4 horas 40, pero hay un intervalo. El domingo creo que se levantaron tres personas en los primeros 15 minutos, pero nadie más. La sala estaba llena, y continuó llena después del break.  Es que nadie podía dejar la historia del gitano Come- cuchillos y el padre Dinis, el huérfano João y la pérfida Duquesa de Montfort. Es como dejar una telenovela por la mitad. Y esto dicho sin ironía, porque Ruiz recupera con maestría incomparable el sabor del folletín y del serial, para establece otra nuevo hito (como lo fue El tiempo recuperado, pero aún mejor) de las relaciones entre cine y literatura. Esto es todo lo que puedo decir por ahora,

La vuelven a pasar el sábado próximo a las 13:45 en el Hoytts. Si quieren ser felices y salir bulímicos de historias, de belleza pictórica junto a fluidez narrativa, mujeres y hombres hermosos, niños malacolicamnte encantadores y relato antiminimalista, ésta es su película. Y si no, se habrán perdido una experiencia intensa, incomparable, como la de los cuentos de la infancia, contada por el abuelo Ruiz.

Y ahora sí, boas noites.

4 comentarios:

Mauri K dijo...

Por favor, andá a ver El Provocador, la pelicula sobre Juan Uviedo.

Oscar Cuervo dijo...

Mauri, tiranos unos datos más si tenés tiempo (no solo para mí, para todos los que leen) porque hay 400 películas que nos están gritando en estos días: "mirame, por favor!"

Liliana dijo...

Tourneé: una película para disfrutar.
Entre otras cosas, provoca un efecto liberador al demoler con alegría ciertos ideales de belleza...

Mauri K dijo...

http://www.bafici.gob.ar/home11/web/es/films/show/v/id/218.html